Ya sabemos que la pareja es un fenómeno bien complejo.  La cantidad de factores que movilizan los vínculos va mucho más allá de lo que podemos controlar.

Dentro de los avatares de la vida amorosa nos encontramos con algo que, en mayor o menor medida, ocurre en todas las parejas estables: las oleadas de la pasión. Porque de verdad, la pasión se mueve como si se tratara de olas que crecen, descienden, y se retiran… para volver más adelante. Algunas parejas en realidad nunca tuvieron una química poderosa; otras sí, en sus comienzos, pero los múltiples descuidos –entre otras cosas- terminaron con la magia; y luego tenemos a esas parejas que notan altos y bajos en su vida sexual, así como en otros aspectos de su relación.

La frase tan sonada de “te quiero pero no te amo” caricaturiza este proceso de desconexión erótica. Sientes cariño por tu pareja, pero ya no ese entusiasmo, el deseo intenso y la adrenalina al tope. Ni siquiera te da la imagen de alguien que puede despertarte los bajos instintos, más bien resulta una buena compañía en el marco de una relación casi fraternal. Suena duro, pero así lo dicen textualmente muchas parejas.

El amor mata la pasión 1

Ésta es la tendencia de las parejas estables –entendiendo por estables a aquellas relaciones de más de dos años-, aunque no debemos perder la esperanza. Muchas acciones pueden llevarse a cabo, si es que realmente queremos tener una pareja que mantenga su atracción mutua.

Si se trata de una pareja que no está en crisis, tienen una relación equilibrada, sin violencia y una comunicación abierta, tenemos buenas posibilidades. Es importante tener en cuenta algunas pautas básicas:

-Cuidar tu imagen y tu apariencia no sólo para ti, para tus relaciones sociales y laborales, sino también pensando en lo que a tu pareja le gusta.

-Darle tiempo al encuentro de a dos, que de repente han postergado por otros compromisos y prioridades.

-Hablar acerca de sus fantasías, las que quizás nunca se contaron, las que desean cumplir, las que sólo quieren disfrutar en un plano imaginario.

-Retomar esos recursos que alguna vez funcionaron: salidas eróticas, encuentros prolongados, besos intensos, recorridos con las manos por todo el cuerpo.

-Utilizar la sorpresa para evitar que todo sea demasiado predecible.

-Incorporar accesorios como juguetes eróticos y cosmética romántica.

-Debes usar la creatividad para innovar y variar los métodos, los tiempos, los lugares, los juegos, y todo lo que pueda ser rutinario.

Con un poco de esfuerzo y de inteligencia erótica, verás como mantienes eso que caracteriza a las parejas felices: la complicidad.

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