Ametralladoras, revólveres, pistolas, fusiles, proyectiles, granadas de mano se comercializan a diario por grupos terroristas, narcotraficantes, guerrilleros, mercenarios, insurgentes, pandilleros e incluso por Gobiernos dictatoriales.

De acuerdo a información de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en el mundo se mueve cada año entre 170 y 320 millones de dólares producto del comercio ilícito de armas. Estos datos suponen entre el 10% y 20% del mercado legal del sector, según cifras reveladas por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, en Madrid.

¿Pocas medidas?

Luego de que ocurriera la disolución de la Unión Soviética (URSS), una elevada cantidad de armamento quedó devaluado y fuera de control, lo que facilitó posteriormente su comercio a precios muy bajos. Además, la laxitud de algunas naciones al momento de implantar normas y límites en las importaciones y exportaciones, el aumento de la corrupción a nivel gubernamental y la aparición de nuevas tecnologías (como las transferencias electrónicas bancarias), así como los robos, terminaron impulsando y fortaleciendo todas las estructuras posibles dentro del mercado negro de armas.

El comercio ilícito de armas es el segundo negocio más lucrativo del mundo después del tráfico de estupefacientes. Al igual que este último, también produce en el mundo lamentables consecuencias: más de 500 mil personas mueren cada año víctimas de la violencia que se ejerce mediante estas armas ilegales. En países como México, uno de los más afectados por este flagelo, de los 15 millones de armas de fuego que por su territorio circulan, 13 millones han sido comercializadas de manera ilegal (el 85%).

¿Por qué es tan difícil controlar este mercado negro y evitar que burle las leyes y los acuerdos internacionales?

Por desgracia, el mundo se encuentra invadido por la codicia comercial y la corrupción política que son factores fundamentales para que hoy exista un mercado negro de armas muy activo e imposible de controlar.

Según Lora Lumpe, analista política y autora del libro ‘Tráfico de armas‘, en el negocio ilegal de armamento ligero existen dos piezas clave en su estructura: los corredores de armas, que se encargan de contactar compradores, vendedores, aseguradores y financiadores para realizar los negocios; y por otra parte los agentes de transporte, encargados del manejo logístico necesario para llevar la mercancía ilícita a sus lugares de destino.

Cada día este contrabando cuenta con más involucrados que se profesionalizan en un comercio que parece no detenerse. Las armas de fuego, un invento del hombre para su propio exterminio. ¿Realmente somos los seres más inteligentes del planeta?.

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