No es secreto para nadie que en Colombia el empleo docente no es de los mejor remunerados en el país, esto ha influenciado en la caída tanto de la calidad de los nuevos egresados como de la cantidad de personas que observan la docencia, especialmente para primaria y secundaria, una opción viable de empleo y futuro profesional.

Gracias a un informe de la Fundación Compartir en 2014 titulado “tras la excelencia docente” donde se analiza el sector de la pedagogía en Colombia, se estableció que los salarios mensuales de los docentes están por debajo de los que se obtienen en ocupaciones profesionales comparables.

Además, el informe logro definir que en términos de importancia para la formación educativa, la calidad docente contribuye más que cualquier otro insumo escolar a explicar diferencias en el desempeño estudiantil.

¿Qué tanto ha cambiado esto en los últimos años?

Un estudio realizado por la Federación Colombiana de Educadores (Fecode) muestra que para 2015 en Colombia hay 320.043 docentes, de los cuales 142.55 (45%) están nombrados por el decreto 1278 de 2002, con un salario en promedio de $ 1.500.000 mensual.

Según datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares 2014 del DANE, el salario docente además de ser históricamente el más bajo ha sido también el de menor crecimiento.

Los bajos salarios son la principal causa, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por la cual los jóvenes no consiguen el suficiente incentivo para entrar a ejercer la profesión activamente. En la actualidad, muchos egresados de pedagogía no ejercen activamente la profesión.

De hecho, según Fecode, de los docentes nombrados por el decreto 1278, solo el 5% tienen un grado de Maestría y el 20% tienen un grado en especialización.

La realidad del empleo
Pero, ¿por qué?

Según investigadores del BID, el trabajo docente en América Latina es equivalente a decirle a un profesional que le van a ofrecer un empleo diciéndole que ganará alrededor de entre el 30% y el 70% menos que otros profesionales con la misma edad y años de educación.Además se le informa que aproximadamente tres de los seis puestos de trabajo disponibles no tienen teléfono y, es más, dos de ellos no tienen acceso a un baño decente.

En 2014, había más de tres millones de docentes que trabajan en esas condiciones en América Latina.

No es una opción viable

En la región, la percepción ciudadana sobre los docentes no es la mejor. “Hoy los jóvenes a la hora de buscar futuras oportunidades profesionales no ven a la docencia, en el nivel primario o secundario, como opción para un desarrollo profesional”, afirma Hugo Ñopo economista líder de educación del BID.

En relación a lo anterior, según el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes) los puntajes más bajos en matemáticas y comprensión lectora en la prueba Saber 11 en Colombia son los de los estudiantes que entran a las carreras pedagógicas.

¿Cómo mejorar?

Según Ñopo, en Latinoamérica se documentó que entre 1997 y 2007 la profesión docente tuvo muy poco recambio generacional, en otras palabras Los jóvenes están eligiendo cada vez menos trabajar como docentes.

La solución para Ñopo “Una solución integral debería definir buenas formas de atraer, seleccionar, formar, desarrollar y retener buenos profesores”. Sin embargo, es claro que sin antes aliviar la situación económica, en el futuro será muy difícil pensar en una solución sostenible.

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