Son maestros del ilusionismo, artífices de los engaños más retorcidos y de los disfraces más extravagantes.

Pueden desaparecer ante tus ojos o contorsionarse para adoptar formas seductoras que escondan trampas mortales.

Hablamos de cinco de los animales más ingeniosos del planeta a la hora de defenderse de sus agresores, o de convertirse en consumados depredadores.

A continuación te presentamos los reyes de la trampa en el mundo animal.

La ardilla californiana

Este pequeño y adorable roedor enfrenta problemas muy grandes.

Bien sea en su hogar sobre un montículo rocoso o en lo más profundo de un valle, se le ve con frecuencia en praderas y bosques de California, Nevada y Oregón, en los Estados Unidos.

Pero debido a lo abierto de su hábitat natural, estos animales son altamente vulnerables a depredadores.

El “eau de serpiente” es una fragancia muy popular entre las ardillas californianas.

Uno de sus principales enemigos es la culebra de cascabel, una serpiente que utiliza su olfato para cazar y que una vez que detecta el olor de una víctima es difícil que logre escapársele.

Sin embargo, la ardilla tiene una astuta forma de engañar a su enemigo.

Estos roedores han aprendido que si se frotan contra pedazos de piel que la serpiente ha mudado, pueden mezclar su propio olor con el de la serpiente, haciéndose indetectable para la cascabel.

Se cree que este aprendizaje se transmite de ardilla en ardilla, por lo que “eau de serpiente” se ha posicionado como el perfume por excelencia para cualquier miembro de esta especie que se precie de ser perspicaz.

La cebra

¿Por qué las cebras tienen rayas? Es una de las preguntas más antiguas en el estudio de la biología evolucionista, atormentando desde entonces a científicos desde Charles Darwin hasta Alfred Russel Wallace.

La explicación más reciente proviene de estudios donde se afirma que la cebra utiliza las rayas en su pelaje como una suerte de “camuflaje movible”para mantenerse a salvo de sus adversarios.

¿Pero cómo puede ser un camuflaje efectivo si las rayas sobresalen tan notablemente?

Todo se reduce a uno de los trucos más espectaculares del maletín de cualquier mago: ilusión óptica.

Blanco y negro son muy contrastantes, y cuando se combinan pueden confundir la visión de muchos animales.

Las rayas de las cebras en movimiento producen una ilusión óptica.

“He estudiado la visión animal durante muchos años y resulta llamativo lo que las rayas pueden hacerle al sistema visual de los mayores depredadores”, comenta el doctor Martin How, de la Universidad de Bristol, quien ha investigado el método de caza empleado por notorios depredadores como los leopardos o leones.

El científico diseñó un experimento para comprobar si las rayas blancas y negras de la cebra engañaban a los depredadores, a través del llamado “efecto de la rueda de carreta” o efecto estroboscópico.

Este efecto se produce cuando el cerebro se enfrenta a un objeto en movimiento rápido como el de una rueda.

En esas situaciones se tiene dificultades para procesar el movimiento (no se sabe si la rueda avanza en dirección de las agujas del reloj, si se mueve en dirección contraria, o si está estática) y el individuo produce una interpretación simplificada de lo que ve.

Esto suele ocurrir cuando vemos las ruedas de un vehículo a alta velocidad o las propelas de un avión, y tenemos la impresión que se están moviendo lentamente en reversa.

De esta forma se puede llegar a pensar que el objeto se mueve en la dirección equivocada.

En el caso de la cebra, cuando se comienzan a mover en manadas, sus rayas crean una ilusión llamada “movimiento enceguecedor”.

El doctor How afirma que cuando los depredadores ven el pelaje de la cebra en movimiento, creen que se dirigen hacia la izquierda, cuando en realidad se están moviendo hacia la derecha.

Y como en una cacería cada segundo cuenta, el efecto enceguecedor puede darle a la cebra el tiempo justo para escaparse, convirtiéndose en una de las más extraordinarias ilusiones ópticas galopantes.

El calamar

El calamar tuvo que desarrollar un astuto mecanismo de defensa para evitar ser devorado, y realmente ha logrado una táctica visualmente impresionante.

El calamar puede cambiar de apariencia aun cuando es ciego para los colores.

En vez de cargar con una dura caparazón para esconderse, utiliza un abrigo de invisibilidad que le permite confundirse con su entorno.

El calamar puede producir este efecto gracias a unos minúsculos órganos de pigmentación llamados cromatóforos, que se encuentran en la capa más externa de su piel.

Dado que se mueve entre escenarios muy diversos, cada cromatóforo es activado por músculos controlados por el cerebro, haciendo que pueda transformar instantáneamente un punto en un círculo amarillo, por ejemplo.

Gracias al efecto generado por millones de estos cromatóforos trabajando sincronizadamente, el calamar puede desarrollar patrones de colores específicos capaces de mimetizarse con el ambiente que le rodea.

Adicionalmente, el calamar también puede cambiar de forma y textura, por lo que realmente generan la impresión que desaparecieron.

Lo que hace que esto sea aún más sorprendente es que el calamar es ciego a los colores. Esto genera otra pregunta: ¿si los calamares no pueden identificar los colores, cómo pueden adoptar los de su alrededor?

El calamar detecta los colores a través de la piel, con lo cual se convierte en una de las más hermosas e inteligentes epidermis del mundo.

Recientes descubrimientos han revelado el secreto de estos moluscos: a lo largo de toda su piel hay células que contienen opsina, una proteína usualmente hallada en la retina del ojo.

De esta forma el calamar “detecta” los colores a través de la piel, con lo cual se convierte en una de las más hermosas e inteligentes epidermis del mundo.

Leones africanos

Parece un león, es percibido por otros como un león y pudiera pensarse que realmente es un león. Pero no todo es lo que parece.

En el delta Okavango, en Botsuana, hay un grupo de leonas cuyas frondosas melenas y masculino rugir puede engañar a algunos, y confundirlas con fieros leones.

Un grupo de leonas de Botsuana puede hacerse pasar por machos, alejando a otros indiiduos en busca de territorio.

Una de estas grandes felinas se llama Mmamoriri, que, para todos los fines y propósitos, luce y suena como un macho, aunque definitivamente es una hembra.

Se cree que Mmamoriri y otras cuatro leonas sufren una mutación genética que desequilibra sus hormonas, dándoles una apariencia masculina.

En la “sociedad” de los leones los machos tienen la responsabilidad de defender sus territorios, del cual depende todo el grupo.

Los científicos sospechan que gracias a la apariencia de Mmamoriri, los rivales machos en búsqueda de territorios deban pensarlo dos veces antes de meterse con esta manada.

Si el grupo de Mmamoriri puede expandir su territorio debido a que se percibe que hay una mayor presencia de machos, también se incrementarán las posibilidades de sobrevivencia para sus integrantes, haciendo que esta mutación sea el principio de una nueva y engañosa estrategia.

La mantis orquídea

La selva de Malasia no solo contiene una vasta variedad de insectos alados, sino una enorme diversidad de depredadores invertebrados deseosos de aprovecharse de ese banquete aéreo.

Teniendo esto en cuenta los insectos tuvieron que evolucionar para hacerse más veloces, más ágiles y así evitar ser atrapados.

Y aun cuando estos insectos están deseosos de evitar las mandíbulas de estos depredadores, no pueden resistirse a las coloridas flores diseñadas para atraerlos desde muy lejos con su polen y su néctar.

La mantis es capaz no solo de contorsionarse hasta adoptar la forma de la flor, sino que además puede ser más brillante que la planta que imita.

Es aquí donde entra la mantis orquídea, la cual ha transformado todo su cuerpo para simular una hermosa flor que atrae a sus víctimas.

Para ello combina su aguda visión y sus golpes estilo ninja, que la ubican en la categoría de los depredadores más letales y astutos.

Otro elemento inquietante para los insectos es que la mantis en etapa de crecimiento necesita comer cada dos días, por lo que permanentemente busca una víctima que aterrice directamente dentro de sus garras para poder devorarla.

Desde que la mantis fue descubierta durante la época Victoriana, los naturalistas tuvieron sospechas de que algo más ocurría con este invertebrado que era más famoso que la flor que imitaba.

En efecto, científicos descubrieron recientemente que la mantis practica el exquisito arte de la “mímica agresiva”.

Al parecer los insectos son atraídos por las flores debido al brillo de sus pétalos, y la mantis es capaz no solo de contorsionarse hasta adoptar la forma de la flor, sino que además puede ser más brillante que la planta que imita.

Una vez que el insecto visita la enceguecedora e implacable trampa de la mantis no hay escapatoria posible de esta maestra de las artes marciales.

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