Nicholas Ballou venda su pecho todos los días antes de salir de su casa. La venda es tan ajustada que a menudo le resulta difícil respirar y se ha mareado. A lo largo del día, él podría tocarse el pecho o ajustar la venda… un hábito nervioso. Nada puede estar fuera de lugar.

Ballou, un hombre transgénero, no puede pagar la cirugía superior, la cual le eliminaría los senos y le daría un pecho de aspecto más masculino. A los 23 años, ha querido someterse a esta cirugía durante 10 años, pero es cara y es poco probable que él pueda cubrir los costos a corto plazo.

La transición tan promocionada y a menudo celebrada de hombre a mujer de Caitlyn Jenner no es lo que la mayoría de personas transgénero experimentan. Jenner lo afirmó así en su discurso de aceptación por el premio Arthur Ashe de ESPN a la valentía en la ceremonia anual de los Premios ESPY.

“Si quieres insultarme, hacer bromas, dudar de mis intenciones, adelante. Porque la realidad es que puedo soportarlo, dijo Jenner”. Sin embargo, en el caso de los miles de chicos allá afuera que están entendiendo quiénes son, ellos no deberían tener que soportarlo”.

Como parte de su transición, Jenner informa haber completado una cirugía facial de feminización, terapia hormonal y aumento de pecho.

Muchas personas transgénero hacen la transición sin cirugía. Algunos dicen que no quieren la cirugía, o que solo están interesados en algunas de las opciones médicas disponibles. Pero muchos mencionan el costo de los procedimientos —posiblemente más de 100.000 dólares de su propio dinero— y la falta de cobertura de seguro como una barrera para su transición. Aun así, se preocupan por cómo podría no someterse a la cirugía afectar su salud mental y su seguridad.

La cirugía: ¿cuánto cuesta?

El costo de la transición de una persona transgénero puede variar mucho y la información de precios a menudo no está disponible.

Eugene Schrang, un cirujano de Wisconsin que se especializó en cirugías de reasignación de género antes de jubilarse en 2007, dijo que la mayoría de los pacientes pagaban sus cirugías de su bolsa y no era común que los seguros cubrieran los procedimientos. Algunos de los factores que afectan el costo son el número de cirugías que las personas quieren, dónde se llevan a cabo las cirugías y qué tipo de seguro utilizan. También podrían incurrir en costos adicionales por los viajes, las estadías en hospitales y las evaluaciones psicológicas.

En Pensilvania, el Philadelphia Center for Transgender Surgerypublica costos aproximados para distintos procedimientos. Su lista de precios menciona aproximados de 140.450 dólares para hacer la transición de hombre a mujer, y 124.400 dólares para hacer la transición de mujer a hombre. Esta lista, a diferencia de muchas otras, incluye los posibles costos para cosas como anestesia, estadías en hospitales y cada una de las posibles cirugías que alguien que está haciendo la transición de un género a otro podría querer o requerir. Sin embargo, estas cifras se basan en un centro de cirugías, y cambiarán dependiendo de los factores como el seguro, el hospital al que asisten o si alguien usa un centro de cirugías del todo distinto.

Jo Avelyn se presentó ante su familia como transgénero a la edad de 11 años y empezó a hacer la transición médicamente hace cuatro años, cuando tenía veintitantos años. Algunos de los gastos médicos de Grey están cubiertos por su seguro, Kaiser Permanente, entre ellos su terapia de hormonas, una parte de su cirugía de reasignación de género y la electrólisis genital preliminar que tiene que hacerse antes de la cirugía. El seguro no cubre la electrólisis facial (eliminación de barba), la reducción de vello corporal por medio de láser, el aumento de pechos o la cirugía de feminización facial; todo esto es algo que Grey considera vital para su sobrevivencia como mujer transgénero.

“Nadie me ve como mujer físicamente, solo obviamente como transgénero. Esto hace que esté marginada y me pone en un riesgo sumamente alto de sufrir discriminación y acoso”, dijo Grey. “Solo cubrir las hormonas y la cirugía de reasignación de género es una medida incompletas que aún nos deja expuestos a grandes riesgos y complicaciones en nuestras vidas cotidianas”.

Deborah Espinal, directora ejecutiva de la póliza del plan de salud de Kaiser Permanente, dijo en una declaración que “Kaiser Permanente se compromete a brindar un cuidado culturalmente competente a todos nuestros miembros y pacientes. Seguimos brindando una amplia gama de servicios, de acuerdo con los mandatos estatales, para las personas trangénero, por ejemplo la terapia de reemplazo de hormonas y los servicios de salud del comportamiento en todos los estados donde trabajamos.

“En algunos estados, algunos de los servicios autorizados son la cirugía de reasignación de género y la mastectomía con reconstrucción de pecho. Nuestro enfoque es evaluar la cobertura de servicio tanto en términos de lo que se requiere en cada estado como en lo que estos pacientes necesitan tener a su disposición para hacer la transición adecuadamente. Como ocurre con todas las decisiones del cuidado de la salud, animamos a todos nuestros miembros que están interesados en los servicios médicos para personas transgénero para que discutan sus necesidades del cuidado de la salud con su médico de Kaiser Permanente”.

