El desplome del precio del crudo llevó a caídas sin precedentes en los balances de las principales empresas energéticas mundiales, que se vieron obligadas a reducir gastos administrativos, lo que provocó el recorte de 100.000 puestos de trabajo en todo el mundo.

La lista de compañías que sufrieron el nuevo balance de mercado del petróleo incluye a las llamadas ‘big five’, las cinco empresas petroleras de mayor importancia a escala mundial. Por ejemplo, el gigante estadounidense Chevron, ganó en los primeros seis meses de 2015 513,6 millones de euros, 90 por ciento menos con respecto al segundo trimestre de 2014. Los resultados trimestrales de otra empresa del ‘big five’, Exxon, son peores desde 2009.

No solo las compañías norteamericanas sufren la disminución de los beneficios. La fuerte caída de las ganancias ya obligó a la empresa petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell a recortar 6.500 puestos de trabajo, mientras la BP con sede en Reino Unido despidió a unos 1.200 empleados en los últimos meses.

Sin embargo, las compañías de servicios petroleros están pagando un precio aún más alto. La mayor empresa del mundo de servicios a yacimientos petroleros, la Schlumberger Limited, recortó 11.000 puestos de trabajo; Weatherford International, una compañía multinacional de asistencia petrolera con sede en Suiza, también despidió a unos 11.000 de sus trabajadores.

Ariel Bergman, economista de energía de la Universidad Dundee (Escocia), donde se encuentra el principal centro petrolero de Reino Unido, explicó al diario ‘El País’: “La primera medida que han tomado las grandes petroleras ante el desplome del crudo ha sido recortar el gasto en inversión y limitar las nuevas prospecciones. Por eso la ola de despidos ha azotado con más fuerza a las empresas de servicios”.

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