Cambio climático y salud

Un clima extremado como el que está generando el calentamiento global amenaza a la seguridad alimentaria de diferentes formas.

En 2011, un estudio publicado en la revista estadounidense Environmental Health Perspectivespronosticaba que el calentamiento del planeta generaría consecuencias en las enfermedades infecciosas transmitidas por los alimentos.

En 2015, científicos del proyecto europeo Veg-i-Trade indicaban el vínculo existente entre los cambios de temperatura y la contaminación de frutas y vegetales. El incremento de sequías y la disminución de cosechas hará que falten productos básicos en muchos lugares.

El resultado de una investigación publicado en The Lancet determinaba que estos factores pueden restringir la disponibilidad de comida y acrecentar la malnutrición, lo que provocará en 2050 más de 500 mil muertes adicionales. Entre 200 y 250 millones de personas abandonarán para esa fecha sus países de origen a causa de la falta de alimentos.

De acuerdo con Jesús de la Osa, autor del informe Cambio climático y salud, “el hambre en el mundo es un problema demasiado complejo y responde a factores políticos, de pobreza absoluta y de distribución de alimentos y recursos, pero el impacto negativo del cambio climático afecta siempre a los más pobres“.

La salud mental no se salvará del perjuicio de este fenómeno, como proyectaba un registro de investigaciones publicado en 2009 en la revista Psychological Medicine. En él ya se indicaba que nuevos trastornos mentales aparecerían y que estos afectarían con más virulencia a quienes ya padecen alguna enfermedad psiquiátrica severa. Por ejemplo, los desastres ocasionados por fenómenos naturales o las enfermedades infecciosas relacionadas con esta nueva situación climática generan mayor depresión, ansiedad y estrés psicológico y postraumático.

En otro informe denominado Género, cambio climático y salud, la OMS advierte que muchas de las consecuencias que se esperan podrán variar en función del sexo. Esto significa que se acentuará un fenómeno que actualmente ya ocurre: desastres naturales asociados al clima, como sequías e inundaciones, se cobran la vida de un mayor número de mujeres que de hombres, principalmente, de las más jóvenes. 

Asimismo, la proliferación de mosquitos y otros agentes que transmiten enfermedades pondrán en peligro a las mujeres embarazadas, ya que generalmente en este estado su organismo es más vulnerable y los tratamientos para combatir infecciones más reducidos.

Así pues, podríamos continuar mencionando de manera interminable las devastadoras consecuencias del cambio climático en nuestra salud, sin embargo, más que generar pánico, el objetivo es crear consciencia sobre el peligro que ya existe, el que estamos viviendo por causa del calentamiento global. ¿Qué podemos hacer desde nuestro entorno para evitarlo? En este enlace te dejamos algunas recomendaciones.

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