En 1891 un profesor de escuela alemán jubilado, Wilhelm von Osten, se puso a enseñarle matemáticas a su caballo Hans.

Respondiendo mediante patadas al suelo, el corcel comenzó con sumas y restas básicas y luego aprendió operaciones cada vez más complicadas, incluyendo multiplicaciones y divisiones, restas de dos dígitos e inclusive fracciones.

Su fama se fue extendiendo por Europa, donde multitudes asistían en tropel para verlo. Finalmente, el consejo de Educación alemán decidió investigar el casocreando la comisión Hans, encabezada por un psicólogo, Oskar Pfungst.

En pruebas repetidas se reflejó algo sospechoso: la persona que hacía la pregunta al caballo tenía que saber la respuesta.

Hans, el caballo

Pfungst terminó demostrando que Hans respondía a pistas no verbales que le proporcionaba su interrogador. Pero eso no impidió que éste siguiera recorriendo Europa con su caballo…

Calculo leonino

Desde entonces, se ha descubierto que contar es una combinación de diferentes habilidades.

Una de las más básicas es discernir si una cantidad es menor o mayor que otra.Los leones del Serengeti, por ejemplo, saben si su manada más grande o más pequeña que otras.

“Los leones son territoriales, viven en grupos familiares”, dice Brian Butterworth, del University College de Londres. Atacan o se defienden de otras manadas, pero solo si las superan en número.

Karen McComb, de la Universidad de Sussex en Brighton, Reino Unido, reprodujo sonidos simulados de otras manadas a leones de Tanzania.

Leones

En un experimento, cinco leonas escucharon rugidos grabados de tres leones. Luego de mirar hacia el lugar de donde provenían, las leonas se lanzaron al ataque.

“Los leones son extremadamente buenos para analizar us posibilidades de éxito”, dice McComb.

Posteriormente, pruebas parecidas con chimpancés, monos y hienas, obtuvieron resultados similares.

Particularmente buenas resultaron las hienas, que sacaron la cuenta exacta al variarse tanto el número de rugidos, como los individuos que los producían.

También ordinal

Pero aun así, para contar de verdad es necesario entender la “ordinalidad”: la idea de que hay una secuencia, en la que al uno le sigue al dos, al dos el tres y así sucesivamente.

Y que nos disculpen los amantes de los perros, pero en eso no son los mejores.

Hienas

 

Krista Macpherson, de la Universidad de Western Ontario, en Canadá, hizo un experimento con canes domésticos haciéndolos observar cómo cantidades diferentes de comida se colocaban sobre dos recipientes.

Los perros podían distinguir fácilmente la diferencia entre 0 y 1, es decir entre algo y nada de comida, pero no entre números mayores a uno.

Aunque los lobos sí pueden discernir entre números mayores, lo que sugiere que los perros perdieron esa habilidad al ser domesticados.

Croar y contar

Algo que los animales deben hacer es encontrar una pareja de la especie correcta, y eso no es siempre fácil, debido a las similitudes entre algunas.

“Tome por ejemplo, el caso de la rana”, dice Butterworth. “La manera de identificar cada especie del anfibio es por el número de pulsaciones que hace al croar”.

Una rana

 

Eso significa que las ranas hembras necesitan contar el número de pulsaciones que los machos hacen en frases que contienen hasta 10 notas.

Las abejas cuentan para ayudarse a navegar.

Hace dos décadas unos investigadores colocaron estructuras de carpas a lo largo de rutas de abejas y descubrieron que los insectos sabían qué tan lejos habían viajado al contar las que había entre la comida y el panal.

Y cuando se trata de contar, los pájaros son mejores que la mayoría de los mamíferos.

Loros y pollitos

Los petirrojos de Nueva Zelanda se ponen manifiestamente molestos si sienten que se les ha engañado con el número prometido de gusanos para alimentarse.

Pero quizás el pájaro más habilidoso de todos fue Alex, un perico gris africano fallecido en 2007 y sujeto de un prolongado experimento por parte Irene Pepperberg, una psicóloga animal.

