Un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) encontró que dos secuencias genéticas están vinculadas a la depresión.

Según la publicación en la revista Nature, el investigador líder del proyecto Jonathan Flint fue el más sorprendido con este descubrimiento, porque él mismo reconoció que sería difícil encontrar las secuencias genéticas relacionadas con la depresión.

En su trabajo Flint analizó a 5.303 personas con depresión. Junto a Kenneth Kendler, psiquiatra de la Universidad de Virginia Commonwealth en Richmond, trabajaron con mujeres de la China, debido a su gran población y a que se cree que el tema no está muy bien diagnosticada allí.

La investigación consistió en analizar el ADN de 5.303 mujeres chinas, el 85 por ciento de ellas tenían una forma grave de la enfermedad llamada la melancolía.

El análisis del ADN arrojó dos secuencias genéticas que parecían estar vinculadas a la depresión, situados en el cromosoma 10: Sirt 1 (Sirtuina) y LHPP Fosfolisina Fosfohistidina). El primero implicado en la fabricación de pequeñas estructuras generadoras de energía llamadas mitocondrias. Se ha visto que los pacientes con depresión tienen más ADN mitocondrial.

Las correlaciones fueron confirmadas en otro conjunto de más de 3.000 hombres y mujeres deprimidas y más de 3.000 controles.

La conexión mitocondrial concuerda con trabajos previos, incluidos algunos de LAB3 de Flint, que habían vinculado alteraciones mitocondriales a la depresión.

Flint y su grupo se preguntan si limitar el análisis a las personas con depresión particularmente severa podría cambiar las cosas.

La esperanza es que a medida que se encuentran más enlaces genéticos, se tengan no solo mejores diagnósticos sino también soluciones farmacológicas.

El éxito de Flint puede dinamizar esa búsqueda, dice Patrick Sullivan, especialista en genética psiquiátrica en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. “Hemos tenido que aprender a no escuchar mucho que nuestros críticos”, agrega: “si nos escuchamos a la gente diciendo que lo que estamos haciendo es estúpido, habríamos detenido hace años”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula en el mundo hay más de 350 millones de personas con depresión. Como consecuencia de esta situación, cada año se suicidan cerca de un millón de personas.

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