View of San Francisco's Cathedral in Potosi on June 24, 2014. UNESCO's World Heritage Committee has recently added the colonial city of Potosi to the List of World Heritage in Danger, stating "potential degradation of the historic site by the mining operations, instability and risk of collapse of the Cerro Rico, deficiencies in conservation and inefficient enforcement of protective legislation" as reasons behind its decision. AFP PHOTO/AIZAR RALDES (Photo credit should read AIZAR RALDES/AFP/Getty Images)

Potosí –conocida como Villa imperial– se encuentra al sur de Bolivia, y es una de las ciudades más altas del mundo. La protege una legendaria montaña llamada Cerro Rico (en quechua: Sumaj Orcko), que a lo largo de los siglos gozó de fama mundial por su explotación argentífera, siendo el siglo XVII su momento de máximo esplendor.

La historia de Potosí no nació con los españoles. Tiempo antes de la Conquista, el inca Huayna Cápac había oído hablar a sus vasallos del Sumaj Orcko, un cerro hermoso, y descubrió que estaba lleno de plata; pero cuando el emperador inca intentó extraer el metal se produjo una estruendosa explosión (de donde deriva el nombre del lugar, «¡P’utuqsi!»), que se entendió como una prohibición divina, pues esa plata estaba reservada «para los que vinieran después».

Los historiadores ven una deliberada influencia de los españoles en la leyenda, para legitimar sus labores en el cerro.

En la actualidad, las iglesias de estilo barroco y las elegantes mansiones, hoy convertidas en museos, se mantienen como un vivo recuerdo de la época española. En España se utiliza la expresión «vale un Potosí» para expresar lo valioso que es algo.

Sin duda, esta expresión proviene de la valoración de la ciudad de Potosí como fuente de riquezas para la Corona española.

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