La firma del decreto que da vía libre al uso del cannabis en el país con fines medicinales estaría abriendo, de paso, un nuevo frente de exportaciones para los industriales que decidan medírsele a explorar este terreno.

Estudios internacionales indican que este es un negocio que mueve en el mundo cerca de 2.000 millones de dólares anuales, una cifra similar a las exportaciones de flores y banano de Colombia, que en conjunto sumaron 2.210 millones de dólares el año pasado, según estadísticas del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

El ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, dijo que si bien esas son cifras que se manejan a nivel internacional en estudios, el Gobierno no tiene datos de cuánto podría ser para la economía colombiana.

Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), dice que potencialmente se puede abrir un nuevo mercado de exportación (para los colombianos), pero este requerirá tiempo y trabajo, toda vez que se requiere “construir capacidades para competir con países como Estados Unidos, que lleva la delantera en el tema de marihuana medicinal”.

Inicialmente, dice, “no sería una gran industria. El mayor beneficio es para los usuarios de los productos medicinales”.

El asunto, que a simple vista luce sencillo, no lo será tanto para quienes decidan apostarle a este negocio dentro de la legalidad, pues el decreto que le da vía libre, y que el presidente Juan Manuel Santos firmará en los próximos días, fija 14 requisitos que se deben cumplir con rigor.

Las personas deben entregar información detallada del área del cultivo, certificados de antecedentes penales y cumplir un protocolo de antilavado, entre otras exigencias.

Fuentes en el Gobierno explicaron que el número de cultivos de marihuana medicinal que apruebe el Consejo Nacional de Estupefacientes dependerá del cupo que la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife) le asigne al país.

Para eso, según dijeron, Colombia deberá hacer la solicitud a la Jife, dependiendo de los planes de cultivo que los interesados presenten ante el Consejo de Estupefacientes.

“No se podrá asignar más allá del cupo de la Jife. Si las solicitudes aumentan, ese límite puede actualizarse con nuevas solicitudes, cada año, ante la Jife”, explicó una fuente en el Gobierno que participó en el diseño del decreto.

Además, señaló que las solicitudes podrán hacerlas pequeñas empresas y multinacionales interesadas en obtener la materia prima en el país.

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