El 8 de julio el precio del dólar en Colombia alcanzó su nivel más alto en once años: $2.690,15. Aunque el alza se venía dando por cuotas y no se sintió en un solo golpe, sí marcó un nuevo ritmo para el mercado cambiario en el país, que tiene a empresarios, viajeros y analistas con los pelos de punta.

Su preocupación no se reduce a que ahora el dólar ya no esté a la baja, –como estaba acostumbrado el país desde 2003–, sino a quela divisa ha tenido grandes saltos en su precio en un periodo relativamente corto.

Las cifras así lo confirman. En lo que va de 2015, la tasa de cambio ha tenido alzas de $58 en un solo día y caídas de $60, lo quevuelve casi imposible hacer cualquier presupuesto o calcular el precio con el que se va a vender un producto importado o, incluso, con el que se van a despachar las exportaciones.

A esto se suma la caída en el precio del petróleo, que es fundamental a la hora de establecer la cotización del dólar. En el último mes la referencia WTI ha perdido 11% y se acerca a los US$50 por barril.

Esta ‘saltadera’ de la cotización se conoce como volatilidad y la del último año ha sido extrema: mientras que entre el 8 julio de 2013 y el mismo día de 2014 la diferencia en el precio máximo y el mínimo alcanzado por el dólar en Colombia fue de $206, entre el 8 julio de 2014 e igual día de 2015 alcanzó los $844. Es decir, más de cuatro veces.

La elevada volatilidad no solo ha llevado a los empresarios a volverse más sofisticados en temas cambiarios, adquiriendo coberturas que les permitan fijar un precio a futuro, sino también recurrir a proyecciones mensuales para definir los precios con sus proveedores o clientes.

Carlos Mario Giraldo, presidente del Grupo Éxito, explica que sistemáticamente su empresacubre el riesgo con negociación anticipada de tasa de cambio –forward– o la compra de divisas en el momento en que se hace el pedido en dólares o euros. “De esta manera aseguramos un valor de la divisa desde el momento mismo en que se hace el pedido”, confirma el directivo.

Pero, desde el lado de la planeación, la volatilidad del dólar está cambiando el panorama para los empresarios de manera muy rápida y estos deben ajustarse a plazos cada vez más cortos, pues las proyecciones en materia cambiaria son cada vez más impredecibles.

El presidente de Harinera del Valle, Alfonso Ocampo, asegura que esta oscilación les está afectando la planeación y el costo de sus materias primas. “El nivel de tasa de cambio no es tanto el problema, como sí lo es la alta volatilidad registrada en los últimos meses”, asegura el directivo.

Un vocero de una importadora de productos electrónicos –tabletas y celulares– explica que su pronóstico es moverse con una cotización de $2.800 para los próximos 60 días. “No lo vemos en $3.000, pues por ahora los expertos no hablan de ese valor, lo que pasó es que, pese a los brincos, todo el año la tasa de cambio rondaba los $2.500, pero con la situación afuera se puso peor y nos tocó volvernos a ajustar”, explica y agrega que, a pesar de que casi todos los importadores han tenido que reducir sus márgenes, el mercado está muy resentido.

“Tan solo entre noviembre y diciembre, en plena temporada de fin de año, nos vimos obligados a subir los precios 30%, y eso no lo entiende la mayoría de los consumidores. Por ejemplo, las tabletas de primer precio, es decir, las más baratas que venden los supermercados, pasaron de $129.000 a $170.000”, agrega.

Una de las estrategias de esta importadora es traer productos nuevos de los cuales los consumidores no tengan referencias de precios, para que no sientan que ahora están más caros. Uno de los productos nuevos que se viene en electrónica son los drones, que de hecho ya no entrarán a $399.000 como se planeaba a comienzo de año, sino a $499.000.

En otros casos, como las aerolíneas, el aumento en los precios no es opción pese a que los costos están directamente ligados al comportamiento del dólar. Gilberto Salcedo, presidente de Atac (gremio de las aerolíneas), asegura que entre 60% y 65% de los costos para las aerolíneas son en dólares, y estas se han visto muy afectadas con la devaluación, pero han tenido que acudir al recorte de márgenes, pues en un mercado tan competido no es posible aumentar los precios al consumidor final. “Las aerolíneas no han subido precios, no obstante el encarecimiento de la estructura de costos, porque es un mercado muy competido y, al final del día, todas se están resintiendo por igual”, explica. Los frecuentes saltos también las llevan a cambiar permanentemente los escenarios de planeación.

Los que ganan

Pero, mientras unos lloran otros ríen, pues para muchos industriales el aumento en el precio del dólar ha sido providencial. El presidente de Enka, Álvaro Hincapié, reconoce que este movimiento al alza beneficia los negocios de su empresa ya que sus ingresos están directamente ligados al dólar.

