“Pinta en una sola dirección”, “no te salgas del borde”, “esos colores no combinan”. Frases como esas fueron recurrentes en la infancia de algunos.

Color en mano fue la manera en que muchos comenzamos ese proceso de desarrollo de la motricidad fina, de la creatividad… pero ¿a dónde se fue esta actividad? ¿Por qué no conservarla en la edad adulta si tiene propiedades preventivas y de rehabilitación?

Tal vez reflexionando en esto último, por moda o por adoptar esa costumbre oriental de pintar mandalas, hoy más adultos dedican parte de su tiempo a colorear.

Juan Felipe Vanegas, neuropsicólogo del Hospital Universitario San Vicente Fundación, indica que colorear relaja, baja los niveles de estrés y mejora la expresión de emociones, incluso, en las personas más introvertidas. Y de pintar mandalas (diagramas o representaciones simbólicas), señala sus beneficios sobre el proceso de coordinación visomotora, es decir, entre ojos y manos.

Rehabilita y previene

Colorear es una alternativa de rehabilitación, Sobre todo en pacientes con alzhéimer. “Por ejemplo, elegir el color es una habilidad intelectual, saber con cuál tono se debe colorear determina cosa, eso estimula al paciente con alzhéimer”, explica el neurólogo Luis Alfredo Villa.

Agrega el experto que colorear en cierta medida se hace con el hemisferio derecho, el encargado de la parte artística, de lo no verbal y de la música, parcialmente. “Una zona cerebral que hasta cierto punto sirve para relajar y descansar. Colorear a veces es parecido a ver televisión y pasar canales, además, tiene mucho de creatividad y artístico, tiene patrones de descanso y de relajación”.

Como actividad preventiva, este ejercicio es clave en la eliminación del estrés, un factor desencadenante para desarrollar trastorno de ansiedad o depresivo. Por lo tanto, practicarlo todos los días durante una o dos horas es ideal.

¿Y con qué frecuencia hacerlo? Para los adultos, Villa recomienda colorear no sobre esquemas sino en pinturas ya creadas, “de Van Gogh, por ejemplo, o sobre esquemas complejos que obliguen a hacer alternancia de colores”. En el caso de los niños recomienda hacerlo sobre estructuras sencillas, dibujos amplios y de color uniforme.

Más bondades

Además de los beneficios motrices y de activación cerebral, colorear favorece la salud mental, gracias a que ayuda a mejorar la concentración o a adquirirla, pues cuando se pinta es necesario concentrarse en lo que se quiere transmitir. Además, facilita la distracción de problemas o situaciones difíciles, mientras se hace una actividad de relajación que permite ir al ritmo propio y hacer composiciones libres. Finalmente, es una actividad que puede hacerse de manera individual o con amigos, por lo tanto, facilita la socialización, la compañía de otras personas estimulando relaciones de amistad y buenos ratos. Es una forma de estar despejados, tranquilos, ejercitando el cerebro y divirtiéndose a la vez .

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