Además de las cirugías que su seguro no cubre, Grey paga un copago de 30 dólares por sesiones genitales de electrólisis, a las cuales debe asistir de dos a tres veces cada semana durante más o menos un año antes de su cirugía de reasignación de género. Ella calcula que para el final de su transición, habrá pagado de 70.000 a 80.000 dólares de su propio dinero.

Seguro y cirugía

Es probable que más planes de seguro cubran procedimientos de transición para más personas transgénero que en el pasado.

En una encuesta de 2013 realizada por Jody Herman, gerente de investigación sobre personas transgénero en el Instituto Williams, los empleadores caracterizaron los costos de cubrir los procedimientos relacionados con los transgénero como “insignificantes” y “mínimos” debido a que muy pocas personas usaban esos servicios. La encuesta incluyó a 34 empleadores de Estados Unidos que cubren el cuidado de la salud relacionado con los procedimientos de transición. Se llevan a cabo entre 100 y 500 cirugías de genitales cada año en Estados Unidos como parte de la transición de género, según la Enciclopedia de Cirugía.

“En general, encontramos que los beneficios del cuidado de la salud relacionado con procedimientos de transición tienen ningún costo o costos muy bajos, tienen una poca utilización por parte de los empleados y aun así puede ofrecer beneficios para los empleadores y empleados por igual”, escribe Herman.

En 2014, la Ley de Atención Médica Asequible, comúnmente conocida como Obamacare, afirmo que las compañías de seguros ya no podían discriminar con base en el historial de género o de salud, aunque algunas agencias están encontrando formas de esquivar este cambio de política.

Ballou dijo que aunque este desarrollo es un paso útil, no le ha permitido obtener la cobertura que necesita para someterse a la cirugía superior. Él se ha vendado el pecho durante 10 años y dijo que es profundamente doloroso asegurarse de que nadie sepa que él nació como mujer. Él no tiene seguro porque dijo que las agencias de seguro que ofrecen Obamacare en Nevada aún catalogan la cirugía como cosmética. Actualmente no está asegurado mientras busca una compañía que pueda ajustarse adecuadamente a sus necesidades.

Ballou dijo que se dio cuenta de que era transgénero a los 3 años de edad. Él recuerda correr por el jardín trasero en ropa interior, gritándole a su madre que no se quería poner vestido porque era niño. Se dio cuenta por primera vez de que había una palabra para eso a los 13 años de edad, y empezó a hacer la transición con tratamientos e hormonas cuando tenía 16 años.

Ballou aún lucha por convertirse en la persona que quiere ser. En California, donde se crio, la ley estatal dice que las compañías de seguros deben cubrir el cuidado de la salud de las personas transgénero. Él estuvo en una lista de espera durante 18 meses para finalmente obtener la cirugía cuando se cambió de trabajo y se trasladó a Nevada.

No ha tenido suerte en encontrar un seguro de salud que cubra la cirugía; todas las compañías a las que ha llamado la califican de cosmética.

Los costos de no hacer la transición

Incluso ahora que muchas compañías de seguros etiquetan a las cirugías relacionadas con la transición como cosméticas, los activistas por los derechos de los transgénero argumentan que las cirugías son necesarias y podrían reducir los problemas de salud mental y la violencia hacia las personas transgénero.

Kristen Lovell, una mujer transgénero de Nueva York, dijo que la cultura ha cambiado en comparación con hace 15 años, cuando ella estaba pasando por su transición. Aun así, por medio de su trabajo en Sylvia’s Place, un refugio de emergencia en Nueva York, ella ve que las personas transgénero siguen enfrentando violencia y que las personas que no pueden hacer la transición tienen más probabilidades de sentirse deprimidas o intentar suicidarse.

El National LGBTQ Task Force dice que una de cada cuatro personas transgénero han sido víctimas de violencia. La Asociación Estadounidense de Psicología dice que la falta de aceptación para una persona transgénero crea una sensación interna de una falta de pertenencia, al igual que discriminación y acoso.

“Ser aceptable definitivamente es un privilegio”, dijo Lovell. “Y mientras haces la transición, eres propenso a sufrir ataques de personas porque tu apariencia no les resulta atractiva. Las personas siempre quieren luchar contra lo que no entienden. Esto pone en peligro a las personas que están por iniciar la transición”.

Completar la transición define a una persona que vive en el género de su elección sin que nadie sepa que él o ella vivió en un género distinto, según el National LGBT Cancer Prohect. En términos generales, ser aceptable puede significar distintas cosas para distintas personas transgénero, pero usualmente se refiere a que nadie sepa que un individuo es transgénero.

Ballou dijo que él vive en un temor constante, y que se seguirá vendando el pecho todos los días y seguirá buscando una manera de someterse a su procedimiento médico. Él dijo que podría necesitar trasladarse de vuelta a California para lograrlo.

“No he salido de mi casa en 10 años sin vendarme cuidadosamente”, dijo. “Es algo que tengo en mente constantemente; nunca dejo de pensar en ello. Es realmente difícil. Simplemente es un temor constante”.

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