El ornitorrinco (Ornithorhynchus Anatinus) es uno de los animales más peculiares del planeta y hasta hace unos años, algunas cosas eran totalmente desconocidas, estas son las cinco particularidades del ornitorrinco que seguramente no conocías.

Habitat

5 datos que tal vez no conozcas de los ornitorrincos 3El ornitorrinco es un mamífero semiacuático que vive mayoritariamente en Australia y la isla de Tasmania. Aunque no hay muchos ejemplares a nivel mundial, no es un animal que este en peligro de extinción.

Los ornitorrincos suelen vivir cerca de las riberas de los ríos en cuevas de hasta 30 metros que cavan ellos mismos.

Morfología

5 datos que tal vez no conozcas de los ornitorrincos 4Tienen un pico parecido al de los patos pero cubierto de pelo. Su cola es similar a la de los castores y se ubica justo arriba de sus patas traseras que están parcialmente palmeadas, esto le permite moverse por el agua sin problemas.

El esqueleto de los ornitorrincos es parecido al de los reptiles, aunque también tiene abazones – pieles situadas en la boca donde guardan comida – como algunos roedores.

Su tamaño varia entre 45 a 60 centímetros para los machos con un peso de entre 1 a 2.5 kg, para las hembras el peso cambia y oscila entre los 0.7 a 1.6 kg.

Veneno

5 datos que tal vez no conozcas de los ornitorrincos 5A pesar de que el ornitorrinco es mamífero, es venenoso. Los machos tienen espolones en sus patas que están conectados a una glándula venenosa. Al contacto con un humano, este veneno provoca hinchazón extrema y dolores terribles que ni los analgésicos pueden calmar.

Reproducción

5 datos que tal vez no conozcas de los ornitorrincos 6Otra peculiaridad de este mamífero es que, en lugar de dar a luz, pone huevos que tardan 28 días en gestarse, después de eso pasan aproximadamente 10 días más para incubar. Las hembras suelen poner de uno a tres huevos en cada ocasión.

Electrolocalización

Si tantas peculiaridades no fuesen suficientes, tenemos una más, los ornitorrincos cazan usando la electrolocalización. Cuentan con una serie de electro-receptores en la piel del hocico que son capaces de percibir el movimiento de los animales.

El mismo receptor electrónico puede ayudar a calcular la distancia de las presas, por eso cuando se les ha visto cazando se observa como mueven la cabeza de lado a lado.

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