Al contrario de lo que sugieren algunos estudios, no confiere protección alguna a las personas con enfermedades cardiovasculares.

Adiós a la paradoja de la obesidad protectora. Una nueva investigación que se publica en «Obesity» asegura que la obesidad siempre es perjudicial para la salud cardiovascular. Este trabajo rebate lo sugerido por algunos estudios que afirmaban que la obesidad podía tener un componente ‘cardioprotector’, y reafirma la necesidad de controlar el peso cuando se padece una persona enfermedad cardiovascular.

El estudio de Samuel Preston, de la Universidad de Pensilvania, y Andrew Stokes, de la de Boston, (EE.UU.), ha tratado de dar respuesta un rompecabezas: por qué la mayoría de los estudios muestran que las personas obesas o con sobrepeso con enfermedad cardiovascular sobreviven más que sus pares de peso normal.

«Algunos de estos trabajos señalan que ser obeso es bueno cuando se tiene la enfermedad cardiovascular porque, al tener reservas de grasa, tal vez , se puede vivir más tiempo -afirma Preston-. Es posible que existan ciertas ventajas para la salud, pero nuestro trabajo demuestra que son muchas más las desventajas de ser obeso».

Error habitual

Los investigadores han valorado los datos de más de 30.400 personas que formaron parte del National Health and Nutrition Examination Survey entre 1988 y 2011, una muestra representativa de EE.UU. De los participantes, 3.388 tenían enfermedad cardiovascular.

Al contrario que la mayoría de las investigaciones que únicamente tiene en cuenta el peso en el momento del análisis, en esta ocasión se incluyó además los antecedentes del peso. Según Stokes, al no incluirlo en los trabajos previos fue como «clasificar a un fumador de toda la vida que dejó el hábito el día anterior a la investigación como un no fumador». Y, añade, «todos sabemos que si una persona es un fumador de toda la vida sigue teniendo sus riesgos incluso si ha dejado de fumar».

Así los investigadores identificaron un grupo control de personas que habían tenido peso normal durante toda su vida, lo que se considera de bajo riesgo para la enfermedad. Añadir el historial del peso «tiene un profundo efecto en los resultados», apunta Stokes. De esta forma, añade, se elimina la supuesta ‘ventaja’ sobre la mortalidad para los que tienen sobrepeso o son obesos.

Cuidado con el tabaco

La incorporación de un segundo factor, el tabaquismo, también contribuyó a solucionar la paradoja de la obesidad porque los fumadores son menos propensos a ser obesos y los que son obesos son menos propensos a fumar. Esta relación es mucho más fuerte para las personas con la enfermedad cardiovascular, por lo que los científicos limitaron su grupo a no fumadores de toda la vida.

En su opinión, los resultados podrían mejorar el tratamiento de la enfermedad, ya que algunos médicos pueden usar la ‘paradoja de la obesidad’ para tomar decisiones. «Hay muchas razones que sugieren que pueden estar confundidos -afirman-. Además, están creyendo que el sobrepeso o la obesidad es beneficioso para las personas con enfermedades cardiovasculares, diabetes y otros trastornos -patología renal o hipertensión arterial-», concluyen.

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