De hecho, las exportaciones de la compañía pasaron de representar 28% de las ventas totales realizadas en 2008 a tener 56% de participación en marzo de este año. Aunque reconoce que la volatilidad genera perturbación para los exportadores, cree que “con un mercado cambiario estable los beneficios de las tasas actuales se verán reflejados en las utilidades”.

Alpina es otra de las compañías que se benefician de la actual coyuntura. Carlos Mario Mejía, vicepresidente financiero y administrativo, reconoce que el aumento en la tasa de cambio“hamejorado la competitividad externa de la compañía”, que actualmente tiene 10% de sus negocios en el exterior, y avanza en un plan para ampliar hasta 30% sus mercados internacionales en los próximos años.

Desde el comercio también se ve con buenos ojos la mejora en la competitividad por vía de la tasa de cambio. Para Giraldo, del Grupo Éxito, esta circunstancia “es buena para la industria nacional y, por ende, para la generación de empleo. Los industriales son nuestros proveedores y sus empleados nuestros clientes, así que un beneficio para la producción nacional es un estímulo para el consumo y por lo tanto para el Éxito”, explica.

En el sector agropecuario, los empresarios están de plácemes con el dólar caro, aunque tienen sus propias inquietudes. Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, explica que “la devaluación bajo todo concepto le conviene al sector agropecuario porque el exportador recibe más pesos, la formación de precios de productos en dólares hace que al cambio se reciban más ingresos y de paso limita las importaciones, debido al mayor valor que hay que pagar. Sin embargo, no todos los sectores están aprovechando este momento porque no todo el sector agropecuario es rentable”, explica el dirigente.

¿Qué tanto durará la dicha? El presidente de Analdex, Javier Díaz, utiliza un aforismo frente a esta inquietud y asegura que “hay dos tipos de tontos: el que se pone a predecir el dólar y el que le cree”. No obstante, piensa que la tendencia se mantendrá al alza “aunque nadie puede adivinar por cuánto tiempo”.

Empresarios consultados por Dinero aseguran que la situación de la economía internacional y la coyuntura de la colombiana hacen pensar que el dólar podría terminar el año en un rango entre $2.500 y $2.700, lo que implica que todavía hay espacio para que los exportadores puedan aprovechar la devaluación.

Frente al escenario del dólar a $3.000, que algunos analistas ya contemplan, Jorge Mejía, presidente de GM Colmotores, asegura que esta es una posibilidad remota que “requeriría un recrudecimiento general de las condiciones internacionales a niveles peores que los vistos en la primera mitad del año, donde el precio del petróleo y los commodities llegaron a niveles más bajos de lo esperado”.

Se acaban los dólares

Más allá del contexto de ganadores y perdedores, la incertidumbre sobre el dólar ha sido una constante en el último año para el país. Los anuncios de normalización de la política monetaria en los Estados Unidos –lo que implica un aumento en sus tasas de interés y el retiro de los estímulos monetarios–, provocaron una rápida salida de la divisa americana de los mercados emergentes.

La gran discusión que desde entonces ha estado presente en el entorno ha sido: ¿qué tanto se resentirían las economías emergentes, particularmente la economía colombiana, cuando la Reserva Federal decida definitivamente iniciar un ciclo de aumento en las tasas de interés?

Durante la última Convención Bancaria, el prestigioso economista argentino Guillermo Calvo, actual profesor de la Universidad de Columbia, explicó que con sus investigaciones ha comprobado que desde 1992, 50% de las fluctuaciones del crecimiento de América Latina tienen que ver con factores externos y el más importante de ellos son las tasas de la FED.

“Durante la crisis financiera pasada, la región pudo aguantar porque tenía una posición fiscal positiva, pero nos comimos la bonanza y ahora el mundo dio un giro. El temor es que se repita una situación similar a la que se vivió en 1998 y no la de 2008”, afirma, y agrega que de presentarse una nueva crisis es improbable que los bancos centrales que importan en el mundo, como la FED, “salgan de nuevo a darnos una mano a los latinoamericanos, bajando sus tasas”.

A esta incertidumbre se suma la relacionada con la fecha en la que la Reserva Federal comenzará a hacer el ajuste. Los anuncios realizados por su presidente, Janet Yellen, no han generado una señal clara y prueba de ello es el hecho de que JP Morgan espera que sea en septiembre próximo, mientras que Goldman Sachs apuesta a que el cambio sea en diciembre.

