Leonardo Da Vinci es hoy en día recordado como una de las grandes figuras de las obras de artes renacentistas; sin embargo también era un ingeniero nato, filósofo y matemático. Para la primera década del 1500 Da Vinci  se dedicó a mucho más que pintar, el estuvo en Venecia como ingeniero militar y luego se presentó en Florencia para realizar trabajos de ingeniería urbanística; en realidad descuidó un poco la pintura pues este no era su único interés, y así lo quiso demostrar durante los últimos años de vida; conoce cómo culminaron los días del gran Leonardo Da Vinci.

Para el año 1513 Da Vinci tenía la firme idea y deseo de trabajar para el papa León X, y se dirigió a Roma con tal propósito; sin embargo su carrera se vió truncada por estar bajo la sombra del artista del momento, Rafael, dejando a Leonardo con la apreciación de ser un extranjero bastante inestable y ecléctico, un filósofo quimérico; un poco de todo pero no mucho de nada. Estuvo por tres años entre las sombras, la frustración y el desencanto público, hasta el 1516 cuando recibió la propuesta que determinaría la tranquilidad para sus últimos años.

Fue en ese año, cuando Francisco I de Francia le invita a Leonardo a refugiarse en Francia, en el Cloux (actualmente conocido como Clos Lucé); ahí en las cercanías del castillo estuvo tranquilo y fue entre la corte francesa que encontró que se le valorara y se le respetara contando con los títulos oficiales de pintor, filósofo, ingeniero y arquitecto del rey de Francia. Así consiguió el respeto merecido y la tranquilidad para disfrutar de su última morada, hasta que perdió la batalla tras una larga y tediosa enfermedad a sus 67 años el 2 de mayo de 1519; sus restos reposan en un lugar del territorio del castillo de Amboise, en la capilla de San Huberto. Y así fue cómo culminaron los días del gran Leonardo Da Vinci.

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