Por qué no educar a tus hijos basándote en castigos

Los castigos son frecuentemente relacionados con la educación y  la disciplina, pero lo que la mayoría de los padres no saben es que eso perjudica a sus hijos y la relación emocional que hay entre ellos. Ira, culpa y resentimientos son algunos efectos negativos que repercuten en los hijos, ya que el castigo es una norma impuesta a través del miedo, la fuerza y el poder.

La conducta negativa en un niño se puede frenar rápidamente mediante los castigos, pero el niño solo pensara en que forma vengarse y a futuro tratará de evitar el castigo mintiendo. Así se rompe lentamente el vínculo entre los hijos y los padres; causa desconfianza y frustración tanto en los hijos como en los padres. La mala conducta continua y se crea un círculo vicioso que solo tendrá fin si el padre desecha esta forma de educación.

El verdadero significado de la disciplina

La disciplina se trata de hacer entender a los niños las consecuencias que traen sus actos, ayudarles a controlar sus impulsos y sus sentimientos, y que puedan diferenciar entre lo que es bueno y malo, correcto o incorrecto, apropiado o inapropiado.

A través de estos consejos, tus hijos tendrán una moral sólida y una personalidad bien definida, el niño controlará sus comportamientos y controla sus actos, también aprenderá a justificar sus acciones.

El método conductista, como los castigos o las recompensas, no es factible dado que al infante solo se le dan dos opciones, que algo es bueno o malo. En este sentido, tus hijos solo se comportarán de cierta manera para evitar los castigos y recibir una recompensa, y si no hay ningún tipo de estímulo actuara de la forma que el quiera.

La importancia de la buena disciplina

Para comenzar, debes ser un ejemplo a seguir para tus hijos; ¡no te harán caso si te contradices! Y no le digas a tu hijo directamente que algo está mal, más bien trata de explicarle porque es incorrecto, apóyate del contacto visual y físico.

Si eso no funciona hay otras técnicas, como decir “no”, pero dar alternativas para que así el pequeño pueda tomar una decisión y comience a madurar poco a poco. Por ejemplo, si no quiere comer, puedes pedirle “no, come o si no deja la mesa y vete a tu habitación”, con eso haces aumentar la confianza de tu hijo, lo haces parte de las decisiones y más importante evitas peleas en tu familia.

Otro punto importante es poner límites y normas que debes deja en claro, pero siempre pensando en el bienestar y los intereses de tus hijos. No trates de imponer una regla solo porque te molesta que lo haga, sino porque es lo correcto y con eso aumentas la seguridad de tu hijo y se sentirá más cómodo a tu lado.

Nosotros somos conscientes que el ser un buen padre es una tarea difícil y desgastante, pero también es hermoso y solo debes comprender que tus hijos tienen sentimientos y no debes anteponer tu bienestar sobre el de ellos.

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