Con un listado de destinos atractivos y hoteles cinco estrellas, salir de viaje de negocios puede parecer un torbellino de glamour.

Pero para aquellos que viajan constantemente por trabajo, la realidad suele ser muy diferente.

Las filas para hacer check-in, los retrasos de vuelos y las cenas solitarias son gran parte del estilo de vida del viajero, en donde las ventajas de atravesar el mundo para ir a reuniones en París y Tokio tienen un costo físico y emocional.

“Es una relación de amor y odio”, dice Brian Whitney, ejecutivo de NCR que pasa casi la mitad del año de viaje.

“Tiene un encanto, hay un logro, pero los estragos que causa en tu vida personal, profesional y marital son significativos”, añadió.

Viajeros enfermos y tristes

Famil.

Titulado “A Darker Side of Hypermobility” (Un lado más obscuro de la hipermovilidad), el artículo examina los costos fisiológicos, psicológicos, emocionales y sociales a los que se enfrentan los trabajadores viajeros.

“Si has visto a alguien que va a Sri Lanka a trabajar y ha publicado una hermosa foto de ello en Instagram, te has sentado en tu escritorio y pensado: ¿No sería genial si pudiera viajar en mi trabajo también?” dice Scott Cohen, uno de los autores del estudio y director asistente de investigación en la escuela de hospitalidad y administración turística de la universidad de Surrey.

“Ese es el lado embellecido que deja a un lado completamente estos aspectos sombríos”, agregó.

Cohen dice que para una porción de la fuerza laboral, el estilo de vida constantemente móvil está creando una epidemia silenciosa de viajeros enfermos y tristes.

“Si viajas tan sólo unos 140 kilómetros al año, que es el equivalente a viajar de Nueva York a Tokio siete veces al año, ya han superado el límite de seguridad de exposición a radiación”, agregó.

“Hay una alteración de los ritmos circadianos por el jet lag. Y eso tiene efectos crónicos con el tiempo”.

Cena para uno

Los expertos médicos dicen que aquellos que viajan por trabajo frecuentemente son menos propensos a alimentarse saludablemente y ejercitarse, a la vez que hay un riesgo bien documentado de trombosis durante los viajes largos.

Sin embargo, es el aislamiento emocional causado por pasar mucho tiempo lejos de sus familias y comunidad lo que resulta más difícil de lidiar para la mayoría de los viajeros.

“Es imposible no sentirse solo mientras estás viajando”, dice Brian Whitney, quien admite que los sentimientos de aislamiento y depresión lo visitan con frecuencia.

“Tienes estas montañas y valles impresionantes, reuniones geniales, grandes logros y experiencias, y las pocas veces que puedes escaparte ves lugares increíbles, pero luego te das cuenta de que virtualmente no tienes a nadie con quien compartirlo”.

Whitney ha acumulado 2.5 millones de kilómetros en Delta, y ha visitado Europa, Asia, el Medio Oriente y Australia este año.

“Tengo una niña de 6 años y hemos llegado al punto en que me ve y me dice ‘no quiero que te vayas’”, dice.

La vertiginosa agenda del ejecutivo implica que su esposa tiene que encargarse de todo como si fuera una madre soltera.

“Cuando estoy de viaje y estoy en Dubái o en Adelaide, no hay nadie que maneje, que vaya a patinar en hielo o que se encargue de un berrinche. No hay nadie más que se encargue de las cuentas, ella tiene que hacer todo sola”, menciona Whitney.

Estilo de vida adictivo

Con los avances tecnológicos que ahora permiten que las personas tengan videoconferencias con colegas a miles de kilómetros de distancia, ¿por qué sigue siendo tan prevalente el viaje de negocios en algunas industrias?

Para algunos empleados, el incentivo es monetario, es parte de su empleo e incluso temen perderlo si se rehúsan. Pero para una sección de gente de negocios, este estilo de vida es adictivo.

La aparición de las redes sociales ha creado medios para llevar la delantera a otros de manera pública, en el que los viajeros pueden ingresar sus destinos en Facebook y competir con sus colegas sobre cuántos lugares ha visitado.

Y con varios programas de lealtad de aerolíneas y hoteles seduciendo a los viajeros para conseguir puntos, cada nuevo nivel alcanzado puede sentirse como un logro.

“Han modificado el sistema para que en verdad quieras ganarte esa insignia, quieres ganarte la medalla del nivel diamante”, dice Whitney.

Así que, ¿por cuánto tiempo se ve en la efímera vida de un viajero de negocios?

“Hasta que me dejen hacerlo”, menciona.

“Hacemos esto para obtener los negocios. Estamos fuera para realizar las ventas y los acuerdos y reunirnos con nuestros clientes, pero tampoco nos molesta hacerlo. Siento lo mismo cuando entro a una sala de reuniones que cuando piso un aeropuerto –pienso, OK estoy en mi ambiente, estoy en mi elemento”.

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