El mareo le puede parecer un mal menor a aquellos bendecidos con una constitución fuerte.

“La gente no se muere por un mareo”, afirma Bill Yates, neurocientífico de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos.

Pero para aquellos que lo sufren puede ser un verdadero problema, especialmente porque el mundo de hoy en día está lleno de escenarios propensos a provocar mareo por movimiento, desde carreteras llenas de curvas a vuelos en medio de turbulencias.

Pero, ¿qué es exactamente lo que lo causa? ¿Hay una cura?

La explicación más extendida del mareo por movimiento es que surge de una discordancia entre lo que vemos y lo que sentimos.

Para explicarlo de forma sencilla, el sistema nervioso central recibe mensajes opuestos a los que reciben los receptores del equilibrio en el cuerpo: el interior de los oídos, los ojos y los músculos que van desde la parte inferior de la espalda hasta los pies.

Por ejemplo, cuando estamos en un avión los receptores que hay en el interior de los oídos nos indican que nos estamos moviendo.

Pero nuestros ojos nos dicen lo contrario, pues el cuerpo no está en posición cambiante con respecto a los objetos de su alrededor, como nuestro asiento, el suelo o el asiento de enfrente.

Mareada en un auto

En los años 90, sin embargo, un grupo de investigadores desarrolló una explicación diferente: la llamada inestabilidad de la postura, que sostiene que la gente experimenta náuseas en situaciones en las que todavía no ha aprendido a mantener el equilibrio.

Nuestro cuerpo nunca permanece completamente quieto: los músculos están activos incluso cuando no nos movemos. Y eso causa un movimiento que hemos aprendido a contrarrestar de forma inconsciente.

Pero en el mar, si quieres permanecer estable, “hay que aprender nuevas maneras de hacer que el cuerpo pueda contrarrestar el hecho de que el suelo bajo nuestros pies se mueve”, explica Tom Stoffregen, profesor de kinesiología en la Universidad de Minnesota, Estados Unidos.

“Pero aprender lleva tiempo. Y durante el aprendizaje no hay tanto control: uno será menos estable físicamente de lo que querría”, explica Soffregen, para quienesta inestabilidad es lo que causa el mareo.

Jengibre y valium

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de tratar el mareo por movimiento?

Hay muchos tratamientos pero una gran mayoría resultan en un efecto placebo, dice Timothy Hain, neurólogo especializado en la conexión entre el oído y el cerebro en la Universidad de Evanston, Illinois, Estados Unidos.

Pastillas

Algunos llevan pulseras que ejercen presión en las muñecas y otros usanjengibre y té de menta para contrarrestar las náuseas.

Pero en lo que se refiere a medicamentos, la ciencia no ha avanzado demasiado en las últimas décadas.

Anticolinérgicos, antihistamínicos, anfetaminas y agentes que liberan serotonina son todavía las drogas más usadas para tratar el mareo.

Este tipo de drogas actúan contra los procesos iniciados por el mareo, pero tienen efectos secundarios, como que provocan sueño.

Aunque también hay soluciones que no precisan de ninguna sustancia.

TéAlguna gente toma té para contrarrestar el mareo.

En 2006 científicos de la NASA decidieron poner a prueba una idea surgida por primera vez en 1981 con luces centelleantes.

La idea consistía en unas gafas que producen destellos de luz para “congelar” la escena, que se halla en movimiento, en la retina.

Las gafas fueron de ayuda para los participantes, que toleraron de media 30 minutos de un efecto que simulaba al mareo. Aquellos sin gafas aguantaron solo 24 minutos.

Y en 2013 los psicólogos Behrang Kashavarz, del Instituto de Rehabilitación de Toronto, y Heiko Hecht, de la Universidad de Maguncia, publicaron un artículo donde se describía cómo música placentera y ciertos olores pueden ayudar a aliviar el mareo producido cuando utilizamos un casco de realidad virtual.

¿Acostumbrarse?

Otro truco consiste en posicionarse en un lugar donde los ojos vean el mismo movimiento que siente el cuerpo y el oído: por ejemplo, es buena idea sentarse en el asiento delantero de un coche y fijar la vista en el horizonte, recomienda Sujana Chandrasekhar, director del Centro de Equilibrio de Nueva York.

“En un avión es bueno escoger un asiento cerca de las alas, donde no hay tanto movimiento”, añade.

Tampoco se recomienda leer durante el viaje ni sentarse en un asiento que mire hacia atrás.

Marineros

Pero algunos creen que el tratamiento más efectivo no consiste en elegir el mejor asiento o tomar medicamentos.

Catherine Webb, psicóloga del Laboratorio de Investigación Aeromédica del ejército de Estados Unidos, cree que la clave consiste en adaptarse.

Sam Puma, antiguo piloto militar y de la NASA, está de acuerdo, y recomiendarealizar ejercicios que vayan generando sensaciones de mareo de una forma gradual y controlada por el individuo.

“La idea es incrementar, durante un período de entre una y dos semanas, el vigor y la cantidad de repeticiones de ejercicios específicos de cabeza, cuello y torso”, afirma.

“Estos ejercicios pueden incrementar la tolerancia a un nivel de mareo mayor”.

Y a lo mejor ahí podría estar la clave. Después de todo los marineros suelen adaptarse tan bien a la situación en el barco que cuando vuelven de la faena suelen tener “mal de tierra” y necesitan tiempo para adaptarse.

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