La tendencia mundial hacia los sistemas de pago en tiempo real se ha acelerado dramáticamente en la última década, pero esto mismo representa más riesgo de ser víctima de fraude en transacciones bancarias, sobre todo con el dinero plástico.

El liderazgo en la implementación de transacciones en tiempo real, se lo lleva Japón, seguido por Suiza, Mientras que durante los últimos diez años, Brasil, Chile, China, Dinamarca, India, México, Nigeria, Polonia, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Turquía y el Reino Unido todos han hecho el cambio. Mientras que Australia, Noruega, Estados Unidos, le están siguiendo los pasos.

Sin embargo, como los sistemas se mueven en tiempo real, se convierte en un sistema más atractivo para los defraudadores al perpetuar el crimen financiero más rápido, sin embargo, los banqueros lo saben pero aun así, los fraudes bancarios no se han detenido en el tiempo.

Uno de los grandes dolores de cabeza de los sistemas operativos bancarios y los reguladores es identificar como las transacciones en tiempo real afectan el volumen de fraude en los sistemas de pagos.

De acuerdo con el estudio de 2013 de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), hubo un total de 31,1 millones de transacciones no autorizadas, a través de tarjetas, cheques y transferencias con un valor total de US$6.000 millones.

De acuerdo con clearing house, al implementar sistemas de pago en tiempo real, la lucha contra el fraude será más complejo pues los pagos electrónicos serán más veloces que nunca; tomaran alrededor de 60 segundos.

La herramienta más vulnerable al fraude

El medio de pago que más riesgos de fraude registra son las transacciones con tarjetas, pues según el estudio de la Reserva Federal (FED), el 92% de las transacciones realizadas con medios diferentes al efectivo que son fraudulentas son con tarjetas, muy lejos del 3% por pagos por cheques y 5% por transacciones electrónicas automatizadas.

En ese sentido, el fraude con tarjetas incluyendo clonación y lectura de información de la banda magnética, sigue siendo el riesgo más alto en el mercado estadounidense, sin embargo, los fraudes de tarjeta sin ella son 3 veces más que con presencia de la tarjeta, incluyendo los fraudes en la red.

Lo anterior es consistente con el número de transacciones realizadas con las tarjetas pues de acuerdo al estudio de la FED, las tarjetas han reemplazado la mayoría de transacciones con cheques entre el 2.000 y la actualidad. Sobre todo por número de transacciones, en dónde el 38% de los pagos se realizan con tarjetas débito, 21% con tarjetas de crédito, cheques 15%, transacciones automatizadas 18%, y 7% el resto incluyendo transferencias electrónicas, en Estados Unidos.

Mientras que las transacciones, por valor, son superiores las automatizadas con el 61%, 33% con cheque, tarjeta de crédito 3% y tarjeta débito 2%.

Frente a este panorama, las transacciones con chip y pin son mucho más seguras que las de banda magnética, y este cambio ha ayudado a reducir los fraudes por ejemplo, en la Unión Europea, pero no del todo.

Europa y el fraude bancario

La Europol desde el 2011, prestó apoyo a las autoridades policiales de la Unión Europea en la investigación de fraudes internacionales de transacciones con dinero plástico, teniendo en cuenta la residencia de los criminales, el lugar en donde se obtuvieron los datos de las tarjetas, el destino final de producto del delito, y el lugar en donde se realizaron los crímenes financieros.

De acuerdo con la Europol, la dificultad de erradicar el delito de fraude bancario se centra en la cohesión de la red de criminales, su naturaleza altamente organizada, pero también estos se benefician de la falta de protección mundial y las restricciones legales que afectan la cooperación policial internacional.

A medida que el sector bancario de la Unión Europea migró a la tarjeta inteligente con chip, las pérdidas causadas por las operaciones nacionales ilegales en el antiguo continente han disminuido gradualmente desde el año 2008.

Sin embargo, al mismo tiempo, el nivel de las transacciones ilegales en el extranjero ha visto un fuerte aumento pues hay varios países que operan como un mercado importante para las transacciones ilegales con la falsificación de tarjetas emitidas en la Unión Europea.

Los seis países con mayores tasas de fraude hacia la Unión Europea son Estados Unidos, República Dominicana,  Colombia, Federación Rusa, Brasil y México. Esta tendencia ha llevado a una situación en la que, incluso después de grandes inversiones por parte del sector bancario de la Unión Europea para instalar hardware y software para aceptar tarjetas EMV (con chip integrado en la tarjeta), el problema se ha vuelto aún más grande, ya que es extremadamente difícil prevenir e investigar los delitos cometidos fuera de las fronteras de la Unión Europea.

Latinoamérica y el fraude

El fraude aumentó un 15% en todo el mundo durante el año, donde se produce una falsificación cada tres segundos, de acuerdo a la firma líder en la prevención de prácticas ilícitas, FICO.

De acuerdo a un estudio realizado por ellos este año, el fraude en el comercio electrónico en América Latina y el Caribe alcanza los US$430 millones al año y las compañías en el mundo pierden alrededor de US$3,5 billones por este delito.

Así como lo afirma la Europol en donde los países con mercados de tarjetas más maduros tienen índices más altos de fraude financiero. El director para el Caribe de FICO, José Luis Vargas asegura que “donde crecen las tarjetas de crédito es donde atacan los defraudadores” y también afirma que un 40 % de los fraudes financieros está relacionado con tarjetas de crédito.

A su vez, el fraude que se comete con mayor frecuencia en Latinoamérica y el Caribe afecta a las transacciones internacionales, de acuerdo a la Europol.

En ese sentido, el directivo de FICO explica que ” roban la identidad en el país de origen de la víctima o en otro en el que se esté viajando y luego consumen en un país donde es común que se hagan compras de grandes montos para que no haya verificación”.

Frente a este panorama, la Europol asegura que la solución definitiva a este problema,  sería la de implementar el estándar EMV a nivel global, incluyendo a los comerciantes de los Estados Unidos, y en el mundo, sin embargo las restricciones legales de cada país, no permiten tal intervención como quisiera la Europol.

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