Las deudas son parte de la cultura financiera tanto en el ámbito personal como empresarial. El propósito de una deuda por lo general debe ser el de contribuir al cumplimiento de metas o el de consolidar determinado crecimiento.

Ahora bien, ¿Con que fin piensas endeudarte? ¿Para invertir en tus estudios? ¿Para conformar un negocio? ¿Para comprar maquinaria? ¿Para el desarrollo de alguna actividad productiva? Cuando de este tipo de necesidades se trata, endeudarte puede traer beneficios. Hay que perder el miedo al endeudamiento cuando éste se enfoca en el cumplimiento de objetivos pero, ten cuidado, hacerlo sin control ni planificación alguna con seguridad se te convertirá en un gran problema.

¿Qué tan bueno o malo puede ser endeudarse?

Se considera positivo cuando lo que compres o inviertas con ese crédito:

1. Aumente su valor con el paso del tiempo, es decir que lo que adquieras se valorice de tal forma que su costo en un futuro sea superior al pagado inicialmente, incluyendo los costos financieros. Por ejemplo, compra de vivienda u otro tipo de inmueble.

2. Genere ingresos (por ejemplo, invertir en un negocio) o contribuya en la reducción de gastos durante el tiempo del préstamo (por ejemplo, comprar una casa y evitar el pago de alquiler) cuando los importes superen el valor de la deuda.

En estos casos nos referimos a deudas grandes, a importantes montos que serían complicados de pagar en efectivo. También es recomendable recurrir al crédito cuando los bienes resultan necesarios pero que no se pueden comprar en efectivo sin liquidar algún tipo de ahorro o inversión que se tenga (por ejemplo, la adquisición de un vehículo).

Y de una vez por todas debes aprender a diferenciar entre lo que realmente necesitas y lo que ocasionalmente deseas.

Pero eso sí, es primordial que tengas claro el presupuesto para que no termines metiéndote en una deuda de la que te será difícil salir después. Ante tentaciones impagables, ¡huye!

3.  Huye de las malas o inconvenientes deudas conformadas por todas aquellas que se adquieren para comprar bienes que no se necesitan o que no caben dentro de las posibilidades. Objetos de lujo y ostentosos, generalmente.

4. No te endeudes para invertir en algo que va a durar menos que el plazo de la deuda. Por ejemplo, en vacaciones. Para este tipo de gastos que se consumen rápido es preferible siempre ahorrar para luego pagar en efectivo.

Y ante todo evita:

5.  Los famosos créditos rápidos o “express”, que suelen cobrar intereses muy altos. Los publicitados pagos aplazados con tarjeta de crédito (esos que te invitan a comprar hoy para pagar luego de 3 meses). Estas deudas son bastante peligrosas porque de no controlarse pueden provocar un efecto de “bola de nieve”. Recuerda, nadie te va a regalar nada, todo te lo van a cobrar tarde o temprano.

Finalmente, es fundamental antes de que adquieras una deuda, detenerte a revisar y calcular las tasas de interés y en general los gastos financieros que conllevan los créditos o préstamos gestionados con las entidades competentes, compara valores y elige la mejor alternativa para tu bolsillo.

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FUENTEAMÉRICA ECONOMÍA
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