El verdadero éxito puede lograrse cuando se construye sobre cimientos profundos y genuinos, que se forman por un proceso de transformación mental y espiritual, además de una renovada forma de dar lo mejor de sí mismo. Esta actitud promueve la evolución de cada uno, y consecuentemente, del mundo.

Para alcanzar el verdadero éxito es vital tener una meta espiritual, llenar la mente de buenos pensamientos y concentrarse en las cualidades y talentos que se reflejan.

En mi vida he descubierto que el éxito está más ligado al pensamiento que a una estrategia.

Tener buenas expectativas estimula el aprendizaje y la satisfacción, así como aprender a ganar y a perder.

¿Se puede aprender del fracaso?

Sí, se puede, al enfocar el fracaso como una oportunidad de crecer y perfeccionarse. Sentir que se ha fracasado es abrigar un concepto erróneo de éxito, porque impide que uno siga buscando nuevas oportunidades.

“Siempre que perdí en los Grammy eso me hizo mejorar”, fue la frase que expresó el cantante estadounidense Lionel Richie en apoyo al jugador de la selección argentina, Lionel Messi, ante una abrupta decisión de abandonar la selección de su país por no resultar ganadora.

En unos casos, para aquel que siempre está acostumbrado a ganar o a esforzarse por alcanzar el éxito con el propósito de impresionar a otros, resulta desconsolador sentir la sensación de perder; en otros casos, influye el egocentrismo y la ambición de poder.

Un ejemplo de éxito para mí fue la vida de la Fundadora de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy, notoria por sus avanzadas ideas sobre espiritualidad y salud. Después de atravesar por una serie de desafíos como la viudez, la falta de un hogar estable, el alejamiento de su único hijo y una mala salud, Eddy comenzó a investigar otras alternativas de curación para sí misma y para otros, como la hidropatía, la homeopatía, placebos, etc.

Una caída en el hielo le ocasionó daños críticos en la columna vertebral y lesiones internas. Estando en estado grave, recostada, tres días después, leyó en su Biblia un pasaje de las curaciones de Jesús. Se recuperó de inmediato, ante el asombro de todos y en especial de su médico, pues la medicina no la podía sanar. Esto la llevó a investigar cómo había sanado, llegando al descubrimiento del mismo principio divino que utilizó Jesús, un sistema de curación basado en la comprensión espiritual.

Pero, ¿qué relación tiene su vida con el éxito?

Su auténtico deseo estuvo espiritualmente impulsado por la fuerza del Amor y la del de servir a los demás.

Eddy mantuvo obediencia, firmeza y convicción hacia sus logros y se sintió siempre guiada por el Amor divino, llegando su éxito de obtener salud a los 45 años. Ella expresa en uno de sus libros, Escritos Misceláneos: “Sé activo y, por tardío que sea, tu buen éxito es seguro…”. En otro de sus libros, Miscelánea, escribe: “Una profunda sinceridad anticipa el éxito, porque Dios se encarga de ello”.

La plena confianza en el plan divino y el reconocimiento de las posibilidades que cada uno posee como idea espiritual son relevantes para alcanzar las metas.

Lo que te asegura buenos resultados es aprender a escuchar la voz del Amor desde tu interior y seguirla.

Descubrir tu potencial a través de esa suave voz es lo que te proporcionará la llave del verdadero éxito.

María Damiani escribe acerca de la salud y el bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en España. Email: [email protected] Twitter: @compubespana  Blog: http://saludyalegria.org

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR