Cuando se piensa en productos que jalonan las exportaciones en Colombia, llegan a la mente las flores, el banano, el café y todos aquellos bienes del sector minero energético, en especial estos últimos, que están atravesando por un momento difícil.

Sin embargo, pocas veces alguien piensa en productos de mar como el atún, puesto que este se asocia con mercados del Pacífico asiático, o de otros como Perú, Panamá, México y Ecuador, donde se realizan las grandes pescas de este animal.

Pero, aunque en Colombia el atún no se asocia con un gran negocio de exportación, este famoso producto que acompaña entradas, platos fuertes y ensaladas en muchos lugares del mundo está siendo comercializado por el Grupo Alimentario del Atlántico (Gralco), una empresa que ha mantenido un bajo perfil, pero que desde el primer día se orientó al procesamiento y exportación de productos basados en la carne del atún.

La empresa tuvo sus orígenes en un frigorífico de carnes que había sido establecido en 1994 y que en 2000 fue adquirido por tres socios: el Grupo Gerlein de Barranquilla, el Grupo de Conservas y Saber, de España y Tri Marine Internacional, de propiedad italo-americana.

Hugo Marino Villa, presidente de Gralco y quien ha liderado la compañía desde 1994, dice que los nuevos dueños vieron la oportunidad de cambiar la vocación de la empresa pasando al negocio del atún, un producto que comenzaron a exportar a la Comunidad Económica Europea, gracias al acuerdo que entonces existía entre Colombia y ese grupo de países. Fue así como desde Barranquilla se gestó una empresa con vocación 100% exportadora.

Desde entonces venden a los mercados internacionales lomos precocidos empacados al vacío y productos enlatados. Dos de sus principales clientes de lomos empacados al vacío son la firma surcoreana Starkist, con operación en Estados Unidos, y la italiana Bolton, una de las empresas más grandes en el mercado de Europa y que produce la marca Rio Mare.

Años después, las ventajas y preferencias arancelarias europeas (SGP) tuvieron algunas modificaciones menores, pero las condiciones favorables en general se mantuvieron. Luego, con la firma del TLC con Estados Unidos, las oportunidades de expansión se multiplicaron. Esto incidió directamente en el aumento de la producción y la generación de empleo.

El buen desempeño en este último mercado llevó a que la composición de las exportaciones diera un vuelco. En 2008, mientras 80% de las ventas externas se dirigían a Europa y el restante 20% iba para Estados Unidos, el año pasado este último mercado demandó 60% de estas exportaciones.

En 2014 la compañía logró vender lomos precocidos a firmas de Inglaterra, Alemania, Brasil y China. En ese periodo, Gralco exportó US$35 millones.

Otros mercados en los que planea incursionar en los próximos años son Perú y Chile, donde ya iniciaron trámites legales para llegar con la marca de atún Alamar. Además, dentro de su planeación estratégica, la firma contempla llegar al mercado brasilero, una vez haya conquistado el pacífico suramericano.

Sigue Alamar

Desde hace siete años Gralco decidió iniciar su proceso de expansión en Colombia con la marca de atún Alamar. Según el más reciente consumer benchmark, es la segunda del mercado colombiano, medida por ventas en toneladas, con 19% de participación.

Las ventas han registrado crecimientos sostenidos superiores a 17% en los últimos tres años, elemento que ha dado impulso para seguir ampliando los horizontes.

Eso sí, Villa sabe que uno de los productos más difíciles de vender es el atún, porque en ese mercado compiten fácilmente entre 30 y 40 marcas diferentes, algunas de ellas de Ecuador y El Salvador.

El empresario tiene claro que la competencia es el espíritu de los mercados. Por eso Gralco busca invertir en nuevos productos, mejorar los estándares de calidad y generar alternativas de comercialización, porque los consumidores locales e internacionales son cada vez más exigentes.

Pensando en este tema, Alamar fue uno de los pioneros en el desarrollo de nuevos productos enlatados de atún, adaptados a las necesidades de los consumidores. Para Hugo Marino Villa es claro que el atún como insumo es el mismo en cualquier lugar, sin embargo, asegura que el elemento diferenciador de su compañía es “el cariño y el calor humano, que le imprimen al proceso las personas que trabajan en su compañía”.

Asimismo, recuerda que en la planta pueden trabajar hasta 1.000 empleados, de acuerdo a las necesidades de producción, la mayoría madres cabeza de familia, quienes participan en el proceso de limpieza del atún.

Cifras de Gralco
  • Procesan más de 100 toneladas diarias de atún entero.
  • Las ventas en 2014 fueron de $164.000 millones, frente a $24.500 millones de 2004.
  • La capacidad de almacenamiento de la planta es de 500 toneladas.
  • El área de su planta de producción es de 18.000 m2.

 

¿Cómo se hace el atún?

Gralco adquiere el atún en altamar; para ello, indica el presidente de la compañía, “verificamos previamente el cumplimiento de los estándares de calidad”.

Posteriormente, en el caso del proceso de los lomos precocidos, la materia pasa por etapas industriales de descongelamiento, evisceración (eliminación de cabeza, cola y vísceras), clasificación, cocción, enfriamiento y nebulización; en los cuales se prepara el producto para la limpieza. En esta trabajan madres cabeza de familia, quienes remueven espinas, escamas, piel, sangre y músculo oscuro, para que los lomos precocidos limpios sean empacados en bolsas al vacío que conservan las características de calidad.

Al final, pasa por la etapa de termoencogido, allí recibe agua a 90 grados centígrados para crear una segunda piel, de donde pasa a túneles donde se congela a -20 grados, para posteriormente ser empacado en bolsas que son comercializadas fuera del país.

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