La alta exposición a mensajes que sugieren que el tener y aparentar son actividades de suma importancia para alcanzar la felicidad es uno de los detonantes del materialismo, especialmente en personas inseguras y con baja autoestima.

Pero este rasgo de personalidad también puede ser una respuesta a determinadas técnicas de crianza basadas en premios y castigos materiales, que pueden derivar en la creencia de que el éxito se define por la calidad y cantidad de los bienes de un individuo.

Ciertamente, que te guste consumir cierto tipo de productos (por ejemplo ropa o autos) o te interese tener un hogar confortable no te convierte en un materialista empedernido. Pero sí el fijar tu norte en valores que prioricen la imagen y la popularidad; el hacer dinero y tener muchas posesiones. Si identificas algo de esto en ti, será mejor que atiendas a las formas en las que dichas conductas podrían estar afectando negativamente tu vida.

Arruina los vínculos

Según el psicólogo Tim Kasser, PhD y profesor de la Universidad de Knox en Galesburg, Illinois, el materialismo tiende a hacer más competitivas, manipuladoras y egoístas a las personas, y por ende menos empáticas. El hecho de que las cosas importen más que los vínculos no tarda en hacerse notar y, a la larga, termina arruinando las relaciones con los demás.

Así, al no cultivar sus relaciones, el materialista se va aislando lentamente, lo cual nunca puede significar nada bueno.

Va en contra del bienestar general

En la edición de noviembre de 2014 de la Revista de Personalidad y Psicología Social (JPSP), se publicó un meta-análisis en el que se señala que el materialismo afecta negativamente a cuatro grandes tipos de bienestar: el subjetivo (en el que se juega la satisfacción de una persona con su vida y sentimientos de felicidad); el de las autoevaluaciones (que define cómo los individuos se ven a sí mismos); el de la salud mental (que puede verse afectada con trastornos como la depresión, la ansiedad y la compra compulsiva); y el de la salud física (dando lugar a dolores de cabeza y de estómago).

Empeora los momentos negativos

Según un estudio co-escrito por el especialista en marketing Aric Rindfleisch, el materialismo puede, como efecto secundario, disminuir la capacidad de enfrentar eventos traumáticos. Esto se debe a una percepción magnificada de los mismos (se los vive como más graves de lo que son), que genera angustia y posibles respuestas negativas como la mencionada compra compulsiva. Todo esto redunda en una más lenta y difícil recuperación ante el hecho en sí.

Te vuelve menos amigable con el planeta y enflaquece tu bolsillo

Finalmente, es importante no perder de vista que cuanto más se consume, más desechos se generan y más se apoya a la producción de objetos –muchos de ellos contaminantes-, ecuación que da un resultado negativo para el planeta y también para tu bolsillo.

¿Es posible dejar de ser materialista?

No se sabe a ciencia cierta, pero sí puede disminuirse. Se puede optar por pasar más tiempo rodeado de las personas que te hacen bien, como amigos, familiares e, incluso, colegas: somos más felices cuando tenemos un lugar en el mundo, es decir, cuando podemos querer y ser queridos. Esto, definitivamente, no es algo que se pueda experimentar a través de los bienes.

Luego, es necesario empezar a valorar lo que uno ya tiene. La gratitud y alegría le hacen bien al ego y hacen que no necesitemos ir detrás de una nueva adquisición para dejarlo tranquilo.

Por último, hay que estimarse más. Tus virtudes son las que te definen, no los objetos que te rodean. Suena a frase trillada, pero si te la repites sinceramente a diario, puede que notes la diferencia.

¿Qué opinas tú sobre los efectos del materialismo?

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