Solo en exportaciones, la caída del valor de estos productos, incluido el petróleo, le ha costado al país cerca de 6.700 millones de dólares.

La caída del precio del crudo se ha convertido en el principal dolor de cabeza para el Ejecutivo. Y no es para menos. La renta petrolera pasó de 23,6 billones de pesos en el 2013 a 19,6 billones de pesos en el 2014, y se proyecta que para este año llegará a 9,6 billones de pesos.

Sin embargo, a esta desaceleración en los precios del barril, que se ha acentuado esta semana, se le suma también la caída de los precios de otros minerales, principales productos de exportación del país y responsables de cerca del 2,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y del 17 por ciento de las regalías.

El precio del carbón se encontraba a finales del año pasado por encima de los 70 dólares por tonelada y ayer cerró (en su referencia API 2) en 58,50 dólares; el níquel se cotizaba en diciembre del 2014 por el orden de los 16.675 dólares por tonelada, y ayer cerró por debajo de los 11.030 dólares por tonelada, y el oro, que alcanzó a principios del año precios superiores a los 1.300 dólares, hoy se encuentra por el orden de los 1.092 dólares la onza troy.

La mayor preocupación es que la desaceleración económica de China y la consecuente disminución de la demanda de estas materias primas, mantiene una presión a la baja de las cotizaciones y, por ende, sobre el 10 por ciento de las exportaciones del país, representadas en estos productos.

¿DÓNDE SE SIENTE?

El primer indicador que se ve afectado por esta caída en las cotizaciones es el de las exportaciones.

Según los datos de enero a mayo, el desplome en el valor de las exportaciones de las principales materias primas que exporta el país no concuerda con el comportamiento en los volúmenes exportados.

Por ejemplo, mientras en los primeros cinco meses del año el país exportó 11.208 toneladas de coques y semicoques de hulla más que en el periodo comparable del año pasado, el valor de las ventas externas de este producto fue inferior en 27 millones de dólares.

Con el petróleo pasó algo similar: se exportó en los primeros cinco meses un 9 por ciento más que el año pasado, pero el valor de estas ventas disminuyó un 46 por ciento.

Así las cosas, por cuenta de la caída de los precios en carbón, oro, níquel y petróleo, el país ha dejado de recibir, vía exportaciones, cerca de 6.700 millones de dólares.

Y el impacto puede ser aún mayor. De acuerdo con el Marco Fiscal de Mediano Plazo, revelado por el Ministerio de Hacienda hace poco más de un mes, las exportaciones de productos tradicionales, como los hidrocarburos y los derivados de la minería, caerán casi un 34 por ciento este año.

Esto significa que las ventas externas de estos productos, que Colombia hace a socios comerciales como China y Estados Unidos, sufrirán un desplome de 13.000 millones de dólares (con la TRM de hoy, unos 37 billones de pesos).

Pero más allá de una posible contracción de las ventas tradicionales, el Marco prevé que vendrá una caída del 10 por ciento en las importaciones que hace el país para lo que resta del año.

Esto traerá como resultado que el déficit en la cuenta corriente nacional dará un paso del 5,2 por ciento del PIB al 5,6 por ciento.

El otro impacto que se verá en el país por la reducción del valor de estas materias primas tiene que ver con el pago de las regalías, pues con base en estas cotizaciones se liquidan estos pagos.

No obstante, fuentes del Gobierno Nacional aseguran que la mayor sensibilidad sigue siendo la del precio del petróleo, pues del total de la renta del sector minero energético, el 80 por ciento corresponde a la producción de hidrocarburos y el 20 por ciento al minero.

ESTOCADA A LA INVERSIÓN

Ante una disminución de los precios en las ventas de sus productos, las empresas deciden invertir con más cautela. Este efecto quedó en evidencia en las cifras de inversión extranjera directa publicadas por el Banco de la República, que mostraron un descenso de la inversión privada del 23 por ciento para el sector petrolero y del 40 por ciento para minas y canteras.

Encuestas realizadas por la Asociación Colombiana del Petróleo y la Asociación Colombiana de Minería apuntan a que para este año la inversión seguirá cayendo, en particular, en las fases de exploración. Esto significa menos impuestos y menos empleos para dichos sectores, pero el impacto real aún no ha sido medido.

La expectativa, tanto de empresarios como del Gobierno Nacional, es que la tasa de cambio y los esfuerzos por mantener mejores volúmenes de producción puedan aliviar el impacto de estos nuevos bajos precios, que más que frenar su ritmo de desaceleración parecen haber llegado para quedarse.

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