Se estima que comenzaron a caminar por la Tierra entre 354 o 295 millones de años atrás, hasta poblarla casi por completo con sus 4.500 especies registradas. Hoy, forman parte del paisaje común de muchas ciudades, donde por lo general no son bien recibidas, especialmente dentro de los hogares.

Claro, hablamos de nuestras viejas amigas, las cucarachas. Si ya de leer su nombre se te eriza la piel y crees ver con el rabillo del ojo a alguna correteando por el suelo, es mejor que respires y dejes ese miedo de lado. Son solo insectos, varias veces más pequeños que tú. Y seguramente sepas muy poco sobre ellos.

Para conocer mejor su comportamiento y entender su increíble capacidad de adaptación y supervivencia a lo largo del tiempo en todo tipo de geografía, un equipo de investigadores de la Universidad Libre de Bruselasse dispuso a analizar su comportamiento. El resultado al que se arribó te sorprenderá tanto como los científicos.

Cucarachas bajo la lupa

No es la primera vez que la ciencia se interesa por ellas. En 2013, por ejemplo, estudiantes de biología de la escuela Boyd-Buchanan de Chattanooga, Estados Unidos, lograron insertar en sus antenas un circuito electrónico a partir del cual les fue posible enviar impulsos por control remoto para controlar así sus movimientos. ¿Cuál fue el fin de esta prueba que a muchos podría sonarles un tanto cruel? Aprovechar la habilidad que poseen las cucarachas para moverse en espacios pequeños. La idea es que, colocándoles una diminuta cámara y guiando su camino, podrían ser muy útiles para hallar sobrevivientes en caso de catástrofes.

Pero en esta oportunidad, la atención estuvo puesta en su capacidad de tomar decisiones para determinar si detrás de éstas se esconde la posesión de personalidad y carácter propio. Persiguiendo este objetivo, se tomó a la cucaracha americana como referencia y se observó su comportamiento con respecto a la luz (recuerda que las cucarachas prefieren moverse en lugares donde ésta no reine).

Cucarachas con personalidades distintas. Fotos.

Las pruebas se realizaron a lo largo de tres meses con 16 ejemplares distintos en cada una. Las mismas consistieron en la exposición durante tres horas de los insectos a una fuente de luz brillante dentro de un círculo de arena controlado por cámaras al que se le instalaron dos pequeños refugios con sombra.

Cada insecto fue equipado con un chip en su lomo, que transmitía su ubicación a un ordenador cercano, donde los investigadores podían verificar su ubicación (bajo la luz o escondidas en la oscuridad).Cada conjunto de insectos fue observado tres veces en total, prestándose atención a la forma en que variaban sus conductas colectivas y cómo entre todas eran capaces de tomar una decisión en conjunto (recuerda también que las cucarachas buscan la protección y el movimiento grupal).

“Las cucarachas son animales simples, pero pueden llegar a tomar una decisión compleja” incluso disponiendo de poca información sobre el entorno, explicó Issac Planas, el investigador principal del proyecto y un estudiante de doctorado en la Universidad Libre, tras asombrarse con las conductas registradas.

Éstas mostraron que no a todos los individuos de un mismo grupo les tomó el mismo tiempo descubrir y quedarse bajo un refugio. Y esto es lo que Planas cree que responde a las diferencias –nunca antes estudiadas- en las personalidades y comportamientos individuales de dichos insectos. En este sentido, se pudo detectar la existencia de ejemplares ‘más valientes’, quienes llegaron rápidamente a un refugio tras su exploración del espacio y funcionarían como incentivadores del resto de sus compañeras para que puedan seguir su camino, reduciendo así la cantidad de tiempo que les llevaría llegar al mismo punto de resguardo.

Pero, no obstante esto, Planas también pudo observar que, más allá de que la decisión de una cucaracha más ‘veloz’ o ‘valiente’ puede influir en la de otras, cada una es -en última instancia- responsable de su accionar.

Lo sorprendente de esto es que, según lo que se pudo registrar en la investigación, más allá de las diversas combinaciones de personalidades que cada grupo tuviera, siempre el final de cada sesión finalizaba de la misma manera: con todas las cucarachas bajo refugio. “El hecho, que no nos lo esperábamos, es que siempre llegaran a este consenso”, explicó Planas.

Los investigadores dicen que las personalidades diversas de las cucarachas podrían explicar su capacidad para adaptarse a los entornos: las ‘valientes’ serían las que se aventuran en su exploración, mientras que el resto aguarda los resultados para avanzar sobre él, dependiendo de lo seguro que resulte.

El siguiente paso de esta investigación, señaló Planas, será el análisis de cómo el comportamiento y el aprendizaje individual de cada cucaracha afecta a la mentalidad de grupo.

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