El matrimonio puede considerarse como una alianza estratégica, como una colusión o empresa, en donde una pareja se une buscando maximizar su felicidad y bienestar al lado del otro. Tomar esta decisión a veces no es tan fácil, pero tampoco lo es la planeación y todos los costos que se derivan de la realización del evento.

Por su parte, las empresas que ofrecen servicios relacionados para la realización o preparación de una boda, también tienen claro que pueden maximizar sus beneficios, al ser este un negocio redondo y muy rentable, que implica incurrir en muchos gastos que las parejas no pueden, por lo general, evadir. Así, le daremos algunas recomendaciones para que el tema del presupuesto no le quite el sueño y pueda dentro de sus posibilidades, tener una boda soñada, planeada con tiempo e inolvidable.

Lo primero: planear con tiempo

Luego del compromiso, es recomendable darse al menos unos ocho meses para la planeación del evento: la decisión de la fecha, el tipo de boda que quieren (por lo civil, por lo católico, en la playa, en la ciudad o a las afueras, lujosa, sencilla, de día, de noche, etc.). De lo contrario, poner una fecha cercana no solo hará que tenga que correr con todos los preparativos, sino que no encontrará disponibilidad tan fácil ni en la iglesia (si es por lo católico), ni en el lugar para la recepción y, además, hará que sus invitados también tengan que correr.

Luego de definir la fecha, es importante hacer la lista de invitados, que seguramente no será la definitiva: tendrá que irla depurando varias veces, dejando en espera a algunas personas que, por presupuesto no podrá incluir, pero que puede acomodar luego a medida que se van presentando cancelaciones.

También es importante sentarse con su pareja y definir el presupuesto que tienen. No se estrese si siente que todo va a ser muy costoso. Es peor planear y desear cosas que al final no podrá tener, una vez se “estrelle” con la realidad de lo que cuesta. Si tienen una cantidad limitada para todo, acomoden juntos esta suma y sean conscientes de sus verdaderas posibilidades. No vale la pena endeudarse y empezar el matrimonio con deudas. Es una fecha especial, pero no tiene que quedarse en la ruina para poder llevarla a cabo.

Lo segundo: cree un directorio de proveedores

Al planear el presupuesto de la boda y un registro de todos los contactos, se demuestra que el programa de computador, Excel, es uno de los mejores aliados. Puede crear varias hojas en donde incluya la lista de invitados (sus datos, quienes quedarán en la lista de espera y a quienes no invitará pero si les enviará participación).

También puede incluir los datos de los diferentes proveedores para la recepción, el presupuesto para el licor, los servicios de fotografía y video, los arreglos florales, casas de moda o diseñadores para el vestido, salones de belleza, joyerías para las argollas, etc. Como ve, son varias cosas en las que tendrá que programarse y ajustar su presupuesto para no entrar en quiebra.

Lo tercero: no cometa errores de novato

Todas las parejas pasan por el mismo proceso una vez deciden unir sus vidas. Por esto, es muy importante pedir la asesoría de amigos y familiares cercanos que ya hayan pasado por la misma etapa de querer algo y tener que descartar algunas cosas. Ellos lo guiarán para que vaya “a la fija” y no pierda tiempo, dinero y paciencia en el proceso. También considere la opción de registrarse en páginas que le ayudarán a planearlo todo e ir haciendo un check list de tareas de acuerdo con los tiempos estimados, para que no esté corriendo al final.

Algunos de los errores más comunes que cometen los novios novatos son, entre otros, estos:

• No ahorrar con tiempo. Empezar a hacerlo solo a partir del compromiso.

• Endeudarse para poder pagar la boda de sus sueños, con créditos que se convierten en una pesadilla a futuro.

• Creer que será más barato de lo que en verdad es.

• Pensar más en el matrimonio que quisieran los demás en vez del que quieren ellos en realidad.

• Invitar a personas solo por compromiso, exagerando con la lista. Recuerde que tener muchos invitados incrementará el costo variable de su boda, en especial en la comida y los licores.

• Escoger casarse en temporada alta. Esto hará que sea más costoso el valor del lugar para la recepción, de la luna de miel y que encontrar una iglesia disponible sea más complicado.

• Contratar a varios proveedores y tener que entenderse con mil temas a la vez. Es recomendable contratar a un planeador de bodas o hacer el evento en un lugar en donde le ofrezcan todos los servicios a un precio viable.

• Exagerar con la cantidad de las bebidas alcohólicas. La idea no es que sus invitados salgan borrachos. En la mayoría de las bodas sobran botellas de bebidas alcohólicas. Haga bien el cálculo. De una botella de vino salen 8 copas y de una de Whiskey salen aproximadamente 13 tragos. No ofrezca más de dos tipos de licores. Es un matrimonio, no un bar con barra libre.

• Elegir un vestido muy pesado o incómodo y comprar accesorios que después no van a usarse como los zapatos. Sea estratégico en su elección y piense que puede verse bien estando cómodo.

Por último, no discuta con su pareja por el tema del presupuesto. Piense que la planeación del matrimonio es la primera prueba financiera que enfrentarán juntos. Habrá decisiones a futuro más difíciles de tomar, como la compra de la primera casa, el primer auto, la educación de los hijos, etc., así que relájese.

Disfrute de este momento único y que debe ser inolvidable pero no por los dolores de cabeza o los inconvenientes, sino por lo contrario. Sea estratégico y emocionalmente inteligente con sus finanzas. Mucha suerte.

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