Las islas pueden ser parajes maravillosos y paradisíacos, pero también lugares enigmáticos donde ocurren cosas difíciles de explicar.

En esta sección te hemos hablado de la Isla da Queimada Grande, que nunca podrás visitar por estar poblada por serpientes mortales; y también de Socotra, una especie de ‘isla alienígena’ perdida en el océano Índico.

Hoy queremos mostrarte lo que sucede en la Isla de Navidad, perteneciente a Australia, con unos 2.100 habitantes y ubicada igualmente en el Índico. Como puedes ver en este vídeo de YouTube, cada año sufre la invasión de miles y miles de cangrejos rojos.

Montones de crustáceos en plena migración: un fenómeno indudablemente insólito que hemos conocido gracias al blog Ripley’s. Una vez al año, los cangrejos de la Isla de Navidad emprenden su viaje. Lo hacen al unísono y con asombrosa precisión, como si sintiesen una llamada desde la lejanía. Todos al mismo tiempo, siguiendo su ruta sin necesidad de navegador GPS. ¿Por qué lo hacen? ¿De dónde salen y a dónde se dirigen? Esas son las dudas que asaltan a los foráneos que visitan la zona; y probablemente, también las preguntas que han aparecido en tu mente.

Por supuesto, existen explicaciones científicas al comportamiento de estos animales. Cuando las lluvias dictan que ha llegado la estación húmeda, los cangrejos adultos abandonan el bosque y se dirigen a la costa para criar. Nadie puede predecir con demasiada antelación cuando comienza exactamente dicha estación, pero ellos se guían por las fases lunares. Así que su calendario puede sufrir variaciones… salvo en un detalle: deben dejar los huevos en el mar exactamente en el último cuarto menguante de la estación húmeda. Ni antes ni después, siempre en ese preciso instante.

Por eso comienzan su camino con tiempo suficiente para llegar a las playas, aparearse y permitir que los huevos se desarrollen, antes de que llegue el momento del desove. Los machos lideran la migración, seguidos rápidamente por las hembras; y cuando alcanzan la costa se dan un chapuzón para reponerse de la travesía. Después cavan las madrigueras en las que se producirá el apareamiento y en las que permanecerán las hembras mientras los huevos maduran. Ellos regresarán al bosque un par de semanas antes que ellas, en cuanto finalizan estas tareas.

¿Crees que las idas y venidas de los cangrejos resultan molestas para los habitantes de la Isla de Navidad? Pues es justo al revés: tratan de ayudarles en su peregrinación. Construyen túneles bajo las carreteras para evitar que sean atropellados y les guían hacia esos pasadizos con vallas que marcan una senda segura. Hasta hay algún que otro puente especial para que puedan cruzar sin peligro. Que no te extrañe que nadie haya pensado en darse un festín a costa de los crustáceos. Afortunadamente para ellos, no son comestibles… y eso, para qué negarlo, también resulta ventajoso cuando se trata de sobrevivir.

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