¿Quién no tuvo celos en algún momento de su vida? Es probable que no lo recuerdes, pero a temprana edad se tiene celos de los padres, los hermanos y los amigos, hasta que se llega a la adultez y ahí se cela a la pareja y a los hijos. Es natural, se cela a un ser querido porque en realidad se teme su pérdida. Sin embargo, los celos pueden volverse enfermizos (patológicos) y convertir la vida del celoso y del celado en un auténtico infierno.

¿Qué significa que alguien sufre de celos patológicos?

Que tiene una dependencia afectiva con el otro. El celoso se vuelve paranoide y sufre por sus interpretaciones de la realidad que no coinciden con la realidad misma. Todo el tiempo padece sentimientos de angustia, enojo o miedo a raíz del ser querido, de la posibilidad de que éste deposite su afecto en un tercero y se produzca un desplazamiento. En el caso de las relaciones de pareja, el psicólogo social Luis Buero sostiene: “La presencia de un tercero real o imaginario genera una situación de alarma y eso es normal, porque de lo contrario no habría interés en el otro. Sin embargo, hay personas que prefieren que su pareja no tenga una relación demasiado íntima con nadie más. Cuando esos celos se acompañan de intensos sentimientos de inseguridad, autocompasión, hostilidad y depresión dañan la calidad de vida de los integrantes de la pareja y pueden ser muy destructivos.

Esas personas sienten que si pierden a su pareja será terrible, insoportable. Por eso son controladores, vigilantes, asfixiantes, inseguros, depresivos y siempre dependientes. El pacto secreto que construyen es: te doy todo, pero dame todo, si no, serás mala y deberás ser castigada. De allí a la violencia hay un solo paso y, si bien es más frecuente de parte del varón, eso no indica que los celos enfermizos sean más habituales en ellos.”

Cómo detectar a un enfermo de los celos

  1. Odia a todos los que rodean a su pareja: amistades, colegas, familiares, sobre todo del sexo opuesto.
  2. Revisa permanentemente los objetos personales de su pareja; por ejemplo, su teléfono celular, billetera, mochila y perfiles en las páginas sociales. Huele las prendas en busca de perfumes nuevos.
  3. Tiene una autoestima bajísima, producto de una inseguridad tremenda y falta de confianza en sí mismo.
  4. Posee un carácter altamente dominante, por lo que desea controlar todo su entorno. Cuando no ve a su pareja sufre porque no la puede controlar. Si llama por celular y el otro no atiende, lo primero que se imagina es al otro en una situación de infidelidad.
  5. Sus celos son siempre infundados. Inventa evidencia para someter a su pareja.

Cómo lidiar con los celos propios

  1. Recordar cuántas otras veces se pensó en algo parecido y no ocurrió nada de lo que se temía.
  2. Evaluar la posibilidad de realizar terapia de pareja; funciona muy bien, sobre todo cuando se llega a un extremo irracional.
  3. Salir en pareja a divertirse con amigos, familiares y colegas para que ambos se sientan partícipes de la vida social del otro.
  4. Reflexionar sobre la conveniencia de seguir pensando así -con tantos celos-.
  5. Practicar algún hobbie o deporte para dispersar la mente y cargar las pilas.

Cómo lidiar con los celos ajenos

Darle a la pareja los cinco consejos anteriores, recomendarle un buen terapeuta y marchar. Es mejor no envolverse en relaciones enfermizas de las que luego puede ser muy difícil salir. Para relaciones patológicas, mejor es ver la nueva serie Pasiones Peligrosas, el viernes 17 de mayo a las 10 PM por Investigation Discovery.

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR