El mítico desierto del Sahara que se ha empleado de escenario para un sin número de fantásticas aventuras y desesperadas hazañas es ahora el centro de todas las miradas para los perplejos ornitólogos, que desde los aficionados, hasta los más expertos estudiosos de la biología de las aves, están ahora tras las pistas del vuelo del “papamoscas cerrojillo”, quien contando con no más de 13 cm de cuerpo, logra sobrevolar el más famoso de los desiertos, sin siquiera hacer una sola parada, durante un vuelo que le toma entre 40 y 60 horas.

La revista científica Biology Letters publicó en su última entrega el artículo referente al estudio realizado por parte de un grupo de investigadores sobre las características particulares que hacen posible en esta especie de ave resistir a las condiciones del árido ambiente del Sahara y a lo largo del vuelo que le exige cruzarlo, hecho posible a las “habilidades fisiológicas” que se desconocían de esta especie hasta el momento de realizar la investigación, dándose con ello el origen para una nueva hipótesis sobre las características fisiológicas de las demás especies que sobrevuelan el Sahara.

Volvamos entonces un poco la vista sobre esta pequeña avecilla.  El papamoscas cerrojillo cuyo nombre científico es Ficedula hypoleuca, es un ave paseriforme de hábito predominantemente nocturno y cuyo tamaño es inferior al de un gorrión, pesando aproximadamente 12 gramos que durante el verano europeo aprovecha para anidar, mientras que cuando llega el invierno migra a vacacionar en los paraísos de Guinea y Costa de Marfil.

Pero cómo es que logran llegar tan lejos, resistir dos viajes tan impredecibles al año, arriesgando todo y aun así ser una especie tan exitosa con tan pocas dimensiones.

Pues bien, esas son parte de las preguntas que se hicieron en el equipo de investigación que ha decidido seguir tan de cerca la vida de estos formidables aventureros alados, colocando en algunos de ellos unos pequeños dispositivos con los cuales pudieron tener toda la información que necesitaban sobre el nivel de luz, la temperatura, la latitud y longitud en la cual se encuentre el ave almacenando estos datos a intervalos de máximo 10 minutos en cada una de las aves.

Al final de la heroica cruzada 27 aves con dispositivos pudieron ser recuperadas, para poder iniciar luego el análisis de toda la información, a un año del inicio del proyecto; sin embargo, sólo 15 de los dispositivos recuperados permitieron una cuantificación efectiva de los datos esperados, con resultados muy extremos en cuanto a las variaciones de luz a las que se expusieron las aves durante su proceso migratorio, llegando con esto a un par de relevantes conclusiones, la primera, el largo vuelo que esta especie logra hacer sobre el Sahara a grandes altitudes de manera ininterrumpida y la segunda, la diferencia de hábitos que esta ave desarrolla entre el verano y el invierno, cambiando radicalmente su patrón de comportamiento, adaptándose a las condiciones de los ambientes por los que viaja, hechos que ahora abrirán paso a un nuevo mundo de preguntas e investigaciones por parte de quienes dedican su vida al estudio de las aves migratorias.

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