La anestesia epidural es una de las opciones más demandadas hoy día por las madres a la hora de enfrentarse al parto.

Este tipo de analgesia ayuda a disminuir los dolores provocados durante las contracciones, y especialmente en el momento del alumbramiento. Sin embargo, a pesar de esto, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Granada, podría demostrar los efectos negativos que tendría este procedimiento para los recién nacidos.

Según los estudiosos, los bebés nacidos bajo el efecto de anestesia epidural presentan un ligero descenso en el índice del test de Apgar, tanto al minuto, como a los cinco minutos del nacimiento. También son estos bebés los que incrementan el porcentaje de recién nacidos que necesitan reanimación, tienen que ser admitidos en la Unidad de Cuidados Intensivos y cuentan con más problemas para adaptarse a la lactancia materna.

El estudio, cuyos resultados se han publicado en la revista «Midwifery», se llevó a cabo entre más de 2.600 niños nacidos entre los años 2010 y 2013 en el hospital San Juan de la Cruz de Úbeda, en Jaén.

«La anestesia epidural es una de las diferentes alternativas utilizadas para aliviar el dolor en el parto. Hoy día se considera la estrategia mejor valorada por su eficacia, por lo que su uso se ha extendido de forma importante en los países desarrollados», explica la catedrática de universidad del departamento de Enfermería de la UGR, Concepción Ruiz Rodríguez. Sin embargo, a esas ventajas que ya eran conocidas, este estudio viene a sumar los posibles efectos adversos que puede tener tanto sobre el niño como sobre la madre, ya que la progenitora también experimenta importantes cambios hormonales.

Efecto directo e indirecto

Para esta especialista, «los efectos adversos descritos sobre el niño son atribuidos al efecto farmacológico directo, debido a la transferencia placentaria del fármaco administrado por vía materna, o a un efecto indirecto secundario, como consecuencia de los cambios fisiológicosque el fármaco produce en la madre, como son los cambios hormonales». En este sentido, Ruiz y su equipo abogan por que tanto la madre como los profesionales sanitarios –obstetras y matronas– sean conscientes de estos riesgos a la hora de tomar una decisión sobre qué procedimiento elegir en el parto.

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR