Has estado preparándote con todo detalle para la entrevista de trabajo. De repente, te formulan una pregunta sobre la que no tienes ni la menor idea y comienzan a presentarse fríos sudores y contracciones estomacales.

¡Que no cunda el pánico! Hay varias formas de responder sin que lleguen a notar que no sabemos nada del tema.

No son consejos nuestros. Fueron preparados por Lily Zhang, una experta en desarrollo laboral del MIT que se encarga precisamente del entrenamiento de recién licenciados y jóvenes trabajadores en el arte del mejoramiento de su trayectoria laboral.

Realmente no importa cuál pregunta sea y por qué no conocemos la respuesta. Puede tratarse simplemente de una cuestión técnica que en el momento se nos escapa, un tema del que nunca habíamos escuchado, o una inesperada pregunta que nos genera un bloqueo porque nos llega de sorpresa. Estas son las alternativas que tenemos:

Tómate tu tiempo

Antes que nada, no te calles. Manifiesta a tu interlocutor algún gesto o expresión como: “Interesante pregunta. Déjame pensar”. Tómate unos cuantos segundos para colocar en orden tus ideas y trata de dar la mejor respuesta que puedas. Si definitivamente no tienes ni idea puedes pasar a los puntos que siguen.

Piensa en voz alta

Por lo general, los cuestionarios de los reclutadores o entrevistadores no buscan recibir respuestas exactas, sino evaluar tu reacción ante ellas y saber qué tan capaz eres de afrontarlas. Intenta explicar los pensamientos que sobre la cuestión has tenido.

Por ejemplo, si te preguntan cuál metodología de trabajo aplicas en un proyecto específico y no cuentas con ninguna clase de procedimiento, intenta imaginar cómo sería ese método en caso de que lo tuvieras, y comparte en voz alta los pasos que seguirías.

Estructura dichos pasos con números (En primer lugar…) o mediante adverbios (Primero realizo esto, después, efectúo esto otro, y finalmente…). También es conveniente matizar que la respuesta que estás entregando depende en gran medida de la situación y de la clase de proyecto. Esto da a entender que eres una persona flexible.

Redirecciona la pregunta

Si definitivamente no tienes ni idea de la respuesta y no puedes encontrar una forma racional de organizarla, intenta redireccionarla hacia un área que manejes perfectamente.

Si por ejemplo te preguntan cuál es tu experiencia en marketing digital en redes sociales y no cuentas con esa experiencia, no vayas a decir que no la tienes. Redirige con audacia la pregunta hacia donde sí manejes el tema con un apunte de entusiasmo tipo: “Precisamente esos es lo que me gusta del cargo. Tengo experiencia en estos otros tipos de marketing y trabajar en redes sociales es una estupenda oportunidad para aplicar mis conocimientos en un área que está en pleno crecimiento”.

Ten a mano un comodín

Llegamos a la última suposición. No solamente no sabes dar respuesta a la pregunta, es que tampoco eres capaz de organizar nada coherente ni redireccionar hacia algún tema con seguridad. Es el momento del comodín, una respuesta a prueba de fallos.

Esa repuesta no está predefinida. Depende totalmente del puesto y del entrevistador, pero por lo general sigue siempre la misma estructura.

Comienza por reconocer de manera breve que no conoces la respuesta exacta (el entrevistador no es tonto) y conecta directamente esa frase con una fervorosa respuesta sobre lo que conoces de la empresa y lo que crees que puedes contribuir en ese puesto de trabajo gracias a tus conocimientos.

Para que la respuesta pueda encajar es preciso que estudies mejor qué es lo que hace la empresa para la que aspiras trabajar.

Antes de dar respuesta a cualquier pregunta, siempre piensa en por qué te ha preguntado eso el entrevistador. Generalmente no buscan una respuesta directa, sino afianzar una percepción sobre ti.

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FUENTETHE MUSE
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