Un bogotano radicado en Nueva York está entrando con éxito al negocio de lo invisible o, mejor, de lo que casi no se puede ver, la nanotecnología.

Estudió ingeniería industrial en la Universidad de los Andes y por cosas de la vida terminó montando empresa en Nueva York, luego de obtener una beca para un doctorado en esta rama de la ciencia dedicada a construir tecnología a escalas cada vez más diminutas.

Algo que ha distinguido a Fernando Gómez Baquero frente a otros científicos es que siempre se interesó por combinar la economía con la productividad de los nuevos desarrollos. Es por eso que hizo una especialización en economía en la Universidad de los Andes y su tesis de doctorado trataba la relación entre productividad empresarial y nanotecnología. Lea también: Medellín tiene futuro en los negocios del espacio

“Después de obtener el doctorado en la Universidad de Nueva York, decidí crear la firma Bess Tech, pues veía que las posibilidades de trabajar con nanocables y partículas de silicio eran enormes. Hoy estamos trabajando con una de las 10 empresas más grandes del planeta, según Forbes, para el desarrollo de un componente que va dentro de las baterías”, explica a Dinero el científico de 37 años.

Por obvias razones, el empresario no revela el nombre de esta empresa, debido a acuerdos de confidencialidad. Sin embargo, explica que compañías de todo tipo, como Renault, Samsung, Panasonic, LG, entre otras, trabajan arduamente para extender la capacidad de carga de las baterías. Este negocio mueve miles de millones de dólares cada año.

Las aplicaciones de la nanotecnología son casi infinitas. Los celulares inteligentes podrían cargarse en segundos, sin perder capacidad de almacenamiento; los vehículos eléctricos podrían detenerse solo 10 minutos y no horas, como sucede ahora, para cargar baterías; los relojes inteligentes tan de moda por estos días tendrían la posibilidad ilimitada de trabajar aplicaciones y manejar llamadas, y ni hablar de las aplicaciones en salud o industria alimentaria.

La empresa de Gómez Baquero apunta a ese tipo de innovaciones. “Las baterías de litio se fabrican con métodos arcaicos. He visto cómo en fábricas chinas se realizan mezclas de químicos a mano. Es utilizar la tecnología de chips en la fabricación de baterías, eso es lo que estamos desarrollando”, afirma Gómez Baquero.

¿Cómo lo hizo?

El ingeniero Fernando Gómez Baquero contó con la suerte de tener una madre científica que trabajó por más de 30 años en un equipo de investigación de la Universidad Nacional. En medio de tantas batas blancas era difícil no contagiarse de ese espíritu científico.

“En 2001 mi madre me regaló un libro sobre nanotecnología que había hecho el Massachusetts Institute of Technology – MIT. Aunque solo entendí el 10%, me emocionó ver las posibilidades que se abren con ese tipo de tecnologías”, recuerda.

Pero la inspiración no era suficiente. Luego de un trabajo en logística en Fritolay (Pepsi), el ingeniero decidió renunciar y viajar a Estados Unidos y otros destinos para conocer más de nanotecnología. Fue en uno de esos viajes que conoció a ingenieros del Instituto de Nanotecnología de Albany, Nueva York. Ellos lo invitaron para que conociera el centro de investigación y dicho encuentro se transformó luego en una beca para el doctorado.

Posteriormente vino el apoyo de Nyserda, una entidad del estado de Nueva York encargada de patrocinar grandes iniciativas de energía renovable. El apoyo se tradujo en unos US$500.000.

El huracán Sandy, que golpeó a Nueva York en 2012 y que dejó a su paso 253 muertos y pérdidas materiales por US$19.000 millones, también dejó algo positivo. De no ser por ese desastre natural, el Estado de Nueva York no estaría apoyando con tal decisión y recursos este tipo de iniciativas.

Lo que viene

Todo tipo de dispositivos tecnológicos se están desarrollando para hacer más ‘inteligente’ la vida diaria.

La nanotecnología no está en camino, ya está tocando a la puerta. Según Juan Fernando Martínez, gerente de tecnología empresarial de Intel Colombia, esta multinacional está impulsando todo tipo de dispositivos y ayudas tecnológicas para hacer más ‘inteligente’ la vida diaria.

“En el mercado ya hay ropa para bebés que detecta la temperatura, hábitos de sueño, ritmo cardiaco y movimientos del infante. Todo gracias a sensores que no se sienten y son altamente resistentes”, explica Martínez. También están los dispositivos que entran al torrente sanguíneo de pacientes y son capaces de distinguir entre una célula maligna y la buena.

Además está el reloj inteligente –smart watch– que empezó más como un juguete para gomosos de la tecnología, y que podría convertirse en el médico de cabecera del futuro inmediato. “El dispositivo podría disparar una alarma para informarle cuántos pasos debe caminar hoy para cumplir con los estándares de salud, también contará cómo está durmiendo, cuántas vueltas dio para concluir si se está descansando bien”, explica el directivo de Intel.

Incluso los futbolistas ya usan la nanotecnología para marcar más goles. Scout7 es una empresa británica que trabaja con este tipo de innovaciones para hacer el fútbol más predictivo. Con la colaboración de Intel incorporan pequeños chips en los guayos para hacer todo un trazado de los recorridos, contactos y jugadas. Varios equipos de Asia y Europa ya utilizan esta tecnología.

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