El uso regular de un teléfono inteligente puede costar 1.000 dólares o más al año y podría ser mucho más barato usar el smartphone que te dan en el trabajo, pues nadie quiere andar cargando con dos teléfonos.

Pero, ¿es una buena opción? Si esa es tu forma de pensar, probablemente navegues, tuitees, envíes mensajes de texto y correos o publiques actualizaciones de Facebook a través del teléfono de tu compañía.

Sin embargo, al hacerlo, tal vez estés cediendo el control sobre tus datos y, potencialmente, tu privacidad.

“Un empleador puede avisar al empleado que la empresa monitoreará el dispositivo, y el empleado no tiene por tanto una expectativa razonable de privacidad”, explica Laurel Finch, vicepresidenta del departamento jurídico de MobileIron, firma dedicada a la seguridad y a la tecnología de la información en dispositivos móviles.

Incluso en ese caso hay leyes federales, y en algunos, estatales que protegen tu privacidad y evitan el acceso no autorizado a tus comunicaciones o pueden ser interceptadas.

Pero las leyes se rompen. Y hasta los empresarios que se esfuerzan por cumplirlas pueden llegar a violarlas sin querer.

“Los empleadores siempre pueden meter la pata. Y los puedes demandar. Pero ¿por qué pasar por eso?”, pregunta Joseph Lazzarotti, socio de Jackson Lewis, un bufete de abogados que representa a empleadores en estos casos.

Cynthia Sass, una abogada que representa a empleados en esta situación, piensa que es mucho mejor tener tu propio teléfono separado del teléfono del trabajo. De lo contrario, “permites a sabiendas o sin saberlo que tu empleador vea tus textos personales, correos electrónicos, búsquedas en Internet, contactos, finanzas y cualquier otra información almacenada o discutida con otros en el dispositivo”, señala Sass.

Si eso no te importa, por lo menos sé consciente de que cuando vives tu vida personal a través del teléfono del trabajo estás expuesto a lo siguiente:

1. El empleador puede limpiar el dispositivo sin tu consentimiento

Revisa la política de tu empresa. La mayoría explica si el empleador tiene el derecho de borrar del dispositivo todos los datos en cualquier momento, y a menudo pueden hacerlo de forma remota, detalla Esteban Mata, experto en TI que ha trabajado en compañías Fortune 500.

Con frecuencia esto sucede cuando te despiden o dejas la compañía, o si reportas el teléfono como perdido.

Así que siempre respalda toda la información que quieras conservar (fotos, videos, notas, contactos, textos, etc.)

2. Pueden ver tus búsquedas en Internet

Si tu empleador ha instalado software de monitoreo en el teléfono, puede ver qué sitios visitas en línea, advirtió Mata. También puede bloquear tu capacidad de ver ciertos sitios o enviar un informe a TI de que accediste a un sitio no permitido en los equipos informáticos de la compañía.

3. Pueden ver tus correos electrónicos personales

Por lo general un empleador no puede leer los mensajes de correo electrónico que escribes en el teléfono del trabajo si estás utilizando una cuenta de correo electrónico personal (por ejemplo Gmail o Yahoo), pues esos correos electrónicos no pasan por el servidor de la empresa.

Sin embargo, un empleador puede ver esos correos si ha instalado en tu teléfono un programa que registra las pulsaciones del teclado. Eso permitiría que cualquiera en el departamento de TI lea lo que tecleas, incluyendo nombres de usuario y contraseñas de tus cuentas personales.

Aunque estos programas conocidos como “keylogging” pueden caer en una zona legal gris, si un empleador está usando uno, tal vez no lo sepas.

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