En economía mucho depende del color del cristal con el que se mide.  Y un nuevo estudio sobre China, que usa la misma metodología que los países desarrollados, halló que el gigante asiático es mucho más grande de lo que se suponía.

El análisis de Daniel Rosen y Angela Beibei Bao, publicado por el Centre for Strategic and International Studies (CSIS) de Washington, cambia el actual debate sobre la economía china.

“El problema es que las mediciones que se hacen, incluso la del gobierno chino, se basan en un sistema anticuado”, le dijo a BBC Mundo Angela Beibei Bao.

“La realidad es que China es más grande de lo que se pensaba. El sector de servicios, por ejemplo, es mucho mayor una vez que se toman en cuenta variables que se dejaban fuera antes”.

Modernizar la medición

El estudio utiliza la actualización de 2008 del sistema de Cuentas Nacionales de las Naciones Unidas que buscó incluir en la medición de una economía los cambios ocurridos desde el sistema establecido en 1993, remota era prehistórica en la que el internet estaba en pañales.

Inversionista china

 

El nuevo criterio de la ONU incorporó herramientas más sofisticadas para medir el sector financiero, la globalización, el sector público y el sector informal.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI) en los países en que se implementó esta nueva metodología el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó entre un 0,5% y un 3,5%.

En Estados Unidos, por ejemplo, la inclusión de activos intangibles (patentes, derechos, etc.) y nuevos tipos de inversiones, llevaron a la conclusión de que el PIB de 2012 era un 3,6% mayor de lo que se había calculado.

No sorprende entonces que el nuevo estudio encuentre que la riqueza nacional china medida en términos de Producto Interno Bruto (PIB) en 2013 da un salto de la cifra oficial de US$9,5 billones a otra de US$10,5 billones, equivalente a agregar la mitad de las exportaciones anuales del país.

¿Por qué el gobierno chino no usa un sistema que en teoría lo haría más poderoso?

“El gobierno se comprometió a tenerlo listo en 2013 y luego en 2014, pero falló en ambas instancias. En mi opinión no quieren que la actual medición sea tan diferente a la anterior porque temen que esto cree una falta de credibilidad en los datos oficiales, riesgo que no están dispuestos a correr en este momento”, señaló Beibei Bao a BBC Mundo.

Una nueva economía

Utilizando el parámetro de 2008, la economía china cambia de diversas maneras.

El sector manufacturero es un 8,6% más grande de lo que se calculaba.

 No cabe duda que China cumple un papel muy importante mundial hoy, pero al mismo tiempo su nivel de vida está lejos del de una nación desarrollada.
La subestimación es mucho mayor en el sector de servicios: un 22,2%.

En el sector primario, en cambio, se debió realizar un pequeño ajuste a la baja: la agricultura producía unos 600 mil millones de renminbis (US$94 mil millones) menos que en la medición oficial.

El estudio incorporó factores que el PIB oficial actual no cubre, como la capitalización que surge del cada vez más central sector de Investigación y Desarrollo.

Esta inclusión por sí sola contiene una subestimación del PIB total de unos US$6.500 millones.

El sector inmobiliario, centro de tanta preocupación en las bolsas del primer mundo, es aún más grande de lo que se pensaba.

En la medición gubernamental representa un 4,7% del PIB chino.

En la del parámetro de la ONU de 2008 salta a casi el doble, un 9,7%, dato que puede producir una buena dosis de insomnio en algunos inversores.

¿Está China mejor o peor?

A nivel intuitivo todo aumento de la riqueza debería ser positivo, pero en economía las cosas no son tan sencillas.

Consumidores en un supermercado

 

Más de una vez los dirigentes chinos han insistido en que, lejos de ser un país del primer mundo, son una economía en desarrollo de ingresos medios con una población gigantesca que tiene muchos problemas sociales pendientes.

“Es cierto. No cabe duda que China cumple un papel muy importante mundial hoy, pero al mismo tiempo su nivel de vida está lejos del de una nación desarrollada. Lo mismo puede decirse de los datos que surgen con esta medición. Modifica las cosas tanto a favor como en contra”, subraya Beibei Bao.

Entre los hechos positivos se puede destacar que China es una economía mucho más equilibrada de lo que se pensaba con un sector de servicios más importante que el industrial y un radio menor de deuda PIB.

El tan mentado cambio de un modelo económico basado en la inversión industrial y la exportación a otro más centrado en el consumo estaría mucho más avanzado de lo que se pensaba una vez que se toma en cuenta que el sector servicios creció un 22% más.

Por otra parte, la gravitación del sector inmobiliario, que tanto aterra a las bolsas de valores desde el sub-prime estadounidense, es mayor del que dan las cifras oficiales.

Esta virtual duplicación de la riqueza en bienes inmuebles tiene un impacto en una de los flancos más débiles del modelo chino al aumentar la desigualdad.

¿China o Estados Unidos?

Esta reevaluación de la economía china cambia la respuesta a ese gran interrogante del siglo XXI: ¿cuándo alcanzará China a los Estados Unidos?

Yuan

Con el estallido financiero 2007-2008 arreciaron las predicciones sobre el fin de la hegemonía mundial estadounidense.

Desde entonces aparecen con regularidad informes que predicen que el PIB chino superará al estadounidense en el curso de la primera mitad de este siglo.

Varían las fechas. Algunos lo proyectan para la presente década. Otros lo dejan para 2025 o 2035.

Muchos olvidan que la misma fiebre predictiva dominó la década de los 80, pero en vez de China, el rival era Japón, hoy considerado como “el enfermo de las economías asiáticas”.

Tampoco recuerdan que hace menos de dos siglos, en 1820, China representaba el 30% de la economía global y que poco después se hundió en más de “cien años de soledad” económica.

Está claro que el debate está sobrecargado de intereses políticos que buscan agitar fantasmas y oscuras amenazas.

¿Cambia con esta nueva medición económica de China?

“Pensamos que con esta medición se adelanta el momento en unos dos o tres años”, dijo Beibei Bao.

“La fecha depende de si la proyección estimaba que esto iba a ocurrir en 2020 o 2025 o 2030. Pero va a depender también del crecimiento que tengan ambas economías, la inflación, el tipo de cambio y la marcha de la economía mundial”, le explicó a BBC Mundo.

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