La obesidad favorece el cáncer de mama al aumentar la rigidez de los tejidos de grasa mamaria, lo que crea un microambiente que promueve el crecimiento del tumor.

Lo acaba de demostrar una investigación que se publica en «Science Translational Medicine» y que sirve para esclarecer un poco más la compleja relación que existe entre la obesidad y el cáncer de mama. Además, esta nueva información puede tener implicaciones importantes para las técnicas quirúrgicas de reconstrucción mamaria que emplean tejido adiposo o grasa.

Se sabe desde hace tiempo que la obesidad es un importante factor de riesgo para el cáncer de mama, especialmente en las mujeres posmenopáusicas. En comparación con las pacientes de peso normal, las personas obesas tienden a tener tumores más avanzados y agresivos de mama. Y aunque se han propuesto muchos factores, incluyendo cambios en los niveles hormonales y la inflamación, la verdad es que a día de hoy se desconoce cómo la obesidad conduce a un cáncer de mama.

Lo que ahora ha hecho un equipo de la Universidad Cornell-Ithaca y delMemorial Sloan Kettering Cancer Center, coordinado por Bo Ri Seo, ha sido analizar el tejido adiposo mamario de pacientes y ratones. Así, han visto que la obesidad puede desencadenar cambios estructurales en la matriz extracelular, el andamio de colágeno y otras proteínas fibrosas que rellenan el espacio entre las células y el tejido y son responsables de proporcionar apoyo estructural.

Miofibroblastos

Los investigadores han visto que la grasa mamaria de ratones genéticamente obesos y obesos después de una dieta alta en grasa contienen un mayor número de células llamadas miofibroblastos, que hacen que la matriz extracelular sea más densa y rígida. Cuando analizaron esta situación en el tejido mamario de pacientes con cáncer de mama obesos, los científicos observaron que sus fibras de colágeno eran más gruesas y más rígidas que las de pacientes más delgadas. Dicha rigidez, explican, parecía desencadenar cambios mecánicos que se transformaban en señales química que estimulaban el crecimiento del tumor.

De hecho, aclara en su investigación, las células mamarias precancerosas desarrolladas en matrices extracelulares del tejido adiposo de pacientes obesas, en comparación con los del tejido magro, presentaban una mayor tendencia a progresar a tumores malignos.

La buena noticia es que este proceso puede ser reversible. Los investigadores pusieron a dieta a los ratones y así se redujo el número de miofibroblastos en el tejido mamario, lo que sugiere que, en humanos, adelgazar puede potencialmente revertir esta rigidez del tejido.

Los resultados vuelven a poner de relieve la importancia de fomentar un peso saludable en las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama pero también en la población general.

Sin embargo, como reconocen Lisa Arendt y Charlotte Kuperwasser, de la Universidad de Wisconsin–Madison y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tufts, aunque una de las principales recomendaciones para las mujeres obesas con diagnóstico de cáncer de mama es la pérdida de peso después del tratamiento, poco se sabe acerca cómo influye en el riesgo de cáncer de mama edad. Según estas investigadores, el estudio de Seo muestra los efectos de la pérdida de peso en una cohorte de ratones obesos, aunque algunos estudios reciente en mujeres posmenopáusica sugieren que, al menos a corto plazo, la pérdida de peso electiva no parece alterar el riesgo de cáncer de mama.

Biomarcadores

Las expertas también señalan que aunque existen varios estudios en curso para examinar los efectos de la pérdida de peso en las supervivientes de un cáncer de mama en su supervivencia a largo plazo, pocos trabajos examinan biomarcadores después de una intervención dietética a fin de comprender los efectos del cambio de estilo de vida en los mecanismos relacionados con el cáncer de mama. En su opinión, identificar cómo contribuye de pérdida de peso en el riesgo de cáncer de mama íntimamente es fundamental para un correcto asesoramiento de la paciente.

Las investigadores concluyen que debido a que no hay terapias específicamente dirigidas a pacientes con cáncer de mama obesas y aun así se recomienda la reducción de peso para las supervivientes de un cáncer de mama, se necesita más investigación para determinar si las intervenciones dietéticas o el ejercicio, o ambos, son formas eficaces en la mejora de los cambios en la matriz extracelular inducidos por la obesidad.

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