Un perico gris africano

 

Pepperberg le enseñó habilidades que no se pensaba que un ave podría desarrollar en lenguaje, consciencia, matemáticas y lectura básica.

Alex podía contar hasta seis. Para probarlo, Pepperberg colocaba en una bandeja cinco bloques verdes, seis bolas verdes, cuatro rosadas y tres bloques rosados.

Luego preguntaba al loro: “¿Cuantas bolas rosadas hay” y Alex respondía la mayoría de las veces acertadamente.

El loro tenía que entender sobre colores y formas, además de tener la habilidad de contar. Aunque impresionante, fue entrenado individualmente durante décadas y nunca demostró tener las habilidades de otras especies animales.

Por ejemplo, parece que los pollitos pueden contar casi desde el momento que rompen el cascarón.

En enero de 2015, Rosa Rugani, de la universidad de Padova, en Italia, presentó evidencia de que piensan en números de manera lineal, de izquierda a derecha, tal y como la mayoría de los humanos.

Este modelo de pensamiento no se había observado antes en el reino animal.

Un pollito apoya la pata en un huevo

Rugani mostró a 60 polluelos recién nacidos una tarjeta con cinco puntos, para que se familiarizaran con ella. Luego si se les enseñaba una tarjeta con dos puntos caminaban hacia la izquierda, mientras que si les mostraban una tarjeta con un número mayor a ocho, se iban a la derecha.

Pero no todo el mundo quedó convencido.

Christopher Harsaw, de la Universidad de Indiana, sostuvo que el experimento de Rugani era defectuoso.

Según él, los pollitos recién nacidos muchas veces tienen preferencia de caminar hacia alguno de los lados, algo que podría haber dañado la muestra.

También los simios

Hay también evidencias de que contar es algo innato en los simios, nuestros parientes más cercanos.

Tetsuro Matsuzawa, de la Universidad de Kyoto, Japón, los ha estado estudiando durante casi cuatro décadas y tiene una relación especial con Ai, una chimpancé.

En los 80, Ai se convirtió en el primer animal que cuenta utilizando números arábigos. Entendió símbolos como “1” y “2”.

Para eso Ai tuvo que comprender que los símbolos tienen un valor, por ejemplo que “5” representa cinco manzanas materiales.

Chimpancés

 

Igualmente, sabe que los números son secuenciales y que cada número tiene un lugar dentro de una línea numérica.

Cómo cuentan

Tanto en los seres humanos como en los chimpancés, dice Butterworth, la habilidad para contar reside en el neocórtex, la capa que recubre la zona externa del cerebro.

Es allí que nosotros y los primates hacemos cuentas.

Pero esa no puede ser la única explicación, porque solo los mamíferos tienen neocórtex. Las ranas cuentan con la parte auditiva de sus cerebros.

Este año Helen Ditz, de la Universidad Tübingen, en Alemania, descubrió que los cuervos tienen neuronas específicas en el cerebro que responden a los númerosen una región del telencéfalo que los humanos no tienen.

Un guppy

 

Y los peces pueden contar, pero los científicos no tienen idea de cómo lo hacen.

En 2012 Butterworth persuadió a 200 guppys a escoger en que cardumen querían nadar. Estos peces prefieren grupos más grandes y uno a uno los peces escogieron el mayor.

Butterworth dice que desarrollaron esa habilidad por seguridad.

Quizás, cuando se trata de contar, lo que tienen en común los animales está en su ADN.

Es posible que haya una parte de material genético compartido que se remonta a la época en que nuestros ancestros aún eran peces.

“No nos hemos encontrado ningún animal que no pueda contar”, apunta Butterworth.

“Es verdad que nosotros contamos cifras más altas y más cosas, pero compartimos esa habilidad. Es tan útil para ellos como para nosotros”.

Y ya sea contando potenciales rivales, escogiendo donde nadar o llenando una planilla de impuestos, se trata de una destreza básica para la vida.

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