Aunque parezca un favor común que le pueden hacer, ser fiador implica una responsabilidad más grande que la de la persona que toma la deuda. FP le muestra lo que debe considerar antes de aceptar ser el garante de una deuda.

María* nunca pensó que llegaría el día en que le habían impedido sacar una tarjeta de crédito por estar reportada a las centrales de riesgo, por una deuda que no había pagado. No entendía qué había sucedido si ella era muy responsable. Sus cuentas era lo primero que pagaba al recibir su sueldo y nunca había olvidado pagar alguna.

Así, decidió llamar a la central de riesgo para saber qué había sucedido y se enteró que su mejor amigo de toda la vida, Mario, no había pagado el arriendo durante dos años. Eso había sumado una deuda de casi $20’000.000.

Quedó fría, colgó el teléfono y recordó las llamadas que recibió hace seis meses cuando le decían que su amigo no había pagado la deuda. Ella pensó que, con sólo hablar con él, se solucionaría el asunto. Pero no resultó así.

Entonces, para evitar que la embargaran, pagó la deuda y, por supuesto, perdió un amigo, con el que espera “no volverse a encontrar”, según comenta ella.

¿Y a usted no le ha pasado que algún amigo o familiar va a pedir un crédito o se va a meter en una gran deuda y le pide el favor de que le sirva de fiador? Pareciera un favor sencillo, pero ser “fiador”, va mucho más allá de poner una firma.

¿Qué es un fiador?

El fiador es una persona que garantiza el pago de una responsabilidad financiera que adquiere otra persona, es decir, en caso de que la persona que se haya endeudado no tenga cómo pagar; el fiador deberá hacer el pago.

Ser fiador es distinto a ser codeudor, pues el primero tiene una pequeña ventaja y es que tiene el derecho que primero se le exija al deudor principal (con embargo de suelo, inmuebles o participaciones) y si no logra el pago, le exigen el pago al fiador.

¿Cómo decidirlo?

El experto en finanzas y profesor de la Universidad de Los Andes, Santiago Rodríguez Raga, sugiere que es bueno hacerse estas preguntas andes de decidir si ser o no ser fiador:

• Evalúe a la persona que le pide ser fiador, como si usted fuera a prestarle plata: ¿Usted le prestaría plata?
• ¿Esa persona aceptaría ser fiador suyo?
• ¿Cuál es el valor del préstamo?
• ¿Cuál es la relación de la cuota del préstamo con respecto al sueldo de la persona que le pide ser fiador?
• ¿Cuál es el destino de los recursos solicitados?
• ¿Sabe usted por qué lo escogió a usted como fiador?
• ¿Conoce usted la situación actual de la persona en las centrales de riesgo?
• ¿El tipo de préstamo solicitado, requiere por política un fiador?, ¿O la única manera que le presten es con un fiador?

Las responsabilidades

Las situaciones pueden varias de persona a persona, pero tenga presente que esa deuda que otro está adquiriendo es como si se tratara de una deuda suya. El experto Rodríguez recuerda que:

• Si la persona no paga, a usted le toca pagar
• Si usted no puede pagar, pueden pasar a cobros jurídicos
• Si la persona no paga, a usted lo reportan negativamente en centrales de riesgo

Esto implica dos grandes consecuencias: pueden embargar su sueldo, sus inmuebles o demás propiedades para tomarlo como garantía del pago y también que no le permitan obtener ningún crédito en una entidad financiera.

Recomendaciones

• En lo posible trate de no ser fiador
• Sólo hacerlo con personas de mucha confianza que usted considere que sí van a pagar
• Sólo con familiares muy cercanos o amigos de infancia
• Compañeros de trabajo, es mejor no hacerlo
• Pase la pena de decir NO en la mayoría de los casos

En el caso de María, tiene otra opción: puede demandar al deudor principal para ‘‘el reembolso de lo que haya pagado por él, con intereses y gastos’’ (artículo 2395 C.C.).

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