La sobrecarga del embarazo y el proceso del parto, suponen un enorme estrés para el cuerpo de la mujer. Estas tensiones pueden debilitar las estructuras naturales de soporte del suelo pelvico, y con el tiempo dar lugar al prolapso de órganos pélvicos e incontinencia.

Los síntomas que se presentan cuando el suelo pélvico se ha debilitado pueden variar de leves a severos, y pueden afectar la posibilidad de llevar una vida activa e incluso de mantener una vida íntima sexual.

Para corregir los problemas relacionados con el prolapso de órganos pélvicos y la incontinencia existen opciones quirúrgicas y no quirúrgicas.

Entre las primeras están los implantes de mallas transvaginales que han sido motivo de controversia en Estados Unidos y en el Reino Unido después de que pacientes se quejaran de sufrir fuertes y constantes dolores abdominales y vaginales tras la operación.

Pero, ¿qué son exactamente estos implantes y cuáles son sus riesgos?

Mallas transvaginales

Se estima que cerca del 50% de las mujeres experimentará en su vida algún tipo de prolapso de órganos pélvicos, de las que un 11% requerirá cirugía, según el uroginecólogo Eduardo Cortés, especialista en los problemas de suelo pelvico e incontinencia de la mujer del Kingston Hospital NHS Foundation Trust, en Londres.

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Cortés explicó a BBC Mundo que en algunas operaciones se utiliza el implante de malla transvaginal, un dispositivo sintético que se coloca en el tejido vaginal para proporcionar soporte adicional a los órganos que se han desprendido o para sostener la uretra en los casos de incontinencia urinaria.

Ambas condiciones son comunes entre las mujeres que han tenido múltiples partos vaginales, aquellas que han necesitado una histerectomía o han entrado en la menopausia.

Factores como problemas respiratorios, estrenimiento, obesidad o determinados ejercicios pueden contribuir a agudizar el problema.

Los médicos empezaron a utilizar estas mallas en los años 90.

Complicaciones

Las complicaciones de las mallas vaginales salieron a la luz pública en 2008, cuando más de 1.000 informes en contra fueron hechos a la Agencia de Alimentos y Medicamentos, FDA, por mujeres en Estados Unidos.

Cortés explicó que existen varias complicaciones potencialmente serias asociadas con la malla vaginal:

  • Erosión de la malla a través de la vagina
  • Dolor pélvico
  • infección grave
  • Sangrado y dolor durante las relaciones sexuales
  • Perforación de un órgano
  • Problemas urinarios.

En un comunicado en 2011, la FDA recomendó a los pacientes y médicos considerar tratamientos alternativos para los problemas de suelo pélvico.

Último Recurso

nullLos médicos recomiendan a las mujeres que han tenido un parto vaginal realizar ejercicios de suelo pélvico para evitar un prolapso.

El experto hizo hincapié en que la implantación de la malla transvaginal tiene que considerarse como el último recurso para corregir un prolapso.

En casos leves se suele recomendar ejercicios de suelo pélvico los cuales pueden proporcionar un mejoramiento temporal de los sintomas.

Algunas mujeres por diversas razones prefieren el uso de pesarios (un aparato que se coloca en la vagina para corregir el descenso de la matriz), para controlar los sintomas. Aunque estos no estan exentos de complicaciones, son una alternative valida para aquellos casos que no pueden o no quieren contemplar cirugia.

Pero cuando estamos ante casos más avanzados de prolapso en que las medidas conservadoras no producen los resultados deseados, Cortés dijo que la cirugía es el principal recurso.

No obstante, la cirugía moderna se sustenta en intentar reconstruir la anatomia pelvica utilizando el tejido nativo, y sólo cuando falla esta se considera la posibilidad de utilizar la malla vaginal.

“Debido al alto riesgo de complicaciones, en la actualidad se recomienda que los procedimientos con el uso de malla vaginal se utilice sólo en los casos donde los beneficios justifiquen los riesgos”, dijo Cortés.

“Aunque los sistemas comerciales disponibles o kits pueden dar la apariencia de ser operaciones faciles, es la seleccion cuidadosa del paciente, el estudio preoperatiorio riguroso y la especialidad del cirujano, lo que potencialmente reducira el riesgo de complicaciones”, añadió.

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