Un nuevo estudio refuerza la sospecha de que un excedo de sustancias como vitamina E y betacarotenos podrían facilitar las metástasis de tumores ya establecidos.

En las últimas dos décadas, los antioxidantes gozaron de muy buena prensa. Millones de personas en el mundo creyeron que tomando una dosis extra de suplementos como la vitamina E y el betacaroteno obtenían una protección extra contra una gran cantidad de enfermedades, entre ellas el cáncer. Un detalle pasó desapercibido para la industria de los antioxidantes: en exceso, estas sustancias pueden impulsar la propagación de tumores.

Un nuevo estudio publicado en la revista Science Translational Medicine, por parte de Martin Bergö, biólogo celular del Centro de Cáncer Sahlgrenska de la Universidad de Gothenburg, en Suecia, y sus colegas, sugiere que los antioxidantes pueden cambiar las células para impulsar la propagación del melanoma maligno –la forma más seria de cáncer de piel–.

El estudio, que se realizó en ratones, demostró que la progresión hace que la enfermedad sea aún más mortal. Entre los ratones que fueron alimentados con dosis altas de antioxidantes, se desarrollaron dos veces más tumores en sus nódulos linfáticos, signos de una mayor tasa de metástasis.

Como lo recordó la revista Scientific American, este no es el primer estudio que apunta a este peligroso vínculo. En 1994, otro trabajo reportó que grandes dosis diarias del antioxidante betacaroteno incrementaban en 18 % el riesgo de cáncer de pulmón en hombres fumadores; y un ensayo de 1996 fue detenido antes de tiempo luego de que los investigadores descubrieran que altas dosis de betacaroteno y retinol, otra forma de vitamina A, incrementaban el riesgo de cáncer de pulmón en 28 % en fumadores y en trabajadores expuestos al asbesto.

A estos indicios se sumó una investigación que concluyó en 2011, en la que participaron 35.500 hombres de más de 50 años, que detectó que grandes dosis de vitamina E aumentaban el riesgo de cáncer prostático en un 17 %.

“Ahora existe una cantidad de información considerable que sugiere que los antioxidantes pueden ayudar a las células de cáncer de la misma forma como ayudan a otras células normales”, comentó Zachary Schafer, biólogo de la Universidad de Notre Dame, a la revista Scientific American.

Científicos como Schafer creen que si bien los suplementos antioxidantes pueden prevenir daños en el ADN, como se ha planteado en las últimas décadas, al mismo tiempo tienen la facultad de facilitar el comportamiento de células malignas una vez estas ya están establecidas.

De acuerdo con el artículo publicado por la periodista Melinda Wenner, “la recomendación médica para la gente aún no está definida. Se necesitan más estudios para reforzar esta hipótesis y entender exactamente cómo afectan los antioxidantes a las células cancerígenas en humanos”.

Para el autor del reciente estudio, Bergö, las personas que ya han sido diagnosticadas con algún tipo de tumor, especialmente de pulmón o melanoma, deberían evitar el consumo de suplementos antioxidantes. “No hay evidencia concluyente de que sería beneficioso para ellos, y hay evidencia creciente de que podría ser perjudicial”, comento.

El lado bueno de estos resultados es que eventualmente podrían crearse medicamentos que eviten que las células tumorales capten antioxidantes, explotando así esta debilidad biológica.

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