Investigadores han comprobado que a partir de los 6 años, los niños comienzan a decir malas palabras, y que los adultos las pronuncian un 0,5 % de las veces en el día, lo cual es un número muy alto.

Es probable que la implementación de palabras groseras nos haga ver como maleducados. Pero lo que pocos saben es que decir groserías podría tener beneficios en nuestra vida, desde aliviarnos un dolor, hasta hacernos más persuasivos.

De acuerdo con el psicólogo Richard Stephens, autor del libro Oveja negra y los beneficios escondidos de ser malo, es posible que las malas palabras se asocien con otra parte del cerebro, ya que las maneja de formas diferentes, con respecto al lenguaje común.

¿Qué es y que no es grosería?

Está claro que esto depende de cada cultura, ya que en algunas civilizaciones los términos de naturaleza sexual crecieron más fuertes,  como en Italia o España, en dónde las figuras de índole religioso o algunos artefactos pueden resultar para otras culturas muy fuertes.

En Asia, en cambio, las groserías se asocian con sus ancestros y estatus.

Aunque muchos no lo crean, recientes descubrimientos afirman que el pronunciar groserías puede tener beneficios ocultos, como la comunicación más efectiva, ya que al recitar la palabrota, además de comunicar lo que deseamos expresar, transmitimos nuestras emociones sin acudir a la violencia física.

Dichos estudios han arrojado el incremento en la persuasión y efectividad de un mensaje.

Dolor y Palabrotas

martillandoUna serie de estudios realizados por Stephen, han revelado que las malas palabras pueden aumentar la tolerancia al dolor.

En un ejemplo realizado entre varios jóvenes, los cuales introduciendo sus manos en cubos de agua helada, he reflejado, que quiénes pronunciaban groserías soportaban más tiempo que quiénes no lo hacían, dado que su ritmo cardíaco aumentó posibilitando la tolerancia al dolor.

Este resultado es la respuesta de huir o pelear, el cual funciona como analgésico.

Solidaridad

Las investigaciones han confirmado, que a mayor prohibición se le imponga a un niño para pronunciar determinadas groserías, mayor puede ser el beneficio personal. Un estudio realizado en 2013 determinó que las personas reprobadas en la niñez poseían una mejor respuesta fisiológica al pronunciar en voz alta una lista de palabrotas.

En contra de las creencias actuales, podría decirse que las groserías podrían interpretarse como actos de cortesía.

Nueva Zelanda es testigo de un estudio realizado en una fábrica de jabón; en el que el uso y la interacción de la palabra fuck (coger) era utilizada entre empleados regularmente, aunque no lo hacían con colegas de otros sectores, es por eso que los investigadores asociaron esta palabrota con una expresión solidaria, la cual era usada para unir al equipo.

¿Quién pronuncia más palabrotas?

Los impensados beneficios de pronunciar groserías - 2

Algunos de nosotros somos testigos, que a veces es necesario controlarnos, ya sea ante nuestros parientes o jefes, pues ser grosero puede dejarte mal parado.

Estudios recientes han descubierto que el uso de groserías no distingue clase social. Según el argumento de Stephens, una investigación publicada en 2004 por la Universidad Inglesa de Lancaster, ha revelado que al aumentar el estatus social, la implementación de palabrotas disminuye, aunque las clases más altas emanan malas palabras de forma más frecuente y significativa que las clases bajas, lo que indica que a mayor estrato social, menor importancia conllevan sus efectos.

“Cuando todas las personas se portan bien, puedes encontrarte en la tediosa situación en la que todos procuran ser educados y nadie habla” afirma.

“Si crees que el ambiente merece un lenguaje un poco vulgar, es posible que logres moverlo un poco”

Para finalizar es importante que sepas que pronunciar groserías puede satisfacer algunas de las necesidades que tengamos como humanos, es por eso que cuando tengas tu próximo martillazo en el dedo no lo dudes y expira la grosería sin contenciones y verás que el resultado será mucho más relajante.

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