El presidente de la Andi, Bruce Mac Master, explica que “es claro que el mercado del dólar ha respondido como mecanismo de ajuste automático ante la caída de las exportaciones derivada de las bajas en los precios del petróleo y de otros minerales. Más aún, cuando se compara nuestra economía con otras, como la ecuatoriana, se aprecian las bondades de nuestro modelo al contar con un mecanismo que permite ‘amortiguar’ estas situaciones. Sin embargo, no debemos olvidar que Colombia también está expuesta a fuerzas mucho mayores, como es el caso en los términos de intercambio entre el dólar y el resto de monedas mundiales; y lo cierto es que el dólar se ha fortalecido frente a monedas como el euro, hoy bajo la lupa por crisis como las de Grecia. En los dos casos somos meros espectadores de las grandes fuerzas mundiales que, por ahora, nos muestran un dólar cada vez más fuerte”.

A medida que avanzaba 2014, el creciente déficit de cuenta corriente, producto de la realidad que trajo el fin del auge minero energético, se convirtió en la fuente de preocupación. Y la debacle se veía venir: al revisar la balanza del periodo 2010-2013, el superávit comercial petrolero (5% del PIB) ocultaba el déficit de funcionamiento del sector no petrolero (8% del PIB).

La caída en los precios del crudo dejó al descubierto el déficit estructural del país, el cual en el primer trimestre de 2015 llegó a un máximo nivel deficitario de 7% del PIB (5,5% considerando cuatro trimestres), frente al 4,6% del mismo trimestre del año anterior (3,5% con cuatro trimestres). Esto a su vez hizo que se debilitara el peso frente al dólar, encareciendo las importaciones y haciendo más competitivas nuestras exportaciones.

Sin embargo, el ajuste de la cuenta corriente por lado del balance comercial ha sido lento. Según Daniel Gómez, asesor del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, luego de seis meses Colombia está entrando en una zona donde las cantidades exportadas empiezan a aumentar. Por su parte, por el lado de las importaciones, Daniel Velandia, director de estudios económicos de Credicorp, señala que “la estabilización en los precios del petróleo y el ajuste sobre las importaciones (-18% anual en abril), contribuiría a que el déficit de cuenta corriente para 2015 sea de 5,8% del PIB”.

¿Por qué inquieta el déficit de cuenta corriente? Porque el hecho de que haya déficit implica no solo que la balanza comercial es negativa –es decir, son más las importaciones que la suma de las exportaciones y las rentas de los residentes de un país–, sino que, dicho de otra manera, en el caso de Colombia es más lo que se está gastando e invirtiendo que lo que se está produciendo y, si bien este gasto adicional sobre el ingreso genera crecimiento, este depende completamente de que haya financiación externa. De reducirse el monto de financiación externa del país, alguna de las variables claves de la economía colombiana deberá ajustarse. Estas pueden ser el nivel de inversión, por ejemplo, o la tasa de cambio.

Si la situación fiscal del país se deteriora o los mercados internacionales se enrarecen, la financiación externa se reducirá. El resultado inevitable de esta decisión será el encarecimiento del precio del dólar, dado que habrá una menor disponibilidad de esa moneda. Si esto continúa, eventualmente los inversionistas internacionales empezarán a desconfiar de la capacidad de pago de la economía colombiana, encareciendo las tasas que paga el país y disminuyendo sus montos.

Esto reducirá su crecimiento –ya que este estaba financiado con recursos externos– y deteriorará las razones de deuda sobre PIB para honrar sus obligaciones. Todo este proceso podría llevar, en palabras de fuentes del sector financiero consultadas, a “la revisión a la baja de la calificación crediticia del país”, lo que a su vez dificultaría aún más la situación.

Para mantener la confianza del mercado, la solución pasa por “prescribir una dieta baja inmediata de gasto público y privado” tal y como se propone en un informe del banco BNP Paribas. Así reduciría las necesidades de financiamiento externo del país. Para lograrlo, es necesario el ajuste fiscal, tema que debe empezar a discutir el Gobierno.

El papel de la Fed

Las decisiones de la Reserva Federal son hoy el factor externo que más afecta el precio del dólar. Según Natixis, Colombia sería uno de los países más afectados con el alza de tasas.

Contrario a lo que argumentan muchos expertos que culpan a la crisis de Grecia del alza de más $150 que ha tenido el precio del dólar desde el 15 de julio pasado, hay quienes consideran que el motor detrás de ese incremento es en realidad la expectativa de un alza de tasas de interés de la Reserva Federal, situación en la que Colombia sería una de las economías más afectadas en América Latina.

Esa es la opinión del banco de inversión Natixis, que considera que el país es muy vulnerable a esta situación debido a su elevado déficit de cuenta corriente y a la alta participación de inversiones de portafolio en su cuenta de capitales, lo que se combina de forma negativa con indicadores en rojo en el frente de producción industrial y ventas minoristas.

