Si de pronto un niño entra a la habitación de los padres cuando estos están a mitad del acto sexual, lo peor es intentar ocultarse con las sabanas e intentarle explicar que en realidad no vió eso. Lo mejor es comportarse de manera tranquila y evitar sobresaltarse, ponerse nerviosos o enfadarse.

Debes tener en cuenta que para el infante esta es una escena fuera de lo común y que puede malinterpretar algunas cosas, por ejemplo, confundir los gemidos con expresiones de dolor y las posiciones como una señal de dolor. Esto puede ser peor si el niño es menor de 6 años.

Los expertos recomiendan hablar con los niños la mañana siguiente, con naturalidad y con la verdad. Le deben explicar que no estaban haciendo nada malo y que es totalmente natural. Además, explicarle que en realidad estaban disfrutando de lo que estaban haciendo, ya que puede interpretarlo como que algo va mal en la relación.

Si en algún punto quiere saber porque estaban desnudos, deben explicarle que en la intimidad les gusta “hacer el amor” y que es un acto que realizan todas las parejas que se aman. También deben decirle que no se debe preocupar por nada de lo que vió y si se siente culpable, decirle que no tiene motivos para sentirse así.

Es mejor prevenir

Desde que el infante tiene una habitación propia se le debe dejar claro la importancia de la intimidad y enseñarle el respeto al espacio ajeno. Así el niño entenderá que debe respetar la habitación de sus padres, así como sus padres deben respetar su espacio.

A la mayoría de las parejas no les gusta poner el seguro de la puerta, aunque es algo completamente necesario si se desea tener un momento de intimidad sin interrupciones y si no se quiere caer en alguna situación como la anterior.

No volverá a suceder

Si a ti te paso una situación igual, no debes culpar a tu pareja ni viceversa. Mejor aprovecha esta experiencia para inculcarles a tus hijos el valor del respeto y que no deben entrar a tu habitación sin autorización.

Quizá tú y tu pareja ya no deseen realizar el amor por lo menos en algún tiempo. Sin embargo, este es sólo un miedo irracional y si consiguieron explicar lo que sucedió a su hijo, no tendrán que volver a pasar por lo mismo.

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