El mercado bursátil colombiano pierde el interés de inversionistas nacionales, mientras que los extranjeros cuadruplicaron su peso en los últimos años.

A la falta de nuevos emisores se le suma la salida de personas naturales, luego de dos años y medio de pérdida de valor de las acciones, la quiebra de Interbolsa –que se llevó por delante la confianza de cientos de inversionistas–, una mayor carga impositiva y la posibilidad de que se graven ahora los dividendos.

Los expertos ven en los fondos de inversión colectiva la posibilidad de que de nuevo, indirectamente, muchos inversionistas terminen con sus ahorros colocados en acciones, pero para dinamizar ese mercado esperan cambios en las normas.

A finales del 2011, alcanzaron a figurar cerca de 1,1 millones de personas que invirtieron en acciones, según datos de Deceval, pero, tras lo ocurrido con Interbolsa, el desplome del precio del petróleo y la falta de nuevos emisores, esa participación se ha reducido de forma dramática, al punto de que hoy se habla de un número menor a las 600.000 personas naturales como inversionistas

Una cifra que no estaba en las cuentas del 2005 de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) cuando sus directivas se fijaron como meta tener 1,5 millones de personas negociando con acciones en el 2015.

A ese problema se suma también el hecho de que cada vez son menos las empresas listadas en la bolsa. Las estadísticas del mercado muestran que en la última década 32 compañías se han retirado, pese a que la bolsa creó el programa Colombia Capital, con el que buscaba atraer más emisores al mercado.

“El mercado de capitales se ha ido secando porque poco se usa, la gente está muy preocupada por todo lo que ha pasado con Ecopetrol (la acción), la quiebra de Interbolsa, y eso ha generado mucha desconfianza, ya no hay un mercado activo”, dice Jaime Humberto López, presidente de Asobolsa, gremio que representa a las comisionistas.

Un informe de Alianza Valores señala que en junio pasado los mayores vendedores de acciones fueron los fondos privados de pensiones (AFP) y las personas naturales, con 247.000 y 105.000 millones de pesos, respectivamente.

Pero la retirada de estos inversionistas del mercado accionario no es de ahora. Las AFP lo vienen haciendo desde hace más de un año, lo que las convierte en las de mayores ventas, con cerca de 1,8 billones de pesos, mientras que las personas naturales las secundan, con unos 1,1 billones.

Carlos Alberto Sandoval, exautorregulador del mercado de valores y consultor privado, dice que hoy son pocas las opciones de inversión y cada vez son menos las empresas que acuden a este mercado en busca de recursos, ya que se sienten más cómodas con las facilidades del crédito bancario.

“No es solo que menos personas naturales estén participando, sino que, en general, es un mercado que se ha restringido bastante en los últimos años. Las emisiones de acciones son muy limitadas, no ha habido democratización de empresas públicas y las empresas interesantes del sector real no han salido; no es algo coyuntural, esto viene de tiempo atrás”, señala.

Advierte que no todo puede achacársele a la crisis petrolera. Para él, esto obedece a factores estructurales, una discusión en la que se lleva 30 años.

Si bien Ecopetrol fue el principal ‘jalonador’ de personas hacia el mercado accionario en el 2007, y en su mejor momento tuvo más de 500.000 accionistas personas naturales, hoy, con la desinflada del precio del petróleo, que arrastró la acción a precios mínimos de 1.600 pesos el pasado 8 de julio, el número de accionistas naturales puede ser la mitad de los que tuvo.

La salida de personas se ha visto en buena parte de las empresas, según cifras reportadas por las mismas a la Superintendencia Financiera.

Golpe tributario

Pensar que en el corto plazo las empresas quieran retornar a la bolsa de valores no está muy claro para los consultados, quienes ven que hay varios factores que juegan en contra.

Para Sandoval, las 200 mayores empresas del país consiguen recursos baratos y rápidos con la banca, y eso las deja satisfechas, porque es descontable de impuestos y no expone el control de las compañías.

Tampoco las obliga a reportar información ni a tener miembros independientes en sus juntas directivas, entre otros aspectos.“Emitir (acciones) tiene un costo enorme frente a lo que puede conseguir con la banca o la reinversión de utilidades”, señala.

López, a su turno, considera que, si bien en el país no hay mucho emisor, habrá menos porque con una reforma tributaria que castiga el patrimonio de las empresas nadie se queda.

‘Nuestra esperanza está en los fondos colectivos’

Mientras que las AFP y las personas naturales han abandonado el mercado accionario, otros inversionistas, como los extranjeros, están viendo oportunidades: en junio pasado compraron 227.000 millones de pesos en acciones, y en los últimos 12 meses invirtieron 1,73 billones.

Jaime Humberto López, presidente de Asobolsa, dice que hoy la cuota de los extranjeros en ese mercado es del orden del 35 por ciento, mientras que unos años atrás era de alrededor del 9 por ciento.

“Tenemos la esperanza de que los fondos de inversión colectiva (FIC) se vuelvan un actor importante en acciones, pero el Gobierno tiene que aflojar (en materia de regulación)”, comenta.

Hoy, cerca de 1,3 millones de personas invierten en el mercado por medio de estos fondos, que manejan recursos del orden de los 60 billones de pesos, al cierre de abril pasado, según informes de la Superfinanciera.

Datos de la BVC indican que la participación en acciones aún es baja. En junio compraron 20.000 millones de pesos en acciones, mientras que en los últimos 12 meses las ventas de acciones superaron en unos 317.000 millones las compras.

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