Ómar Suárez, analista de Alianza Valores, también piensa que la volatilidad cambiaria nacional se debe a la expectativa en el alza de tasas de la FED, las cuales se encuentran en 0% desde 2008. “Llevamos mucho tiempo acostumbrados a ese nivel y el cambio nos va a pegar duro”, advierte. Si bien los pronósticos de un cambio en la política monetaria estadounidense no son nuevos, cada vez lucen más cercanos, teniendo en cuenta las mejores cifras que registra el Tío Sam en materia de generación de nuevos empleos.Otro factor que juega en contra del peso colombiano es la contradicción en las políticas de los bancos centrales de las principales economías globales. Mientras se espera que la FED suba sus tasas entre septiembre y diciembre, en Europa, Japón y China están a la baja. Adicionalmente, si la inflación empieza a ceder en el país, tal como lo esperan los expertos, es probable que el Banco de la República también las reduzca.

Así va el vecindario

Brasil, el más devaluado 14,76%. El real ha sido la moneda más golpeada del vecindario, debido a su debilidad macroeconómica. La cifra no fue peor gracias a que en junio su banco central subió en 50 puntos básicos la tasa de interés. Se esperan más alzas el resto del año.

Colombia, afectado por el crudo 8,26%. En la tasa de cambio peso-dólar influye mucho el precio del petróleo, y la referencia Brent ha caído 7% desde el nivel alcanzado en mayo, esto se ha convertido en un motor para la devaluación.

Argentina y su ciclo político 6,78%. En el mercado negro el precio del dólar se dispara a medida que se acercan las elecciones presidenciales de octubre. El candidato puntero en las encuestas pertenece al partido de gobierno, lo cual ha disminuido la confianza hacia el país.

Perú, menos inversión 6,25%. La depreciación del sol va a paso lento pero constante. Citando una caída en la inversión, el banco central bajó su proyección del PIB de 2015 de 4,8% a 3,9%, lo que hará que la devaluación se mantenga.

México, al ritmo griego 6%. Al tener una de las monedas más líquidas de los emergentes, México ha sido una de las economías más afectadas por la crisis griega. A eso se suma que sus datos económicos están por debajo de lo esperado. El Indicador Global de la Actividad Económica subió 2,4% a abril y necesitaban 3%.

Varias visiones

Mientras algunos empresarios celebran la variación de la tasa de cambio, hay otros que buscan mecanismos para mitigar estos efectos.

Carlos Mario Giraldo, Presidente Grupo Éxito

El efecto de la volatilidad del dólar ha sido marginal debido al porcentaje reducido de productos importados que manejamos (5%). Sin embargo, al igual que el resto de los actores de la economía, hemos sentido indirectamente el impacto de la tasa de cambio en el ritmo de crecimiento económico y en la inflación de algunos productos.

Jorge Mejía, Presidente GM Colmotores

La tasa de cambio nos afecta de varias formas: en nuestra calidad de fabricantes de vehículos, un porcentaje de nuestro costo –el componente local– no está afectado, y eso nos da una ventaja, pero la naturaleza mayoritariamente importadora de nuestro negocio hace que el costo del material se vea afectado en la conversión de dólares a pesos.

Álvaro Hincapié, Presidente de Enka

Cuando se presentan fuertes incrementos en la tasa de cambio en el corto plazo, los efectos positivos de la devaluación sobre el flujo de caja no alcanzan a compensar los ajustes por diferencia de cambio del periodo. No obstante, con un mercado estable los beneficios de las tasas actuales se verán reflejados en las utilidades.

Alfonso Ocampo, Presidente Harinera del Valle

La tasa de cambio genera un efecto negativo en este momento debido a que el trigo, la principal materia de nuestros procesos, es importado y se compra y financia en dólares. La compañía ha adoptado una serie de estrategias para mitigar el impacto y una de ellas ha sido adoptar algunos aumentos de precio para compensar en parte el dólar más caro.

Álvaro José Henao, Presidente Smurfit Kappa

La devaluación ha sido más rápida de lo que esperábamos, y es muy difícil adaptarse en materia de precios a movimientos tan abruptos. Sin embargo, nosotros competimos en unos segmentos en donde hay aranceles e, indiscutiblemente, un dólar más caro nos ayuda a mejorar la competitividad.

Ernesto Fajardo, Presidente de Alpina

El incremento en la tasa de cambio mejoró la competitividad externa de la compañía. Sin embargo, ha incrementado el costo de inversión de las líneas de producción. En Alpina utilizamos instrumentos de cobertura, de esta manera nos anticipamos y aseguramos estabilidad para mantener nuestra propuesta de valor competitiva.

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