Las amistades son importantes a lo largo de la vida, pero en especial entre la escuela y el matrimonio, cuando nuestros amigos son como nuestra familia. ¿Qué hacer cuando una amistad se ha amargado y necesitamos decirle adiós?

Primero, hay que considerarlo seriamente. Una vez que iniciemos la ruptura, puede que no haya marcha atrás.

Dependiendo del tipo de amistad, no hace falta ser formales

“Por lo general, hay cuatro tipos de amistades: amigos con los que tenemos una historia compartida; los que se han convertido en nuestros amigos tras pasar tiempo obligado juntos; los amigos sociales superficiales y los amigos con los que crecemos, que son aquellos a quienes queremos junto a nosotros a lo largo de la vida, sin importar dónde estemos”, explica Melissa S. Cohen, psicoterapeuta y guía de relaciones en Westfield, Nueva Jersey. “Salvo que hayan traicionado nuestra amistad de forma importante, por lo general, podemos dejar que una amistad se desvanezca simplemente al pasar menos tiempo con la otra persona”.

Sin embargo, si nuestro amigo o amiga nos pregunta por qué ya no le enviamos mensajes de texto o nunca tenemos tiempo para salir, hay que dar una explicación.

“Hay que pensar con sumo cuidado qué decir y cómo decirlo. Es probable que esa persona que alguna vez fue nuestro amigo o amiga nunca olvide esas palabras”, señaló Irene S. Levine, psicóloga y productora de TheFriendshipBlog.com. Posteriormente, hay que hablar a solas.

“No hay que involucrar a amigos mutuos. Recordemos que aunque nosotros hemos dedicado algo de tiempo a pensar en la ruptura, es probable que tome por sorpresa a nuestra contraparte”, dice Levine.

Si ya no tienen mucho en común o simplemente ya no disfrutan el tiempo que pasan juntos, hay que asumir la responsabilidad de poner fin a la amistad en lugar de culpar a la otra persona.

“Está bien decir: ‘Me importas mucho y también la relación que hemos tenido, pero ya no tengo tiempo ni puedo seguir adelante con nuestra amistad’, o ‘No puedo ser el amigo o amiga que necesitas en este momento’”, dijo Cohen a manera de ejemplo. “Incluso si sentimos que esa amistad nos consume o nos ancla a las fiestas como las que teníamos en la escuela o no sentimos que nos toman en cuenta, podemos ser compasivos y genuinos para decir: ‘Parece que ya no tenemos las mismas metas ni las mismas expectativas’”.

Esto les permite a ambas partes ser amables si se vuelven a ver y deja la puerta abierta a una reconciliación si las circunstancias cambian. “Pase lo que pase, siempre es importante tener cuidado con los sentimientos de los demás. Eso solo te hace una buena persona”, añadió Cohen.

Cuando nuestros amigos nos han traicionado, por ejemplo, contando alguna confidencia o siendo crueles con nosotros, podemos y debemos velar por nosotros. Y si esa persona no es uno de nuestros amigos más cercanos, lo más seguro es que la ruptura amistosa esté bajo control. La meta en esas circunstancias es ser honestos y explicar por qué debemos terminar una amistad en la que ya no confiamos.

La conversación debe ser por teléfono o cara a cara, porque cualquier cosa que se escriba puede compartirse o ser usada en nuestra contra de forma que podríamos lamentar.

Y cuando el conflicto es con un amigo cercano, ninguna de las opciones anteriores aplica. Lo mejor es hablar abiertamente de cómo nos sentimos.

“Con esos amigos, lo mejor es hacer un mayor esfuerzo y darle a la persona el beneficio de la duda porque esas amistades son escasas”, comenta Cohen. “Hay que ser honestos con lo que pasa”.

Si después de hacerlo sentimos que la relación ya no es viable, debemos alejarnos con la mayor sutileza posible. Como dice Levine: “Este tipo de relaciones tienen que ser lo más satisfactorias posible para ambas partes”.

Hay que decir sin rodeos que le deseamos lo mejor, pero sin explicar cada detalle de cómo fue que decidimos poner fin a la amistad. “Dar detalles no es necesariamente lo más amable ni tampoco ayudará a que la otra persona cierre el ciclo. Eso es algo que cada uno de nosotros debe hacer por separado”, añadió Levine.

Recuerda que los rompimientos amistosos pueden ser tan dolorosos como los amorosos, en especial si la amistad fue muy estrecha durante un buen tiempo.

Tristemente, observa Levine, “cuando terminas una relación amorosa, puedes recurrir a tus amigos en busca de apoyo. Cuando terminas con un mejor amigo, has perdido justamente a la persona que podía ayudarte a sobreponerte a la pérdida”.

Escrito por: RACHEL RABKIN PEACHMAN

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FUENTETHE NEW YORK TIMES
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