¿Conoces a alguien que parece vivir en una buena racha permanente?

¿Te suena ese tipo de persona que hace un comentario aleatorio sobre cómo un día va a dirigir una empresa, o conseguir un ascenso que parece imposible, o hacer que le manden a una misión en el extranjero, y luego, van y lo consiguen, a menudo con todo en contra?

Esta gente hace que parezca muy fácil conseguir lo que uno quiere en la vida. Pero en verdad, es probable que antes hayan conseguido dominar un proceso de pensamiento y un plan de acción.

Estas personas se han convertido en maestros de cómo pedir y así se aseguran recibir lo que quieren. Para ellas, parece que la cualidad les viene de forma natural.

Para el resto de nosotros, hay formas de entrenar el pensamiento para expresar mejor qué queremos y aumentar las probabilidades de que suceda.

Visualizar

Para empezar, uno debe saber exactamente qué es lo que quiere, de forma específica. Los maestros en el arte de pedir siempre saben cómo indicar cuáles son sus deseos de forma articulada y clara, tanto a ellos mismos como al resto.

Jon Staenberg cree firmemente en visualizar los objetivos propios. Como inversor, ha encontrado una forma de conseguir sus grandes metas. Staenberg compara conseguir lo que quieres con preparar una casa que quieres vender.

Hombre señalando hyacia el frente con ambas manos en actitud ganadora.

 

La venta es mucho más fácil si la llenas con muebles alquilados hermosos y enciendes un par de velas, en lugar de mostrarla vacía.

“Proporciona la visión. Proporciona el escenario. Tienes que hacerlo, y no asumir que la gente con la que trabajas sabe exactamente qué quieres”, dijo.

Y, dice Staenberg, la visión marcha mejor cuando uno se ha tomado tiempo para estar tranquilo y escuchar atentamente sus pensamientos.

Puede llevar muchas horas de deliberación y confrontación con uno mismo saber por qué quieres algo y para qué sirve. Ser honesto contigo mismo es fundamental.

Mano cruzando los dedosLuego, tienes que creer que tu sueño se puede hacer realidad. Esta creencia se hará obvia para otros en la forma en la que hablas.

Staenberg, que empezó su carrera en Microsoft pero quería cambiarse al mundo de las inversiones, utilizó esta técnica. Durante sus siete años en Microsoft, plantó las semillas que necesitaba para hacer la transición que había planificado.

Comunicar de forma efectiva

Por supuesto, no es suficiente visualizar tus objetivos, dice Christiae Barho, ‘coach’, entrenadora en comunicación y facilitadora de talleres cerca de Frankfurt.

“A menudo, la gente tiene un cine en la cabeza, en marcha en un círculo eterno”, dijo Barho. No son capaces de poner en marcha su plan porque se enfrentan a obstáculos externos, sean reales o percibidos.

Dos personas conversando.

Puedes salir de este círculo vicioso de manera fácil: habla abiertamente, claramente y efectivamente sobre qué es lo que quieres con la gente que te puede ayudar.

“Cuando conoces tus motivaciones y sabes que tus contrapartes están interesadas, entonces puedes traducir lo que quieres en términos de la otra persona”, dijo Barho.

Es más fácil conseguir lo que quieres si ambas partes estás convencidas de que quieren lo mismo, como por ejemplo, liderar un nuevo proyecto. “Se llama establecer el marco del objetivo común”.

Adapta tus preguntas

Para mucha gente, llegar al punto de pedir lo que quieren puede ser difícil.

Las normas culturales o los escenarios específicos pueden afectar la manera en la que se desarrolla la conversación, dijo Moritz Ostwald, ‘coach’ ejecutivo basado en Frankfurt.

Mujer haciendo una petición a su jefe.

 

En Alemania, por ejemplo, la gente puede dar rodeos sobre temas sensibles por cortesía y son reacios a hacer cualquier cosa que pueda ser percibida como auto-promoción.

Esto contrasta con la reputación que los alemanes tienen de ser gente directa. Pero cuando se trata de venderse a sí mismos, los alemanes pueden ser tímidos, dice Ostwald.

“A la gente le da miedo pedir lo que quieren porque tienen miedo a ser rechazados. En Estados Unidos, pides lo que quieres una y otra vez hasta que lo consigues. Aquí, casi es una ofensa. Que alguien diga “no” a mis ideas, deseos o esperanzas puede tener consecuencias devastadoras”, dice.

En muchas culturas asiáticas, es poco frecuente pedir algo a no ser que estés muy seguro de conseguirlo. “La gente no quiere perder la fe, así que ponen más cuidado en tener un argumento y razones de fuerza para pedir algo específico”, dijo Ostwald.

Trabajar duro y ser persistente

Los maestros en el arte de pedir no se quedan en visualizar y articular sus argumentos. En el camino, ponen horas de trabajo duro. “Llegar donde quieres no sucede en un segundo. Supone enfrentarse con obstáculos, subir, bajar y quizás crear las entradas”, dice Staenberg.

Tras invertir en más de 200 empresas, mucha gente llama a la puerta de Staenberg buscando un comienzo.

A veces los rechaza a propósito, aunque esté impresionado. Su objetivo es ver si la persona vuelve con una idea más refinada o una visión más clara de lo que quiere, sea un trabajo o financiación.

Persona escalando a través de varias sillas.

 

“Quiero saber cómo de comprometido está alguien con su idea y que no es algo aleatorio, la idea del día”, dice. Si la persona reaparece con la idea más desarrollada y muestra cómo puede tener éxito, Staenberg es todo oídos.

Esto es lo que Stanberg hizo con su negocio de vinos.

Quería vender su vino en Seattle, pero se le hizo difícil entrar en los menús de los restaurantes allí. Así que se acercó a los chefs locales con la idea de celebrar noches culinarias en espacios para destacar su vino, y les pidió que cocinasen al tiempo.

La idea despegó. Y ahora los chefs consiguen publicidad y Staenberg vende sus Malbecs y otras variedades en eventos en Seattle.

“Si es auténtico y verdadero, conseguirás tu objetivo. El objetivo es el camino. A menudo, la gente no pasa suficiente tiempo a solas consigo misma para contemplar el objetivo”.

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR