Tras participar en ‘realities’, escribir un libro exitoso, recorrer el mundo y casarse con una japonesa, este antioqueño encontró un modelo de negocio que promete sacarlo rápidamente de pobre.

El nombre de Daniel Tirado tal vez no le diga mucho. Sin embargo, a sus 31 años de edad acumula varios logros que merecen reconocimiento.

Ha escrito un libro con más de 15 mil copias vendidas, ha sido dj, mochilero, se casó con una japonesa, recorrió el mundo, es dueño de un parque de aventuras en Medellín y hoy gana dinero en tiempo récord. ¡Ah! también ha participado dos veces en uno de los ‘realities’ más exigentes en la televisión colombiana: El Desafío.

Tal vez este último reto ha sido su única meta frustrada, hasta ahora. Luego de cuatro intentos para entrar y dos para ganar – en uno estuvo a puertas de la final – ser el triunfador del reality es un obsesión.

En ese trasegar, Tirado descubrió en Internet lo que ya muchos están disfrutando alrededor del mundo: cómo ganar buen dinero en menos de 72 horas.

Ventas de alto valor y Clickband son los ingredientes de la idea de la que Daniel se apropió y que hoy no solo le ha ayudado a aumentar su capital sino que, con ella, está haciendo que más personas logren ganar una suma de dinero considerable en poco tiempo: US$ 12.000 en 48 horas con una inversión de US$ 1.000.

No es una exageración, ya sucedió y una familia lo hizo posible de la mano de este paisa. Hoy está en busca de ocho emprendedores que, de esta forma, estén dispuestos a ganarse casi 35 millones de pesos en dos días.

Esta es la historia de este antioqueño y del modelo de negocio que promete ‘sacarlo de pobre’ a él y a usted.

EL DJ QUE SE CANSÓ DE LA RUMBA

Ser dj. Eso fue lo primero que quiso ser Daniel. A sus tiernos 17 años, decidió que su lugar era detrás de una consola. Pero pronto se dio cuenta que ese trabajo lo estaba llevando a una vida de excesos que él no deseaba.

Decidió estudiar Administración de empresas y, al año, pensó que si bien la noche no era su hogar, su destino no se forjaría dentro de aquellos muros.

¿Y cuál era su lugar? A Tirado se le ocurrió que podía ser el mundo.

Con mochila al hombro, dos millones de pesos en el bolsillo y a pesar de las críticas de su familia y algunos amigos, se fue a hacer del planeta su destino. Su primera parada fue Chile y, desde entonces no ‘ha tenido pare’.

Dando clases de español, vendiendo cosas por el camino e incluso tocando en distintas rumbas de salsa, Daniel conoció Vietnam, Tailandia, Indonesia y Australia, solo por mencionar algunos de los destinos. Recorriendo el planeta, empezó a idear el que sería más tarde su prueba como empresario: escalar montañas cultivaba su imaginación.

Cuando le pregunto a este paisa de ojos claros por el momento más difícil que vivió – él, quien cada pregunta la asume como una invitación por los recovecos de su memoria y antes de narrar sus recuerdos se permite volver a saborearlos – contesta sin dudar que no tuvo ninguno. “No me dio ni una gripa”, añade.

Fue precisamente en el continente oceánico en donde conoció a Yuki Sakamoso, su esposa. “Le hablé de mis viajes, de mi aventura y le conté que más tarde me pasaría por Japón. Estando allá nos reencontramos y me casé con ella. Vivimos un año juntos allá”, cuenta Daniel entre risas enamoradas, como si el tiempo no hubiera pasado y él la hubiese acabado de conocer.

Vivió junto a Yuki en Yakushima, una isla al sur de Japón que pertenece a la nación nipona. Luego de cuatro meses concentrado en aprender japonés, empezó a dar clases de español en una escuela y, a los niños que lo deseaban, en sus casas.

Pero este ‘paisa’ decidió volver a su tierra y Yuki “cambió su sushi por su chicharrón”, cuenta jocoso el emprendedor. “Yo la estaba pasando muy bueno por allá, pero es que a mí me encanta Colombia. Un día le dije a Yuki ‘empacá que nos vamos pa’ una tierra muy bonita’”, añade.

Juntos establecieron su nuevo hogar en Medellín. Pero a Daniel ya lo estaba esperando su siguiente aventura en el aeropuerto. Dos días después realizaría aquel sueño para el que se estuvo preparando desde que era un televidente más de Expedición Robinson – reality de Caracol TV -: entrar a El Desafío.

ALGÚN DÍA

Siendo un estudiante de colegio, Tirado veía durante las noches paisas el concurso en el que más de una veintena de personas competía en retos de alta exigencia física por ser el ganador de una cuantiosa suma de dinero.

Anhelando un día ser aquel vencedor, se escapaba a las montañas del valle antioqueño buscando entrenarse para cazar y comer insectos. Hizo la multitudinaria fila cuatro veces y jamás pasó. Se fue de trotamundos con ese sin sabor.

Dos días después de haber llegado de Japón, Tirado se entera que una nueva versión de El Desafío lo estaba esperando. Por fin había sido elegido para concursar en ‘La lucha de las regiones, la piedra sagrada’. Volvió a empacar maletas. Dejó atrás a su querida tierra y a Yuki, y se marchó rumbo a República Dominicana.

Bajándose del helicóptero que lo llevó al que sería su hogar durante 17 semanas, Margarita Rosa de Francisco aparece ante él con el collar de ‘la piedra sagrada’, aquel que solo portaría el feliz ganador. Esa escena se convierte en su recuerdo más sagrado, en un mantra que repetía en su cabeza cada noche.

“Es lo que hace todo deportista de alto emprendimiento, todo emprendedor, todo aquel que quiere llegar lejos y conseguir lo que desea: visualizar la meta cada que puede”, explica Daniel.

Lo siguiente fue… diversión. Tirado no recuerda sufrimientos ni deseos de volver. “Estuve con ‘El Loco’ – Oscar Muñoz, habitante de la calle – en una isla. La pasamos muy rico. Nos distraíamos todo el tiempo buscando cosas que hacer. Cazando, comiendo insectos… una vez construimos una escalera de 30 metros para bajar cocos cuando nadie había logrado hacerlo. Aprendí muchísimo de él escuchando sus historias. Nos hicimos muy buenos amigos”, recuerda con cariño y la añoranza de aquel que recuerda la mejor época de su vida.

Pero faltando una semana para la final, cuando ya podía sentir colgar de su cuello el collar con el que lo nombrarían ganador de El Desafío, Daniel es eliminado.

“Concursar en ese reality fue como graduarme de mochilero. Aprendí muchísimo de ese micromundo que se arma, donde no importa quién sos, estás aguantando hambre como todos”, asegura Daniel quien, sin trabas, da sus secretos para llegar lejos en este concurso: aconseja leer ‘Cómo ganar amigos e influir sobre las personas’, de Dale Carniege, “es mi biblia para el Desafío. Te enseña mucho sobre comportamiento humano y te ayuda a manejarte dentro del concurso”, explica.

También asegura que el ‘talón de Aquiles’ de quienes concursa resultan ser los apegos. “La gente extraña muchas cosas, que la comida, que el perro, que la tierrita… a quienes tienen hijos les da muy duro”, cuenta. Daniel reflexiona y, después de varios segundos en silencio, confiesa que, tal vez, esa es la clave de su éxito. “Yo vivo el presente y ya está. No extraño a nada ni a nadie. Disfruto lo que estoy viviendo”, concluye, con la frialdad de un gitano.

Pero su consejo más importante – que tal vez explica por qué todas sus respuestas las preceden silencios que se sienten eternos – es, quizá, el más difícil de lograr: “callarse la boca. Yo jamás conté que era budista., Si me decían ‘recemos’, yo rezaba. Jamás intervine en conversaciones políticas y le huía a discutir con alguien. Siempre le seguía la corriente a los demás”, dice burlón, como el niño que acaba de concluir su pilatuna triunfante.

Cuatro años después, Tirado volvió a hacer la fila de El Desafío y se embarcó con rumbo a India con tan mala suerte que a las pocas semanas fue eliminado. “Así sea en 2040, pero yo me voy a ganar ese reality. Cuésteme lo que me cueste”.

ASÍ ES EL NEGOCIO MILLONARIO

Luego de participar por primera vez en el concurso, Daniel volvió con el propósito de cumplir varios sueños que concibió durante su época de mochilero: plasmar su viaje – que ya venía relatando en su blog – en un libro y montar un parque de aventuras.

A pesar de que nadie le auguraba éxito, su texto ‘Viajar sin papel higiénico’ vendió más de 15.000 copias en el país. Se convirtió en ‘recomendado’ en medios de comunicación y su nombre tuvo mayor eco que como participante de El Desafío.

Con el dinero recolectado, Daniel montó Roc House, una escuela de aventura con muros de escalar donde grandes y chicos aprenden sobre el deporte y disfrutan asesorados en el lugar.

“Fue durísimo levantarlo. Trabajábamos de 8 a.m. a 3 a.m. y dormíamos en el garaje. Si yo hubiera sabido de los negocios por internet, no hubiera incursionado en este cuento”, confiesa Tirado sonando por primera vez como un hombre mayor de edad.

Fue en Roc House donde conoció a un empresario que trabajaba con Google y le contó de qué se trataban los negocios por internet.

Éstos permiten, con una inversión US$ 1.000, generar retorno en una semana.  ¿Qué se vende? Lo que sea, “es cuestión de posicionar bien el producto en internet”, afirma Tirado. El ‘quick’ del asunto también está en las ventas referidas: más gente quiere vender ese producto y le compra la idea a quien ya la está gestionando. De ese modo, todo el que ‘pone a rodar’ el proyecto gana dinero en el instante en que alguien la adquiere.

En esta vertiente, por ejemplo, existe Clickbank, una plataforma web donde las personas venden cursos de todo tipo, desde programas de dietas hasta cómo enseñarle a un loro a hablar.

“Nosotros, por ejemplo, vendemos un plan para que la gente convierta sus libros en best seller. Un fin de semana, un grupo de 50 personas generaron 65 mil dólares y lograron posicionar sus textos en Amazon”, cuenta Daniel.

Pero, según el emprendedor, el nicho que más da son las ventas de alto valor: franquicias que se revenden para ser utilizadas. Según Daniel, la clave está en el apalancamiento que se haga de dicho negocio, de saber utilizar internet a su favor.

En esas está hoy Daniel, ‘abriéndole los ojos’ a decenas de personas a este mundo de ganancias que se multiplican en horas. Con cursos que realiza mensualmente en diferentes ciudades – el que se viene tendrá lugar en Ciudad de México y también se transmitirá vía streaming – le muestra a la gente cómo ‘disparar’ sus finanzas.

“Uno puede ganar dinero como quiera y eso es lo que la gente no ve. La mayoría sigue estancada en la era industrial, invirtiendo millones en su educación para venderse por muy poco. No entienden que ese entorno de personas que se venden por poco es muy competido porque son muchos los que creen que no valen. Cuando usted se da cuenta que en dos días puede ganarse US$ 12.000, entonces deja de aspirar a poco. Pregúntese qué está haciendo mal para no estar generando grandes riquezas”, enfatiza Daniel, más como un regaño que como una invitación a seguirlo, con la decepción de un maestro ante un estudiante obtuso y la esperanza no dicha de un padre amoroso.

Hoy Daniel está buscando 12 emprendedores que se le midan a este negocio con él. Cuatro personas ya se enlistaron en sus filas.

¿Y mañana? El paisa obsesionado con el presente también piensa en el futuro. Quiere seguir difundiendo sus conocimientos y terminar de conocer el mundo… ¡ah! Y ganarse El Desafío.

 

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