Aunque se trata de algo aparentemente sencillo y rápido de hacer, es recomendable seguir una serie de pautas básicas para preparar una auténtica infusión de hierbas o plantas medicinales y así, sacar provecho a todas las propiedades de las sustancias responsables de su acción terapéutica.

Primeramente, debes saber que se denominan hierbas medicinales a aquellas plantas de las cuales se pueden extraer un principio activo que se llama droga vegetal, es decir, sustancias a las que se les atribuye un efecto farmacológico para uso terapéutico.

Las plantas de manera natural generan metabolitos primarios y secundarios, estos últimos son los que les confieren sus capacidades medicinales, explicó a HolaDoctor la bióloga Diana Andrea Agudo Castelán quien imparte el taller Botiquín de plantas medicinales en la Ciudad de México.

Destacó que existen diferentes maneras de consumir plantas medicinales, dependiendo de las características de la planta que se va a utilizar (principio activo) y la dolencia que se va a tratar. Una de las formas de preparación más populares es la infusión.

Agudo Castelán refirió que si bien a la infusión comúnmente se le llama té, no son la misma cosa y ambas bebidas pueden tener ingredientes, propiedades y beneficios diferentes para el organismo. Las infusiones solo pueden llamarse té cuando se obtiene de la planta Camellia sinensis (té negro, oolong, verde, amarillo o blanco).

La Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México describe la infusión como una extracción acuosa, generalmente un té medicinal preparado con la planta molida o triturada en agua caliente.

En este sentido, la especialista explicó que la infusión es una bebida obtenida generalmente de las partes suaves de las hojas o flores de diversas hierbas y el método tradicional para extraer los principios curativos de la planta es el siguiente.

Para una infusión individual, es decir una taza o vaso:

1. Deposita dentro del recipiente la planta seca (una cucharada pequeña, aproximadamente 2 o 3 gramos) o la hierba fresca (un puñado de hojas o flores) que se vaya a usar para la infusión.

2. Pon a calentar la cantidad de agua que vas a utilizar. Una vez que alcance el punto de ebullición retira del fuego y vierte dentro de la taza.

3. Tapa inmediatamente el recipiente y deja reposar entre 5 y 10 minutos. Este paso es fundamental para evitar que se evaporen las sustancias activas y pierda sus propiedades.

4. Cuela y bebe. Solamente si tiene un sabor muy desagradable utiliza miel para endulzar un poco, pero es preferible no hacerlo para que no pierda sus propiedades medicinales.

Agudo Castelán aclaró que algunas personas también suele usar como sinónimo infusión y tisana, sin embargo, la diferencia radica en que esta última es una mezcla de varias hierbas, hojas u flores (hierbabuena con anís, manzanilla y limón, lavanda con moras azules, jengibre con cítricos, por ejemplo), que se someten al mismo proceso que la infusión, es decir, se agrega agua caliente sobre ellas para extraer sus esencias.

Señalo que el cocimiento es muy parecido a la infusión, aunque esta forma de preparación se usa para semillas, frutas, troncos o cortezas duras que requieren más tiempo al fuego (entre 15 y 30 minutos) para extraer su principio activo.

Si bien, los efectos secundarios son poco frecuentes, es importante que el uso de las plantas medicinales se realice con precaución, toda vez que pueden tener un ligero grado de toxicidad, advirtió Agudo Castelán. Recomendó siempre informarse sobre la planta que se quiere usar, emplearla en forma correcta y respetar la forma de preparación y la dosis. “Un uso adecuado va a marcar la diferencia”, enfatizó.

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR