Descubre las mentiras que la mayoría de los padres dicen a sus hijos y que seguramente tus papás ¡también te dijeron a ti!

Una de las primeras enseñanzas que mi madre me legó cuando era niña, era que no debía decir mentiras ¡nunca! Pero conforme fui creciendo me di cuenta de que mi propia madre era una mentirosa de primera . Y con esto no quiero decir que la mujer que me dio la vida fuera una persona falsa ni nada por el estilo; simplemente que -como muchos padres- se la pasaba diciéndome “mentirillas” blancas.

Esta costumbre de engañar a los niños con el fin de “educarlos” bien o evitar que pierdan lo inocencia, lo único que provoca es que los pequeños se confundan y se tarden más tiempo en descubrir el mundo y la naturaleza humana. Decir la verdad siempre será la mejor alternativa ante los temas “escabrosos” o “incómodos”, aunque nos dé miedo hacerlo.

A continuación, analizamos algunas de las mentiras más comunes que los padres le dicen a los niños y te decimos por qué no es buena idea seguir engañándolos “por su bien”.

El que un niño pregunte algo, muchas veces significa que está listo para saber la verdad al respecto. ¡No hay que mentirles!

1.- “Eres el niño más inteligente (o bonito) del mundo”

Esta mentira es un clásico de clásicos, ya que todo padre considera que su vástago de verdad es una criatura tocada por los ángeles de Dios y no hay niño o niña que se le compare en talento, belleza o habilidad. Incluso si se trata de un niño poco agraciado físicamente, es común que sus papás piensen que es poseedor de una “belleza exótica” que lo hace muy especial.

El problema con esta mentira es que el niño o la niña en verdad puede llegar a creer que es el más extraordinario miembro de la raza humana y volverse arrogante, creído y hasta déspota . También puede ocurrir lo contrario, que un niño al que le han dicho que es lo máximo durante sus primeros años, llegue al mundo real y de pronto se dé cuenta de que es más normal de lo que sus padres le dijeron. Esto puede afectar su autoestima, así que hay que evitar mentirles desde el inicio y tratar de ser más objetivos.

2.- A los bebés los trae la cigüeña

Esta gran mentira tiene diversas variantes: los niños vienen de París, crecen en los campos de repollo, los traen los ángeles… El punto es que los papás no quieren hablar con los niños sobre sexo. Es comprensible que les dé miedo o se sientan agobiados con la idea de tener que abordar ese delicado tema, pero no ganan mucho evadiendo la realidad. En lugar de inventar historias fantasiosas para salir fácilmente del problema y la incomodidad, los papás deben encontrar maneras sencillas de explicarles la verdad a los peques sin abordar detalles demasiado explícitos.

3.- Si te portas mal, va a venir el “Coco”

Cualquier psicólogo infantil te recomendaría que nuncas digas esta mentira a un niño, ya que lo único que conseguirás es crearle un temor innecesario que puede provocarle mucha angustia. Los papás que usan esta mentira para disciplinar a sus hijos, generalmente no saben establecer límites ni tiene una verdadera autoridad sobre ellos, por eso no les queda más remedio que asustarlos y amenazarlos con personajes fantasiosos a los que sí respetan.

4.- Tu abuelito se fue de viaje…

Y de ese viaje ya nunca regresará. La muerte es un tema complejo para abordar con los niños y por eso les mentimos constantemente al respecto. Pensamos que son demasiados pequeños para afrontar esa clase de información sobre la vida, pero lo cierto es que su capacidad de comprensión es mucho mayor de lo que pensamos. Más que engañar a los niños y decirles que sus seres queridos o mascotas se ausentaron por un tiempo (por lo cual podrían creer que en algún momento regresarán),hay que tratar de explicarles el concepto de la muerte como una historia , un cuento o una metáfora, de modo que se vayan familiarizando con él y no lo vean como un tabú.

5.- Cuando tenía tu edad, yo sí me portaba bien

¡Tremenda mentira! Parte de ser niño es ser un explorador natural, meterse en problemas, hacer travesuras, no estarse quieto y querer jugar todo el día. De pequeños casi todos fuimos niños en plenitud y nos disgustaba hacer la tarea, realizar quehaceres y estarnos quietecitos. Compararnos con un chiquillo y hacerle creer que a su edad nosotros éramos mejores que él,

Lo mejor para motivar a un niño a portarse bien es ser empático, explicarle que entiendes que muere de ganas de jugar, pero que su responsabilidad es hacer la tarea y deberá dedicarse a ello antes de divertirse. No hay que mentir, tan sólo ser comprensivos y firmes.

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