Todos sabemos que los dedos, las palmas de las manos y plantas de nuestros pies suelen “arrugarse” al estar expuestos al agua. Sólo hacen falta cinco minutos para que nuestra piel comience a sufrir está interesante reacción.

Aún en nuestros días algunos explican que esta reacción se crea por un proceso osmótico de nuestra piel, dejando en su lugar una zona de piel reseca y arrugada. Sin embargo, hace más de un siglo que se sabe que no es un proceso osmótico ni un simple reflejo, gracias a que algunos cirujanos evitaron esta reacción quitando algunos nervios de los dedos.

Desde entonces se sabe que es una reacción creada por el sistema nervioso intacto, incluso se usa cómo medio para comprobar el funcionamiento correcto, si es que el sistema nervioso no responde a otros estímulos.

Drenaje natural producto de la evolución

Después de estudios extensos, en 2011 se encontraron indicios de que esta reacción funciona cómo un sistema de drenaje, evitando que el agua moleste en el agarre de las manos y pies de los primates. Es decir, es un sistema complejo de ríos que drenan el agua.

Para corroborar esta información, se tomaron fotografías a 28 manos humanas que estuvieran “arrugadas”. Lo que descubrieron es que los patrones no eran creados al azar, sino que son ríos predefinidos que no se conectaban entre sí.

Este sistema funciona de la siguiente manera: Al presionar la yema de los dedos se exprime el agua que se encuentra la superficie tocada, y así se puede mantener un contacto uniforme. Aunque estas características no aparecen hasta después de cinco minutos de exposición y además debe ser constante y hay diferencias entre agua dulce o salada.

Es por eso que los científicos aún no se ponen de acuerdo sobre el uso real, ni cuales fueron las circunstancias exactas en que debieron estar nuestros antepasados para adquirirla, por qué los primates evolucionaron hasta tener estas características.

Errores en las pruebas

Se han realizado diversas pruebas que desmienten que los dedos arrugados sirven para mejorar el agarre. Aunque algunos científicos defienden esta teoría afirmando que no fue diseñado para pruebas a pequeña escala, cómo las pruebas realizadas en los laboratorios.

En realidad, ellos proponen que se deben mover objetos grandes o realizarse pruebas de agilidad para demostrar correctamente su uso. Es decir, ellos proponen crear un grupo de acróbatas para que realicen pruebas en superficies secas y mojadas para ver las diferencias entre ambos agarres.

Lo único que podemos saber es que esta reacción de nuestros cuerpos es muy divertida y está envuelta en misterio. Esperamos ver tu opinión en los comentarios o algún dato curioso para ampliar el conocimiento sobre este tema.

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