A continuación te presentamos dos casos sobre la arrogancia que suceden todo el tiempo y en todos lados. Seguro de sentirás identificado con alguno de ellos.

Caso 1: Cuándo el arrogante soy yo

Seguro en algún momento de tu vida sentiste que ‘te la sabías todas’ o tenías la sensación de que estabas siendo engreído o insolente. ¿Cierto? ¿Falso? ¿No te ha sucedido?

Entonces quizás tenías la impresión que tus compañeros no querían trabajar contigo o simplemente evitan hablar contigo.

Está bien tener confianza en uno mismo y saber tus capacidades, pero cuando eso te lleva a ser el sabelotodo engreído de un grupo puede volverse en tu contra.

Veamos el otro caso, y si no te identificaste con este, seguro con el otro sí lo harás.

Caso 2: Cuando el arrogante es otro

No querer llegar nunca a la oficina para no tratar con algún compañero arrogante, o implorar misericordia para no tener que trabajar con ese engreído al que todos le huyen.

Personas arrogantes hay por todos lados. Aquellos quienes piensan tener siempre la razón y no escuchan la opinión de otros sólo por considerarlas erradas. Suelen hablar con un lenguaje complejo sólo para mostrar su refinada y alta inteligencia.

Seguro les huyes ¿Cierto?

Si la persona arrogante eres tú, sentirás rápidamente que a muchos no les gustará hablar contigo. Y si es otro, sentirás que es muy difícil trabajar con personas así y hasta puedes sentirte intimidado.

Pero no te alarmes, te traemos muy buenos consejos para poder lidiar con los arrogantes del trabajo:

Alimenta su ego

Una forma de liberarte rápidamente de tener que discutir (Sí, discutir. Las personas así nunca conversan o debaten) con arrogantes es darles la razón, aunque no la tengan. Generalmente suelen necesitar atención así como necesitamos oxígeno.

Sino, prepárate para largas horas de discusión. Además, recuerda que quienes son realmente buenos nunca alardean sobre ello.

Aprende a lidiar con los arrogantes del trabajo2Trata de entenderlos

Las personas se convierten en arrogantes cuando son muy inteligentes (o piensan que lo son) o cuando son muy exitosas. Esto los lleva a actuar con superioridad pero como un mecanismo de defensa porque realmente no tienen tanta confianza en sí mismos.

Intenta entender que los llevó a desencadenar ese mal comportamiento en lugar de planear como seguir llevándole la contraría o tomar venganza.

Se sincero

Muchas de las personas arrogantes no saben como sus palabras pueden herir o molestar a los otros. Se sincero con ellos e intenta aconsejarlos como evitar dañar a otros con su forma de hablar.

En el peor de los casos, intentará aunque sea escuchar un poco más a los otros.

No pierdas tu postura

Si durante un debate la persona no deja de actuar arrogante, defiende tu punto de vista hasta el final.

Procura siempre tener pruebas que lo respalden, de esta manera les darás donde más les duele.

Ríete en sus caras

Si nada de lo anterior funciona, suelta una estruendosa carcajada en frente de ellos. Muéstrales que su insistente forma de ser los deja en el ridículo.

Aprende a lidiar con los arrogantes del trabajo1

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