A todos nos llega el momento en el que nos enfermamos y tenemos que perder uno o dos días de trabajo.

¿Pero qué hacer cuando tienes un problema de salud que te hace visitar al médico frecuentemente y tus ausencias afectan tu rendimiento y tus relaciones profesionales?

Antes que nada, debes comentar tu situación con el gerente y el departamento de recursos humanos para asegurar que tu puesto estará cubierto.

Lo que es más difícil de decidir es de qué manera actuar con los compañeros, incluso con aquellos que compartes oficina pero no son tan cercanos como para contarles los asuntos personales.

¿Te conviene contarles lo que te pasa, a riesgo de revelar demasiado?

¿O es mejor no decir nada y dejar que lleguen a sus propias conclusiones?

¿Y hay alguna forma de evitar el resentimiento del colega que tenga que tomarte el relevo?

Experiencia personal

Noga Leviner es el director ejecutivo de la empresa estadounidense Picnichealth.com, una página de internet que ofrece un servicio de suscripción para almacenamiento y seguimiento del historial médico.

Además, conoce de primera mano lo que es lidiar con cuestiones de salud en el trabajo.

Enferma

A los 26 años le diagnosticaron la enfermedad de Crohn, una afección crónica de origen desconocido con el que el sistema inmunitario del individuo ataca a su propio intestino, inflamándolo.

Como consecuencia tuvo que dejar la compañía de microcréditos que había fundado.

“Cada paciente tiene que tomar su propia decisión, en función de cuán cómodo se sienta al compartir su historia con los compañeros de trabajo”, escribe Leviner en un correo electrónico.

“En general y por experiencia propia, creo que al hacerte dueño de la situación y contar solo aquello con lo que te sientas cómodo te deshaces de mucha presión”, recomienda.

Asume que se dieron cuenta

Sería ingenuo pensar que tus compañeros no se percatarán de que faltas.

“Si actúas como si estuvieras lidiando con un secreto vergonzoso y no reconoces que algo está pasando, es posible que eso tenga consecuencias y especulen a espaldas tuyas, sin comentártelo directamente”, dice Leviner.

Pero abrirse a los colegas para contarles algo personal es algo más fácil de decir que de hacer.

“Si puedes ser tan honesto, al menos tanto como para seguir sintiéndote cómodo, se lo pondrás más fácil a tus compañeros y las posibilidades de que sientan empatía para contigo aumentarán”.

Díselo tal como es

A pesar de que pasaron años desde el diagnóstico, Leviner aún tiene que lidiar con el hecho de compartir información personal con gente que muchas veces solo acaba de conocer.

“Tengo que seguir una dieta estricta que me obliga a hacer decenas de preguntas a los camareros en los restaurantes”, explica.

“Así que cada vez que salgo a comer con alguien nuevo, especialmente del trabajo, tengo que contarle lo que me ocurre”, añade.

Enferma

Pero no siempre es incómodo.

Leviner se suele encontrar con personas que no saben nada acerca de la enfermedad de Crohn y a las que les interesa conocer más.

Reacción positiva

Si un compañero de trabajo está teniendo problemas de salud, los de alrededor difícilmente reaccionan de forma negativa, dice la doctora Lorraine Tilbury, fundadora de HorsePower International, una empresa francesa que asesora en desarrollo personal y profesional.

“Siempre me he encontrado con que, al contar que una emergencia de salud o familiar está afectando tu disponibilidad laboral, los compañeros reaccionan con empatía y comprensión”, asegura por correo electrónico.

“Después de todo, le puede pasar a cualquiera”.

Nunca demasiado

Ahora bien, no sientas que debes dar más detalles de los necesarios, señala Tilbury.

“Puede ser suficiente que digas que tienes un problema de salud que requiere supervisión médica constante, por lo que habrá momentos en los que estarás menos disponible que hasta ahora. Y que añadas que tus citas se fijan con suficiente antelación, por lo que avisarás con tiempo cuándo estarás o no disponible”, recomienda.

Trabajo

Si decides compartir lo que te pasa, debes tener un plan de respaldo, como por ejemplo: “Cuando no esté disponible y haya un asunto urgente que requiera mi atención, puedes acudir a esta persona”.

El mayor error

El mayor error que podrías cometer es no comunicarlo.

“Si no das ninguna explicación, la mayoría asumirá, incluidos tus compañeros, que estás experimentando algún tipo de dificultad con ellos”, dice Tilbury.

Así que, si no explicas tu situación, aunque sea de forma breve, añadirás tensión a la interacción con tus colegas.

Sé específico

Está en la naturaleza humana el querer ayudar.

Así que, aunque tu jefe no debería revelar ningún detalle privado, lo más probable es que tus compañeros le pregunten sobre ti.

Seguramente querrán saber si tu situación mejorará, ya que se harán cargo de tus tareas, o si te pueden ayudar de alguna manera, señala Elaine Varelas, gerente de Keystone Partners, una empresa de gestión de carreras profesionales con base en Boston, EE.UU.

Empleado

Ante esto, dependiendo de la gravedad de tu problema de salud y de aquello con lo que te sientas cómodo, hay varias ideas que podrías darle a tu gerente.

“Podrías decirle que sugiera a tus compañeros ser flexibles y que no te dejen mensajes de voz en el contestador del correo sino que te escriban correos”, propone.

“Pero también que les hable de necesidades más importantes, como que donen sangre para ti”, añade.

Frena el resentimiento

No es algo que ocurra siempre, pero una situación como ésta puede generar resentimiento entre tus compañeros.

Cuando te sientas preparado, planea conversar uno a uno con aquellos que tengan que asumir tu carga de trabajo o invítalos a comer después, sugiere Tilbury.

“Díles: ‘Me he dado cuenta de cuán difícil ha sido para ti gestionar todo esto mientras he estado ausente. ¿Cómo lo hiciste?’. Y después escúchalos con atención y muestra aprecio por lo que hicieron”, propone.

“Y luego añade: ‘¿Hay algo que pueda hacer yo a cambio (del favor o del apoyo)?'”.

Estrés

Además, con suerte, tendrás al jefe de tu lado.

“Un jefe que te apoya y además es empático con los compañeros que tienen que lidiar con tu ausencia y que reconoce su esfuerzo añadido marcará una gran diferencia a la hora de reintegrarte en el equipo”, dice Tilbury.

Muestra tu aprecio

Cuando finalmente regreses al ritmo de trabajo normal, encuentra la manera de dejar claro a tus compañeros que aprecias el esfuerzo añadido que hicieron.

“Celébralo con ellos durante el almuerzo o después del trabajo”, sugiere Tilbury.

“Además, el recuperarse de algo grave merece ser celebrado”.

Pero si crees que es demasiado y que no podrás gestionarlo bien, envía una nota de agradecimiento escrita a mano a aquellos que tuvieron que trabajar más.

O acércate a ellos, “mírales a los ojos y diles con sinceridad cuánto aprecias todo lo que hicieron para mantener las cosas en marcha mientras tú te centrabas en recuperarte”, añade Tilbury.

“Un agradecimiento en persona es estupendo, una nota escrita a mano suele ser bienvenida y una nota dirigida al gerente en la que comentas cuán excepcionales son tus compañeros ayuda a cimentar las relaciones”, añade Varela.

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